La venganza del pueblo

En ocasiones, el pueblo desafía a los poderosos para crear episodios épicos que se guardan en la historia.

En la época del imperio romano, un esclavo, de nombre Espartaco, encabezó una rebelión que hizo tambalearse a una Roma que dominaba entonces el mundo.

Eres más que la vida, eres nuestro destino”.

Así comienza el himno del Spartak de Moscú. Este club se llama así en honor a Espartaco.

Históricamente, se le conoce en Rusia como el equipo del pueblo. Durante muchos años, su rival más encarnizado fue el CSKA de Moscú, el llamado equipo del ejército. Ya entonces el Spartak alardeaba de su nombre al enfrentarse al poder establecido.

Uno de sus más famosos entrenadores, Konstantin Beskov, dio un golpe de efecto al contratar, a finales de la década de los setenta, al que sería considerado como uno de los mejores porteros del mundo, Rinat Dassaev. El pueblo se hacía más fuerte.

En la Copa de Europa de 1980-81, el camino del Spartak se cruzó con el del Real Madrid, uno de los equipos más poderosos del continente con sus, entonces, seis entorchados de la máxima competición europea.

Tras empatar a cero en el partido de ida, el Madrid de los Garcías y su poderosa delantera (Juanito, Santillana, Cunningham), venció por dos goles a cero en el Bernabéu para apear a los rusos y plantarse en la final del campeonato, que perdería luego con el Liverpool.

En los años siguientes, el rival de los moscovitas por la supremacía del fútbol soviético fue el Dinamo de Kiev. Los ucranianos, con un auténtico equipazo, apenas daban opciones al Spartak, que no quiso perder el tiempo y fue, poco a poco, rearmando el equipo con nombres como Cherchesov, Karpin, Mostovoi, Popov, Radchenko, Onopko, Ledhiakov o Nikiforov.

Tras el desmembramiento de la Unión Soviética, el Spartak se convirtió en el gran dominador del fútbol ruso, ya que ganó nueve de las diez primeras ligas disputadas.

Entonces llegó la revancha.

En la temporada 1990-91, el destino que aparece en el himno del equipo quiso ser caprichoso y enfrentarles de nuevo al Real Madrid en la Copa de Europa. Y no era un Real Madrid cualquiera, ya que la famosa Quinta del Buitre hacía de los blancos un temible adversario.

Los rusos habían eliminado en la ronda anterior al Napoles de Maradona, lo que les convertía también en una escuadra a tener muy en cuenta.

En la ida, como diez años atrás, volvieron a empatar a cero, con lo que todo se resolvería en el coliseo madridista.

Un gol de Emilio Butragueño parecía decantar la eliminatoria a favor de los españoles, pero el pueblo no había dicho aún su última palabra.

Dimitri Radchenko se convirtió en el gran héroe de su equipo al marcar dos goles. Los rusos ganaron por 1-3 para acabar, incluso, ovacionados por la afición blanca.

Esta vez, la revolución de los gladiadores sí tuvo éxito.

Radchenko
(fuente: as.com)