¡¿¡¿Qué pasa con Dembélé?!?!

Ousmane Dembélé se marcó un partidazo el pasado sábado en Cornellà ante un Espanyol que nada pudo hacer para evitar el aplastante e indiscutible 0-4 final. Nos acercamos al ecuador de la temporada, el equipo blaugrana cada vez está más engrasado y uno de los grandes culpables es el joven Dembélé.

Asistencia contra el Real Madrid para el 5-1 de Arturo Vidal. Gol del empate ante el Rayo que dio alas al equipo para protagonizar una remontada de líder. Otro gol en el siempre difícil Metropolitano para igualar al Atlético. Y este sábado se licenció en el R.C.D. Stadium con un golazo y una asistencia. Eso solo en Liga, porque también ha tenido tiempo para dar una asistencia contra el PSV y marcar una maravilla de gol contra el Tottenham, contribuyendo así a la clasificación para octavos de Champions. Todo eso en el último mes. Tener a Dembélé en el campo es sinónimo de gol.

Ousmane Dembélé debería protagonizar portadas por todo esto. Por su velocidad, su cambio de ritmo, su manejo de las dos piernas, su oportunismo y su facilidad para dar goles a los compañeros. 9 goles y 5 asistencia en apenas 1300 minutos. Sale a casi gol o asistencia por cada 90 minutos que ha jugado esta temporada. Y eso es algo que justifica totalmente los 105 millones + 40 en variables que llegó a pagar el F.C.Barcelona hace apenas un año y medio.

Si los títulos acompañan, podríamos estar hablando de uno de los jugadores de la temporada en la Liga y en Europa. Con 21 años, tras un año prácticamente en blanco debido a dos terribles lesiones, ha adelantado por la izquierda a extremos que estaban llamados a ser las estrellas de esta temporada. Un crack de tal magnitud cuya figura crece aún más si se compara con aquellos quienes en el eterno rival ocupan su misma demarcación. A Gareth Bale le ha quedado muy grande que le señalaran como sucesor de Cristiano tras la marcha de éste a Turín. Y Asensio vive entre el olvido, la ilusión y el recuerdo del espejismo de algo que quizá nunca fue. En la mejor competición liguera de Europa y del mundo, Dembélé reclama su sitio y brilla con luz propia.

Dembelé celebra gol Barcelona.
(Fuente: mundodeportivo.com)

Pero resulta que las portadas que protagoniza tienen que ver con cosas que pasan fuera del campo. Su nombre se repite en duras editoriales. Desde la radio le hacen entrevistas a olvidados personajes para intentar sacar carnaza. Y todo se envuelve de un tufillo extraño, difícil de comprender, sumido en una nube en la que se oyen ecos que se repiten una y otra vez. «Irresponsable». «Falta de respeto…». «Poco profesional…».

No es que Dembélé haya mordido en diversas ocasiones a un rival. O que hubiera proferido insultos racistas a un compañero de profesión. Ni tampoco que haya utilizado a la entidad para beneficio propio produciendo un vídeo sobre la decisión de un posible fichaje de venir o no al club. Ni que le hubieran pillado conduciendo con el carnet sin puntos. O poniéndose chulo sin razón ante la Guardia Civil por una multa. Tampoco que se haya presentado borracho o de resaca a un entrenamiento. Y tampoco se le ha visto borracho o de resaca en uno de sus días libres. No ha viajado a Brasil a celebrar el cumpleaños de su hermana aprovechando una baja por una supuesta lesión. Y por supuesto, no ha rajado ante los periodistas.

Dembélé simplemente llega tarde. Se duerme y llega tarde. Es joven, es despistado, es introvertido. Y llega tarde. No es el primer jugador que pasa por el Barça con este mal hábito. Y no será el último que protagonice algo así. Pero mientras a otros se les ha tapado incluso lo intapable, a Dembélé lo están utilizando como saco de boxeo. Ya sea por la venta, por las ganas de salsa rosa que vive el periodismo deportivo, o porque el periodismo en sí es un instrumento más en manos de oscuros intereses que difícilmente algún día llegaremos a conocer, la realidad es que a uno de los jugadores llamados a marcar la próxima década en el fútbol mundial se le está tratando como si hubiera matado a Kennedy. Por suerte, Valverde es un gran gestor. Y por mucha más suerte aún, Dembélé va a lo suyo y se dedica a hacer lo que debe hacer: marcar goles y ayudar al Barça para que vuelva a ganarlo todo.