Una Juventus sin aura de imbatible

Cuando Allegri llegó a la Juventus en verano de 2014, el legado de Conte parecía legendario. El técnico que venía de no evitar que el Milan cayera en la mediocridad no parecía el más indicado para mantener al brillante era de la Juventus. Sin embargo, cuando el pasado verano dejó Turín, se llevó en la maleta cinco Scudettos, cuatro Coppas, y dos Supercoppas. Pero sobre todo dejó la sensación de que el equipo tenía un aura de imbatibilidad, reforzada por su forma de jugar, controlando los partidos, y por la falta de un equipo rival que le hiciera suficiente competencia.

Esta temporada llegó Sarri para sustituir a Allegri y comenzar su nueva era. Ayer volvió a situarse líder de una Serie A revolucionada por la situación causada por la epidemia de coronavirus. Pero lo cierto es que esta Juventus, además de haber encontrado a un Inter dispuesto a plantarle cara de forma más seria de lo que consiguió el Nápoles (dirigido precisamente por Sarri) en los años de Allegri, no da esa sensación de estabilidad, de equipo hecho y compacto, de los años anteriores. De hecho, esta temporada ha perdido tres partidos, mientras que la pasada a estas alturas no había perdido ninguno. Bien es cierto que es la primera temporada del técnico napolitano, que debe ir acoplando sus automatismos, diferentes a los de Allegri, por lo que habrá que seguir su progresión futura.

Podríamos dibujar la Juventus de Maurizio Sarri con un 4-3-3. Sin renunciar en ningún caso a los cuatro defensas, dada la movilidad de algunas de las piezas de su pizarra, podríamos entender en ocasiones que forma un 4-4-2. Esto se debe a que una de las bandas de ataque se cierra en el centro del campo. También es recurrente que en la mayor parte de las ocasiones el delantero centro ejerza como falso nueve. Incluso que los dos puntas del 4-4-2 partan en diagonal desde una banda. Incluso hay que tener en cuenta que los tres de arriba tienen gran movilidad en horizontal, intercambian posiciones y se cruza aumentando su peligro.

Es un equipo eminentemente combinativo, aunque no es un radical del toque. Le gusta sacar el balón combinando, aunque en campo rival acelera y tira mucho de la calidad individual para resolver las jugadas de ataque. También es capaz de dar un pelotazo cuando la presión rival les complica, sin remordimientos.

Usa mucho la llegada en segunda línea de sus centrocampistas, siendo fundamentales a la hora de terminar los ataques. A pesar de tener laterales con vocación ofensiva, no suele usar mucho la progresión de éstos por banda como herramienta de su transición ofensiva. Muchos de sus goles llegan por jugadas de balón parado, donde cuentan con buenos asistentes y rematadores, resultándoles un arma muy eficaz.

De Ligt y Bonucci han tomado el mando de la defensa de la Juventus (fuente: Pasión Fútbol)

A la hora de defender, suelen replegar hasta el centro del campo. Solo presionan en campo rival cuando el equipo rival tiene costumbre de salir con mucha combinación desde su área. Además, no es una presión demasiado asfixiante. Sarri prefiere que se sitúen en su campo, aunque en ocasiones, la línea de centrales termina por recular demasiado. Esta es una de las claves para perder el aura de imbatible de otras temporadas, ya que deja la impresión de que cualquier rival se le acerca al área más de lo habitual en temporadas anteriores.

Maurizio Sarri suele variar bastante sus alineaciones, en función de sus opciones y las características de su rival, si bien podemos aventurar las opciones más habituales para hacernos una idea de las claves de su juego.

En portería, la titularidad es del polaco Szczesny. Tras la marcha de Buffon al PSG la pasada temporada, el traspaso de poderes entre el mito local y su sucesor fue más sencillo. A pesar de la vuelta de Gigi, está claro que ya no está al nivel para llevar el peso de una portería de ese nivel, siendo el polaco una inequívoca mejor opción. No obstante, siendo un gran portero, no llega al nivel de los buenos años de Buffon. Por descontado, tampoco tiene el ascendente que el excapitán tenía sobre sus compañeros. Estos factores van en detrimento del nivel general del equipo, pero es que no es fácil encontrar otro Buffon.

La importante lesión de Chiellini dejó los puestos de centrales en manos de Bonucci y del recién llegado De Ligt. A pesar de que el neerlandés fue una de las piezas más cotizadas en el pasado verano, su cambio de hábitat no está siendo fácil. De hecho, perdió el puesto con otro central prometedor, Demiral. Pero el joven turco también cayó lesionado, dejando, casi por eliminación, el puesto a manos de un Bonucci, acostumbrado a que sea Chiellini quien mandaba en la defensa, y de un De Ligt físicamente muy poderoso, pero al que le falta poso y veteranía para manejar la zaga. Es, probablemente, la pareja con la que más se da la circunstancia de la que hablábamos antes, que reculen más de la cuenta.

En el lateral izquierdo, es muy titular Alex Sandro. Cuando no puede disponer de él, Sarri cuenta con De Sciglio, que estuvo cerca de salir en enero, demostrando que no es muy del agrado de su técnico. Para la derecha, reparten presencia Cuadrado y Danilo. El colombiano es fundamental en el once de Sarri, aunque su versatilidad hace que en bastantes ocasiones juegue en la línea de tres atacantes, incrustándose en el centro del campo a la hora de defender. Cuando juega en defensa, es el lateral con más recorrido del equipo, quien más se suelta en ataque.

Cuadrado, fundamental para Sarri (fuente: As Colombia)

En el centro del campo, forman con un mediocentro y dos interiores. A la hora de sacar el balón de atrás, el mediocentro y uno de los interiores se acercan a la defensa, mientras el otro interior busca ofrecerse por en campo rival para adelantar líneas. El eje del mediocentro suele ser para Pjanic. El bosnio no está en su mejor temporada, pero aun así, sigue siendo uno de los centrocampistas organizadores más dotados de Europa. Además, cuenta con una magistral capacidad para ejecutar jugadas a balón parado. A su lado, y en ocasiones sustituyéndole como eje, se sitúa el uruguayo Bentancur. El exjugador de Boca está madurando a pasos agigantados, siendo muy importante para Sarri. Tiene físico y colocación para ayudar en defensa, es potente para llegar en ataque y más que aseado para dar salida al balón. El veterano Matuidi sigue cubriendo mucho campo, aunque sus 32 años empiezan a pesarle. Suele cumplir con una labor más oscura, siendo cada vez menos determinante en campo contrario.

Las alternativas principales para el centro del campo, toda vez que Khedira a quedado relegado al ostracismo por su lesión de rodilla y que con Bernardeschi cuenta para la línea de ataque, están siendo dos recién llegados esta temporada que aun no han terminado de entrar a tope en la dinámica del equipo. Se trata de Rabiot y Ramsey. El galés suele ejercer con funciones de mayor llegada al área y apoyo a los delanteros. En ocasiones incluso se sitúa casi como un falso nueve. El francés actúa más cerca del eje, con funciones parecidas a las de su compatriota Matuidi, aunque por su propia naturaleza asoma más al área que él.

En ataque, Cristiano Ronaldo debe ser el protagonista. El portugués acapara, por obligación, todas las miradas a pesar de sus 35 años y de ciertos desencuentros con Sarri en la primera mitad del curso. El técnico napolitano debe darse cuenta de lo que significa tener una estrella de ese nivel en el equipo, para poder así sacarle el mayor rendimiento posible. De momento, ha revertido la dinámica que le llevaba a acercarse, año tras año, cada vez más al área. Esta temporada parte desde la izquierda con mucha libertad, recibiendo mucho de espaldas y buscando paredes. También aparece en el área para rematar, en lo que es letal, y al partir desde posiciones más alejadas, aumenta su capacidad de sorpresa. Por ello, ha conseguido igualar el récord de Batistuta y Quagliarella de jornadas consecutivas de Serie A marcando, con once partidos. Sea como sea, con Cristiano en el campo, la capacidad goleadora del equipo queda salvaguardada.

Compartiendo protagonismo con el astro luso, uno de los mayores méritos de la temporada de Sarri. Por fin parece que Dybala se consagra como gran estrella. El argentino, a sus 26 años, está dando una mayor continuidad y una presencia de calidad en el juego al nivel del propio Cristiano. Cuando forman los dos solos arriba, parten de posiciones casi simétricas. Si Ronaldo se centra en tirar diagonales desde la izquierda, Dybala lo hace desde la derecha, apoyándose en los centrocampistas para matar las acciones en el área.

Cuando completan línea de tres, las opciones más habituales son que aparezca Higuaín como delantero centro o que aparezca Cuadrado en la derecha. Si se incluye en esa línea al colombiano, Dybala se transforma en un falso nueve, donde brilla menos, por tener que recibir más de espaldas y no poder encarar tan libremente. A cambio, el equipo gana en presencia en banda derecha y en ayudas defensivas a los laterales. Douglas Costa también puede aparecer, pero más como sustitución que como titular. Otra opción es Higuaín, que tampoco ejerce como ariete nato, sino que Sarri, que le conoce de etapas anteriores, quiere que baje a combinar de espaldas a portería y abra huecos para (fundamentalmente) Cristiano. Es una función en el que el argentino no luce demasiado.

Cristiano Ronaldo y Dybala, la gran sociedad del gol en la Juventus (fuente: Publimetro)

Otras opciones para completar el ataque son mediapuntas que asomen al área, como Bernardeschi o el propio Ramsey.

A grandes rasgos, esta es la Juventus de Sarri. Un equipo que se está acoplando y que, por el camino, se ha dejado parte de su aura de equipo invencible. Menos robusto, pero probablemente más brillante cuando suelta un buen partido, lucha por los mismos objetivos que su antecesor Allegri. Será interesante ver cómo cierra esta temporada y esperar a que el proyecto del veterano napolitano tenga continuidad. La Juventus está cambiando de estilo, veremos a donde les lleva.