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El valor doble de los goles

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Por fin UEFA y Federación Española de Fútbol han decidido eliminar de sus competiciones el valor doble de los goles fuera de casa. Se trata de una regla que siempre ha estado en entredicho, y lo mismo sucede con su eliminación.

1965 fue el año en el que los goles fuera de casa comenzaron a tener un valor doble. Con ello, se buscaba fomentar el juego de ataque evitando de este modo el preocupante incremento de los empates. La versión menos romántica del argumento apunta a que, puesto que el deporte rey comenzaba a retransmitirse en los hogares, las televisiones querían pagar por un producto que atrajera al gran público. El gol como reclamo publicitario.

Tras 56 años de vigencia, el máximo organismo europeo considera que ha sido tiempo suficiente. Entre las razones para su supresión se encuentran la mejor calidad de los terrenos de juego así como la unificación de sus dimensiones, las mejores condiciones de seguridad y la existencia de un arbitraje profesionalizado. Asimismo, el objetivo para el que fue creada la norma ha quedado desfasado convirtiéndose prácticamente en contraproducente.

Honestamente, a quien escribe este artículo la norma nunca le gustó. En primer lugar porque era una especie de subterfugio para muchos equipos que, especialmente en lo partidos de ida, desarrollaban un juego rácano al amparo de la máxima especulación. En segundo lugar porque una victoria por marcar un gol más fuera de casa no reflejaba necesariamente la superioridad de un equipo sobre otro. El clásico 1-2 en la ida y 0-1 en la vuelta provocaba que el primer equipo que jugó de visitante pasara de ronda cuando sobre el papel lo cierto es que ambos contendientes habían marcado y recibido exactamente el mismo número de goles.

Los hay que están en contra de la supresión del valor doble de los goles argumentando que acentuará la diferencia entre equipos grandes y pequeños puesto que éstos últimos se aprovechaban en su mayoría de esta circunstancia. La realidad sin embargo apunta a que la especulación era algo generalizado que no atendía al tamaño o grandeza de los equipos implicados. Todos, absolutamente todos los clubes jugaban los primeros 90 minutos de cada eliminatoria sabiendo que habría una vuelta en casa.

Otro argumento es que efectivamente no implica la misma dificultad marcar en campos como San Mamés donde la afición aprieta mucho a hacerlo en estadios donde apenas hay público. Esto supondría tener que hacer una especie de clasificación en cuanto al grado de complejidad de los campos ateniéndonos a criterios indefinidos. La realidad es que la dificultad de marcar un gol ha de ser tenida en cuenta siempre independientemente de donde se consiga.

En definitiva, se necesitarán unos cuantos años para comprobar si la supresión del valor doble de los goles ha sido un acierto o no. Mientras tanto, disfruten del fútbol sin tener que echar mano de la calculadora.