Ronaldinho, magia y espectáculo

Tal vez no todo el mundo sepa de quién hablamos cuando hacemos referencia a Ronaldo de Assis Moreira (Porto Alegre, 21 de marzo de 1980), pero seguro que nadie duda cuando hablamos de Ronaldinho.

El brasileño, apodado “la sonrisa del fútbol” entre otros muchos sobrenombres, fue uno de los futbolistas más especiales que han pisado un terreno de juego. Estamos hablando de un jugador distinto, que no dejaba indiferente a nadie.

Su manera desinteresada de jugar al fútbol hacía que pareciese que se lo estaba pasando bien en todo momento, que jugaba para disfrutar y hacer disfrutar y, tal vez, eso mismo fue lo que nos privó de verlo durante más tiempo en la élite.

Entre Brasil y Europa

Su debut futbolístico tiene lugar en 1997 en el Grêmio de Porto Alegre, año en el que también es convocado con la Selección Brasileña Sub-17 para disputar el campeonato del Mundo, el cuál acabaría ganando.

Ronaldinho en el PSG
(fuente: pasionfutbol)

4 años después, en 2001, ficharía por el París Saint-Germain francés, en el que supuso su salto al fútbol europeo. Tras dos temporadas en Francia donde se vislumbra una clase por encima de la media, Ronaldinho da un importante paso en su carrera futbolística y ficha por el FC Barcelona en 2003 por 24 millones de euros. Fue el golpe sobre el tablero futbolístico de la junta de Joan Laporta y Sandro Rosell, no antes sin haber coqueteado con la incorporación de David Beckham.

Justo antes de su fichaje por el club culé tendría lugar su participación con la Selección absoluta de Brasil en el Mundial de 2002 en Corea y Japón, donde acabaría como campeón.

Ya en Barcelona, Ronaldinho desplegaría toda su magia y llegaría a la cumbre de su fútbol, ganando el Balón de Oro de 2005 y levantando dos Ligas nacionales (2004/05 y 2005/06) y la Champions League (2005/06) del milagro de Belleti. En 2006 juega además la Copa del Mundo de Alemania, donde Brasil quedó eliminada en cuartos de final en detrimento de Francia.

Ronaldinho Balón de Oro
(fuente: pinterest.com)

En su etapa como culé, Ronaldinho dejaría grabados en la retina de los espectadores multitud de goles de bella factura, regates imposibles y momentos inolvidables, como la ovación recibida por parte de algunos aficionados del máximo rival, el Real Madrid en el Santiago Bernabeu.

La temporada siguiente (2006/07) pese a alcanzar su mayor registro goleador con el FC Barcelona (21 goles) el club no gana ningún título. La temporada siguiente Ronaldinho pega un notable bajón de rendimiento, unido al del colectivo culé, achacado a sus salidas nocturnas y motivos extradeportivos. A esto se le une una lesión en el mes de abril, lo cual provoca que los blaugranas se desprendan de él en el verano del 2008 coincidiendo con la llegada de Pep Guardiola al banquillo azulgrana. Ese mismo verano ganaría la medalla de bronce en los JJOO de Pekín.

Decadencia

Su siguiente parada fue el histórico AC Milan, dónde jugará dos temporadas y media en las que, a pesar de conseguir ser el máximo asistente de la Serie A y de anotar varios goles, no llegó a mostrar de nuevo aquel increíble nivel con el que maravilló al mundo del fútbol. Sólo esporádicos destellos y muchas críticas de nuevo por sus salidas nocturnas.

Ronaldinho con el AC Milan
(fuente: marca)

En 2011, con todavía 30 años, Ronaldinho dice adiós al fútbol europeo y emprende un viaje de regreso a su Brasil natal, donde jugará en varios clubes (Flamengo, Atlético Mineiro y Fluminense FC) para terminar en el Querétaro F.C. de México.

De esta última etapa de Ronaldinho, cabe destacar la Copa Libertadores de 2013, la cual levantó con Atlético Mineiro, convirtiéndose en uno de los pocos jugadores que ha conseguido el doblete continental Libertadores y Champions League.

Sus últimos años como futbolista tuvieron altos y bajos, siempre relacionados con fiestas y salidas nocturnas. En 2015 (35 años) se desvincula de su último club profesional, el Fluminense, anunciando en 2018 su retirada oficial del fútbol a los 38 años.

Magia efímera

Lo último que se supo del astro brasileño, no son buenas noticias para él, ya que en marzo de 2020 Ronaldinho ingresó en prisión preventiva en la cárcel de Asunción (Paraguay), por falsificación de documento público. Incluso en estas condiciones no dejó de lado su pasión por el fútbol, participando y ganando en un torneo organizado en la propia prisión.

Es curioso ver cómo Ronaldinho es recordado como uno de los mejores jugadores de la historia a pesar de haber mostrado su máximo nivel a lo largo de tan solo 4-5 años.

Ronaldinho y su sonrisa
(fuente: fcbarcelonanoticias)

Esto se debe sin duda a su peculiaridad en el terreno de juego, a su originalidad con el esférico y a su alegría y desparpajo incluso en escenarios abrumadores como finales de Champions League o Mundial. Ronaldinho fue un futbolista que además de mostrar destellos, fue trascendente a nivel de estadísticas individuales y juego en equipo. Este detalle es determinante, pues es, tal vez, el distintivo que le falta a aquellos jugadores jóvenes y talentosos; muy técnicos pero intrascendentes en el juego colectivo y desaparecidos en las grandes citas.

Sin duda, los que hemos visto jugar al “Gaucho”, tenemos la espina clavada de no haberlo podido disfrutar más años a su máximo nivel. Es posible que lo que le perjudicó fuera precisamente lo que determinó su manera de vivir el fútbol y la vida, lo que permitió que pudiésemos ver a un genio de su calibre en el mundo del fútbol. ¿Fue suficiente su tiempo en la élite, o hubiésemos preferido más años de «Dinho» con un nivel de magia inferior pero más responsabilidad? Sin duda los buenos perfumes vienen en frascos pequeños.