¿Ya es Navidad?

¿Se acerca la Navidad? Queda todavía mucho. Acabamos de iniciar diciembre. Los supermercados comenzaron hace tiempo con sus polvorones en las estanterías, hicieron que confundiéramos si había que pedir «truco o trato» a lo norteamericano o, directamente, ayudar otro año a que no se atragantara el abuelo con el mazapán. Llegará un día en que, disfrutando de un mojito, en la playa nos harán ofertas de turrones. Preparamos la celebración de las navidades por encima de nuestras posibilidades.

Algo parecido ocurre en nuestro querido balompié. Ya algunos celebran títulos y lamentan descensos. Tachan a los fichajes de errores o aciertos brillantes. Ruedan cabezas de entrenadores a las pocas jornadas de sustituir a otro entrenador cuya cabeza rodó primero. Todo ocurre muy deprisa, perdemos la perspectiva de las pequeñas cosas. Aquellas que únicamente valoramos cuando ya no están. El niño que no aparta la mirada del móvil, lamentará no prestar más atención a las anécdotas de la anciana que tiene a su lado y que, inútilmente, quiere iniciar una conversación.

El falso aficionado grita e insulta igual que un energúmeno cuando un jugador de su equipo tiene una perdida de balón, sin percatarse de la carrera que ha realizado el insultado cortando la contra rival. Son detalles que también deciden partidos. No dan Balones de Oro, ni mejor posición en un once según la FIFA, pero el sacrifico anónimo gana Ligas y mantiene categorías.

Las luces brillan en muchas ciudades con gastos estratosféricos, pero no había presupuesto para ayudar a ese pobre equipo de barrio que ha tenido que desaparecer dejando huérfano una parte de cada ciudad. Pueden cambiar sin problemas un equipo por personas. Son fechas en que nos da por apagar el botón del hijoputismo e intentar ser mejores de lo que fuimos el resto del año. Es una meta maravillosa, pero sería el mejor regalo mantener ese espíritu los 12 meses. Llevando esta idea a nuestro terreno querido lector o lectora, no te enfades ni hagas enfadar por fútbol.

Las gradas del fútbol inglés se llenan de «santa claus» en Navidad

Entiéndase, no faltes al respeto al contrario nunca. Que tu bufanda sea la educación y el respeto. Da la mano y felicita si te marcan un golazo, ya habrá tiempo de cantar los goles de los tuyos. Por supuesto, entérate oxidado macho ibérico que te resistes a desaparecer, el fútbol femenino es fútbol. Disfruta de la Liga Iberdrola. No de palabra, siéntate a ver un partido. Los insultos en casa, cuando te golpeas el dedo pequeño del pie contra la pata de la cama. Ahí es de ley insultar incluso a lo más sagrado.

Al prójimo, échale una mano si puedes. Menos dentro del área, es penal. Aunque el VAR a veces lo pite y otras no. El arbitro, es humano. Se equivocan, efectivamente. Pero no merece la pena echar a perder unas cervezas con los amigos o tu pareja debido a que unas personas no fueron corriendo a ver, en un pequeño televisor al borde de un césped, una repetición determinada. Se perderán finales, goles anulados y faltas no pitadas. Pero son humanos, el balón seguirá girando en otro partido. En otra ocasión, la falta será castigada y el penal será marcado.

Disfruta de los regates, las jugadas brillantes fabricadas a fuego lento, como el guiso de Navidad de tu madre, en la pizarra. Emociónate con cada logro de cualquier equipo. No mires tanto la clasificación y disfruta de la compañía de cada partido. Eso es lo que importa, el resto es un balón y once jugadores.