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Una simple genialidad

El pase de Robert Pires llegó con precisión al borde del área, donde su destinatario, con el pie izquierdo, acarició el esférico con un toque sutil. A continuación, aquel bailarín disfrazado de delantero se giró con rapidez mientras el balón, completamente a su merced, se paseaba por su espalda para caer con docilidad a su pie derecho y batir al sorprendido guardameta del Newcastle.

 Durante los más de 130 años de existencia del Arsenal, este gol sigue siendo el votado por los aficionados como el mejor tanto de la historia del club de Londres.

El autor de semejante obra de arte no fue un futbolista cualquiera. En un país tan eminentemente futbolístico como Holanda, el protagonista de este artículo fue nombrado por la FIFA. como el cuarto mejor jugador neerlandés del siglo XX, solo por detrás de Johan Cruyff, Marco Van Basten y Ruud Gullit.

También conocido como “Iceman”, Dennis Bergkamp inició su carrera en el Ajax, donde debutó en el primer equipo con tan solo 16 años. Contribuyó con sus goles a la conquista de trofeos nacionales e internacionales, como la Recopa de Europa o la Copa de la UEFA. A nivel individual, además de un balón de plata y otro de bronce, ganó tres trofeos de máximo goleador de la Eredivisie holandesa, un logro bastante meritorio, ya que tuvo que competir algunos años con delanteros de prestigio como Romario, entonces en las filas el PSV Eindhoven.

Tras un enfrentamiento con su entrenador, Van Gaal, se aceleraron las gestiones para su traspaso, algo no muy difícil ya que el delantero estaba en el punto de mira de los grandes equipos europeos, como el Real Madrid, que suspiraba por su contratación, o el Barcelona de Cruyff. Sin embargo, a Bergkamp le seducía la idea de jugar en la liga italiana, donde poderosas escuadras como Juventus o Milan intentaron hacerse con sus servicios, aunque el que consiguió contratarle fue el Inter, que le prometió construir un equipo de carácter ofensivo. Pero las promesas no se cumplieron, a pesar de compartir delantera con Schillaci y Rubén Sosa, quién detestaba a Bergkamp.

Durante la celebración del Mundial de 1994, ocurrió algo que cambió por completo la vida del delantero holandés. En uno de los desplazamientos, el avión que transportaba a la selección de Holanda se retrasó en el despegue debido a una amenaza de bomba. Cuando, por fin, el viaje comenzó, una bolsa de aire provocó unas fuertes turbulencias en el aparato. Dennis, a causa de este incidente, prometió no volver a subir jamás a un avión.

Tras el Mundial, todavía trastornado por el suceso, Bergkamp le pidió al Inter un tiempo para recuperarse de la impresión, pero el club italiano hizo caso omiso a la petición, lo que provocó el enfado del delantero, que era pretendido por varios equipos de la Premier. El Arsenal anduvo listo para ofrecerle un contrato que incluía una cláusula que exoneraba al delantero de tomar cualquier avión y le permitía desplazarse en coche. Dennis aceptó de inmediato y se realizó el traspaso por un importe de 7,5 millones de euros. Comenzaba de esa forma la andadura de Bergkamp en tierras británicas.

La llegada de Arsene Wenger fue el trampolín que Bergkamp necesitaba para desplegar su mejor fútbol. Sin embargo, la historia de amor entre el jugador y el equipo pudo acabar de forma abrupta al comienzo de la temporada 2003-04. Bergkamp, ya con 34 años, recibió una oferta de renovación muy a la baja, lo que provocó el enfado del delantero y su representante, haciendo presagiar el fin de un ciclo en Londres. Pero dos días después, sorprendentemente, Dennis ampliaba su contrato con el Arsenal por un salario superior al que cobraba hasta entonces. Esa misma temporada, el equipo inglés conquistó la liga de forma brillante, al finalizar la temporada invicto y pasar a la historia como el equipo de “Los invencibles”.

Thierry Henry, que de fútbol se supone que sabe algo, fue contundente a la hora de afirmar que “He jugado con Zidane, Messi, Iniesta, Xavi, Ronaldinho o Eto’o, pero siempre diré que el mejor con el que jugué fue Dennis Bergkamp”.

A modo de conclusión, tras el majestuoso gol con el que se iniciaba este artículo, se intentó hacer una estatua que recrease la jugada, pero la idea no pudo llevarse a cabo porque…

“Se necesitaría la resurrección de Boccioni para poder esculpir ese momento”.