Stade Rennais, más allá de Camavinga

En estos días, el Stade Rennais, o simplemente Rennes, como es más conocido en España, está de moda. Por un lado, la prensa ha destapado el presunto interés del Real Madrid en Eduardo Camavinga, gran promesa del club de la Bretaña. Pero además, y pisando el terreno de mi compañero Pablo Caballero, que suele recordar efemérides, hoy hace un año que dieron una de las mayores sorpresas de la pasada temporada a nivel europeo, venciendo al PSG en la final de la Coupe de Francia.

El Stade Rennais no es un club grande de Francia. En sus 119 años de historia, solo ha conseguido tres títulos de Coupe, llegando el de la pasada temporada después de 48 años sin triunfos. Pero sí es un club histórico y con mucha fama de trabajo con la cantera. De allí han salido jugadores que han sido importantes a nivel europeo como Wiltord, Silvestre o Gourcuff, o más recientemente, M’Vila, Bakayoko o el barcelonista Dembélé. Además, también es un club con buen ojo para fichar jugadores jóvenes. Hace un par de temporadas, compró al senegalés Ismaila Sarr del Metz por 17 millones y el pasado verano lo vendió al Watford por casi el doble. Buenos negocios de este tipo ya los había hecho en temporadas anteriores con jugadores como Asamoah Gyan o el propio Petr Cech, fichado por 5 millones y vendido por 13 dos años después.

Este modelo de negocio está liderado por el grupo empresarial Artémis, máximos accionistas del club y dueños también de la marca de ropa deportiva Puma o de la casa de subastas Christie’s. Esta forma de gestionar el club les da para mantenerse holgadamente en la primera categoría francesa, e incluso para asomar por Europa League en algunas ocasiones. Como la pasada temporada, cuando cayeron en octavos poniendo en problemas al Arsenal y siendo uno de los clubes más llamativos de la competición.

A mediados de la pasada campaña, llegó al banquillo el joven Julien Stéphan. Con solo 38 años y experiencia solo en el filial del Stade Rennais, se ganó el derecho a continuar en el cargo en la presente temporada.

En este curso, ha conseguido asentar un funcionamiento sencillo en el equipo, con un sistema estable y una alineación reconocible. No ha inventado nada nuevo, pero este excanterano del PSG, en su primera experiencia profesional como técnico de élite, está dejando muy buenas sensaciones en la que es su casa. Forma con un 4-4-2 muy clásico, con los dos mediocentros en línea, exteriores bien abiertos y un punta clásico acompañado por un segundo delantero más móvil. Rara vez varía este dibujo.

Roazhon Park
El Roazhon Park, la cancha del Stade Rennais (fuente: Wikipedia)

A la hora de sacar el balón, alterna combinaciones con saques en largo del portero, cada vez menos vistos en equipos de alto nivel. Aprovecha jugadores altos para buscar esos saques con los que prolongar o buscar rechaces para iniciar las jugadas ya en campo contrario. Cuando arrancan tocando desde atrás, la salida habitual es por bandas. Los mediocentros se acercan a la defensa para sacar el balón, pero su papel en ocasiones es más el de atraer rivales que el de, verdaderamente, dar salida al juego del equipo. En zonas de ataque, acompañan a los jugadores de banda para generar superioridades.

Ya en campo rival, el extremo del lado contrario a la banda por la que circule la pelota suele buscar zona de remate, mientras el segunda punta suele dejarse caer por el lado por el que venga la jugada y el ariete busca área. Con el apoyo de los mediocentros, trabajan bien la búsqueda de rechaces en la frontal.

Al defender, suelen esperar en posiciones atrasadas. El ariete divide sin desamiado ímpetu entre los centrales rivales y el segunda punta espera desde la línea de centro del campo, recibiendo habitualmente el apoyo de uno de los mediocentros. Éste salta a una ligera presión, recuperando rápidamente su posición si no ve posibilidad de robo.

Los laterales se quedan en línea con los centrales, aunque los extremos no les apoyan demasiado. Una vez acabado el intento de presión a la defensa rival, los mediocentros se plantan en una línea cercana a la de los centrales que, a su vez, tampoco son demasiado atrevidos para buscar anticipaciones sobre los delanteros rivales.

En las jugadas a balón parado tienen bastante potencia, sobre todo en el ariete. En los córners suelen situarse en dos columnas de tres jugadores para dificultar la defensa rival. Mientras, en acciones defensivas, marcan mixto acumulando bastantes hombres en el área propia.

Julien Stéphan
El técnico Julien Stéphan (fuente: diariodesevilla.es)

En cuanto a la alineación que Julien Stéphan venía utilizando en la última fase de la temporada, presentaba pocos cambios de partido a partido. Tampoco es que cuente con una gran cantidad de efectivos de calidad para ello. Pero se podría decir que ha encontrado un once cumplidor que le devuelve la confianza que les ha otorgado.

En la portería es un fijo Edouard Mendy. El guardameta senegales, llegado esta temporada del Reims, mide casi dos metros, aunque es algo dubitativo en las salidas por alto, y es rápido de reflejos. Transmite tranquilidad a sus compañeros, aunque no sea un súperclase.

En defensa, la experiencia de Da Silva y el físico de Gnagnon, que regresó este verano cedido tras un año irregular en el Sevilla, son la mejor opción para los rojinegros. No obstante, forman una línea propensa a acularse, algo lenta de reflejos, que necesita del apoyo constante de los mediocentros para no sufrir.

En los laterales, el zurdo Maouassa es más ofensivo, llegando incluso a posiciones de remate. Mientras, el diestro Hamari Traoré se preocupa más de mantener su posición y resulta difícil de superar en el uno contra uno. Si bien cuando se descuelga arriba también tiene buen pie para centrar.

En el mediocentro, los más conocidos para la afición española. En el mercado de invierno, cedido de la Roma, llegó otro exsevillista, Steven Nzonzi. El francocongoleño aporta centímetros para bajar los saques largos del portero y recorrido para llegar en alguna ocasión a remate y para acompañar en la presión leve que proponen los rojinegros.

Nzonzi con la camiseta del Sevilla
Nzonzi, en su época de sevillista (fuente: goal.com)

A su lado, el protagonista de la pasada semana en la prensa capitalina. Eduardo Camavinga es una de las promesas más importantes de la actualidad en el fútbol europeo, y uno de los más precoces. En el Stade Rennais ocupa, dentro del doble mediocentro, una posición más de ancla que Nzonzi. En el Real Madrid deben pretenderle como sustituto de Casemiro para el futuro, ya que cumple roles muy parecidos. Tiene una presencia en el campo bastante similar, ocupa bastante terreno, sabe leer por dónde va a entrar el rival y cubre los huecos de sus compañeros.

En fase creativa, no se complica. No es un jugador de una distribución superlativa, pero conoce sus limitaciones y sabe cubrirlas para ser útil para su equipo. Es un jugador bastante útil, de los que en pocas ocasiones restan, siempre te va a aportar algo. Lo que más sorprende de él es que, ese tipo de cualidades que tiene, que suelen ser propias de jugadores veteranos, las ha mostrado ya la pasada campaña con 16 años. Con esas edades ya es difícil que destaque un jugador de ataque, pero un mediocentro, con la responsabilidad y la experiencia que el puesto requiere, es un caso único.

El fichaje de Camavinga, que se estima entre unos 50 y 60 millones de euros, es fácil de justificar si con él consigues un mediocampista para los próximos 15 años. El problema es que, por el tipo de jugador y las características que está mostrando, no parece que tenga un grandísimo margen de mejora, por sorprendente que parezca. Ya hace lo que debe hacer un mediocentro maduro con 17 años ¿qué más va a conseguir? Otro asunto es que este verano, dada la situación económica que el coronavirus está dejando en el fútbol mundial, alguien vaya a atreverse a acometer una inversión de esta cuantía.

En las bandas, como mediocampistas de banda, surgen Bourigeaud por la izquierda y Raphinha por la derecha. El primero de ellos, deja carril para el lateral de su flanco, metiéndose más al centro para progresar por posiciones interiores. Tiene talento, visión de juego, buena pegada y ejecuta los libres directos con precisión. Con la venta de Ismaila Sarr, pudieron asumir este verano la compra del joven ex del Sporting de Portugal, Raphinha. Un brasileño con pasaporte italiano que parte de posición de extremo y resulta muy vertical. Tiene regate, disparo y finalización. Pero también visión de juego para entregar buenos pases a los delanteros. Es casi como un tercer atacante, aunque parte de un poco más atrás.

De los dos delanteros, la posición de segunda punta la ejerce habitualmente Del Castillo. Sin ser un gran finalizador, el francés es capaz de romper líneas y encontrar al punta con buenos pases. Suele abrirse a la izquierda, ocupando el lugar al que no llega Bourigeaud. El ariete clásico, un nueve de toda la vida, potente y buen rematador, es el francosenegalés M’Baye Niang. Tras estar en el equipo bretón la pasada temporada cedido por el Torino, este año ha sido comprado para convertirse en jugador rojinegro de pleno derecho. Sus diez goles en Ligue 1 le avalan. En muchas ocasiones entra también en el equipo Hunou, también rápido y buen finalizador, más goleador que Del Castillo.

Camavinga
Camavinga, ante Ander Herrera (fuente: diariomadridista.okdiario.com)

En definitiva, un equipo que conoce sus límites y se adapta a ellos. Que trata de no complicarse demasiado y de ser eficaz. Algo que define también al joven francoangoleño Camavinga. De momento, en esta temporada detenida, esto les ha llevado al tercer puesto en Liga, que les otorgaría plaza de Champions. Aunque, tras perder la Supercopa en verano, caer en fase de grupos de la Europa League, en octavos de la Coupe de la Ligue y en semifinales de la Coupe de France, no podrán reeditar la alegría de la pasada campaña.