¿Y si Almada fuera el nuevo Messi?

Sí, lo reconozco, he intentado ser un poco provocador con el título de este artículo. Pero como no quiero engañarles, he utilizado la interrogación. Si mi intención hubiera sido sensacionalista, lo hubiera afirmado, así que les ruego que no me acusen de ello ¿Por qué he utilizado esa comparación y por qué se van a hartar de verla en múltiples análisis sobre este futbolista? Más allá de la obviedad de comparar a cualquier nueva promesa con la estrella presente, verdaderamente, Thiago Almada, recuerda mucho en movimientos y características, a Leo Messi.

Con 19 años recién cumplidos, el Guayo Almada está de plena actualidad. Su nombre bulle en los cuadernos de los secretarios técnicos y ojeadores de media Europa. Desde finales del año pasado se viene hablando del interés del Atlético de Madrid y del Manchester City por este futbolista. Pero, a pesar de que renovó con Vélez Sarsfield en medio de una pequeña tormenta con el club, se le sigue viendo fuera para la próxima temporada.

Descartada parece la opción de Boca Juniors, que también sonaba antes de su renovación. En Europa ha declarado que las ligas que más le llaman la atención son la inglesa y la española, y últimamente, a los clubes antes referidos se han sumado Manchester United o Arsenal, y puede que empiece a sonar algún rumor también para el Real Madrid. El merengue es el condimento perfecto que cualquier buen representante utiliza para hacer brillar a sus pupilos. Me sorprende que no se le relacione de forma más insistente con el Barça. Dada su etiqueta de sucesor de Messi y teniendo en cuenta que, por edad y funciones en el terreno de juego, podría ser un sustituto del rosarino cuando su carrera se agote, es extraño que apenas algún titular de hace meses le haya aproximado a Can Barça.

Thiago Almada es el típico producto del potrero argentino. Es el jugador de calle, pillo, espabilado, con recursos y atrevido. Es básicamente un regateador. Un artista de la gambeta, como se la conoce en Argentina. Y la gambeta, ya se sabe desde tiempos del gran Garrincha, es la alegría del pueblo.

Se trata de un mediapunta tremendamente habilidoso con el balón en los pies, muy vertical, que en ocasiones abusa de la conducción. Bien es verdad que, con ese don que tiene y solo 19 años, quien no abusaría de ello. Será cuestión de tiempo que modere su uso y aprenda a soltar al primer toque en más momentos. Porque, además, tiene buen pie para el pase. Aunque su primera idea siempre sea encarar, cuando tiene que buscar pases entre líneas o mandar centros desde las bandas, lo hace con precisión y notable visión de juego.

Thiago Almada junto a Messi en la concentración del Mundial 2018 (fuente: lanacion.com.ar)

A diferencia de Messi, es diestro, y en su manejo del balón en carrera no utiliza tantos toques al balón (pero es que nadie en la historia ha sido capaz de dar tantos toques al balón en conducción como Leo). Aunque otra característica en común con el capitán de la albiceleste es que resulta casi igual de rápido con el balón en el pie que sin él. Esto le hace parecer aun más veloz de lo que es en realidad. Para la conducción, su menudo físico y su escaso 1’70 m resultan una ventaja innegable, logrando que su centro de gravedad sea bajo y resulte difícil de derribar.

Siendo tan vertical, llega con bastante frecuencia al área, tanto en conducción como ofreciéndose. En la definición mano a mano le falta encontrar algún recurso más, pero sin embargo, sí es muy preciso para encontrar huecos en la portería lanzando desde media distancia. Tampoco anda mal de potencia en esos lanzamientos. No es buen rematador de área a un toque, su primer pensamiento siempre es controlar el balón y avanzar en su jugada.

Su carácter de superviviente ante las defensas rivales se forjó en el barrio bonaerense de Ejército de los Andes, más conocido como Fuerte Apache, el mismo en el que creció Carlos Tévez. Aunque como el mismo Almada reconoce, el barrio en el que se crió era ya muy diferente a la dureza de los tiempos de Tévez, había que ser hábil para regatear las patadas no solo de los potreros del barrio, sino también de la vida.

Para ello es importante la figura de sus padres, a los que reconoce que le han apoyado desde el principio, y a los que tiene la ilusión de retirar del trabajo y comprarles una casa en otra zona. También la de su abuelo, que regenta una frutería y verdulería en el barrio y al que ayudaba cuando era pequeño. Y como no, también sus primeros entrenadores en el Club de Fútbol Santa Clara de Ejército de los Andes, donde dio sus primeras patadas y despuntó desde muy temprano. Aunque el ídolo del barrio era Tévez, por supuesto, y tuvo la suerte de conocerle siendo un niño, su auténtico espejo siempre fue Riquelme, aunque después su forma de jugar no haya sido la misma.

Desde allí le ojearon para llevarle a Vélez Sarsfield, dejando el barrio en lo futbolístico, pero no en espíritu. Aun hoy, siendo estrella, pasa por allí con frecuencia para visitar a sus familiares y amigos. En Vélez fue ascendiendo hasta debutar con 17 años en la Superliga Argentina en el primer partido de la temporada 18/19 ante Newells.

Gabriel Heinze y Thiago Almada
Gabriel Heinze, cuidando de Thiago Almada (fuente: tycsports.com)

Como su técnico, Gabriel Heinze, ha declarado en alguna ocasión, su edad parece un freno para contar más con él, pero viendo su forma de jugar, ese impedimento desaparece. Esa calidad, le llevó a debutar con la selección sub 20 antes de cumplir los 18 años, viajando a Rusia con los jóvenes que Sampaoli utilizó como sparrings para la selección absoluta durante el Mundial de 2018. También participó en el Sudamericano sub 20 del año pasado, alternando titularidades y suplencias.

Poco a poco Thiago Almada se ha ido reivindicando en un equipo histórico pero modesto, ganando cada vez más peso en las alineaciones de Heinze. Esta temporada ha aportado cuatro goles y una asistencia, apareciendo en casi todos los partidos del Fortín. Aunque la confianza entre joven talento y entrenador parece haber sufrido altibajos, seguramente las enseñanzas del Gringo le serán útiles para el futuro de Almada en Europa.

Es, eminentemente, un jugador de ataque. Aparece en tres cuartos de cancha, no suele bajar a ayudar en la salida de balón, y puede colocarse en cualquiera de los tres carriles dentro de la posición de mediapunta. Por sus características, es tentador situarle en la posición de mediapunta central, que ocupa en muchas ocasiones, pero también es capaz de desenvolverse partiendo desde cualquiera de las dos bandas.

De hecho, personalmente, me parece más peligroso pegado a la cal. Si arranca de banda, tiene más facilidad para perfilarse de cara y dirigirse hacia la portería rival en diagonal. Cuando juega por el centro, recibe más a menudo de espaldas y necesita más toques para darse la vuelta y orientarse como resulta más peligroso. Como hemos explicado antes, no es demasiado destacable en el pase al primer toque, por lo tanto, al obligarle a jugar de espaldas se le hace perder parte de su potencial.

Al tener salida de regate tanto por dentro como por fuera, jugando en cualquiera de las dos bandas es capaz de resolver. Bien quebrando hacia el área o yéndose por el extremo. Además, su talento para buscar la pared, el pase interior o incluso el centro desde la banda, le hacen un jugador diferente. Útil en ataque en cualquier situación, rol y posición. Es un estupendo «tercer hombre», jugador que aparece alejado de la jugada para dar progresión a la acción de ataque rompiendo líneas.

Almada juega Argentina sub 20
Almada, con la sub 20 de Argentina (fuente: fichajes.com)

A la hora de defender, Thiago Almada es voluntarioso al retomar la posición que le hayan asignado. Parece dispuesto a aprender a mejorar en esta fase del juego. Hace rápidamente la transición hacia la posición asignada. Pero ni su físico ni su naturaleza de amante del manejo del balón, le ayudan a ser un gran defensor. Es fácil de superar y se rinde pronto en la presión. Si bien sus primeros segundos tras la pérdida de balón suelen ser intensos y pueden propiciar algún robo en posiciones peligrosas. Se activa muy rápido tanto para pasar de defensa a ataque como de ataque a defensa. Aunque por sus características no intervenga demasiado en las transiciones.

En las jugadas a balón parado es un lanzador sobresaliente. Su buena capacidad para centrar le hace peligroso en córners y faltas laterales. Además, con el tiempo seguramente irá tomando el aire a los lanzamientos directos.

Cuando no los lanza, es muy peligroso cazando rechaces en la frontal del área. Algo que destaca sobremanera, a pesar de su edad, es el talento que tiene a la hora de lanzar penaltis. Tiene personalidad y técnica para ello, y ya ha sido capaz de anotar alguno importante en las canchas de River o Boca.

En la parte defensiva de las jugadas a balón parado, no tiene presencia. Si acaso puede ser útil en la salida de balón, pudiendo proporcionar una transición rápida aprovechando que el rival se encuentra desprotegido atrás.

Thiago Almada El Guayo es, sin duda, un jugador que justifica el interés que está generando en los grandes clubes europeos. No nos pararemos más en la comparación con Messi. No es más que una forma de ayudar a que nos hagamos mejor a la idea de cuáles son sus características. Tiene un gran futuro por delante y es un jugador diferente, de los que llaman la atención a los cinco minutos de empezar a verle.

Thiago Almada celebra  un gol
Thiago Almada celebra un gol (fuente: marcainformativa.com)

Los entre 20 y 25 millones de euros que parece costar su pase no son un precio demasiado elevado para la calidad que se le vislumbra. Sobre todo porque lo acompaña con una cabeza bien amueblada. Habrá que ver quién gana la carrera por sus servicios y qué club puede utilizarle mejor. Sus dos principales pretendientes, Guardiola y Simeone, no podrían ser más diferentes. En principio, parece más asimilable en el hábitat del City, pero un tiempo a las órdenes de Simeone podría ayudarle a aprender cosas nuevas.

Lo más importante es que Thiago Almada encuentre un entrenador que sepa entenderle y apreciar sus virtudes. Y que le dé minutos para desarrollar su talento.