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PSV: el muro insuperable

El reloj marcaba el minuto 85 de partido cuando se sacó un córner sobre el área austríaca. El portero del Rapid falló en la salida y el balón, tras una serie de rechaces, llegó a la cabeza de Hans Gilhaus. El delantero holandés, dentro del área pequeña, remató con la testa para subir el segundo gol al marcador. Con el resultado final de 2-0, el PSV derrotó al Rapid de Viena y superó la eliminatoria de octavos de final de la Copa de Europa. Esa fue su última victoria en aquel torneo.

La competición comenzó con un auténtico plato fuerte, el enfrentamiento, en primera ronda, entre dos de los equipos más potentes de Europa; El Nápoles de Diego Armando Maradona y el Real Madrid de la “Quinta del Buitre”. Otros equipos que también partían como aspirantes a ser campeones eran el Bayern de Munich y los dos anteriores vencedores del torneo, Steaua de Bucarest y Oporto, a los que se sumó un sorprendente Benfica, que llegó hasta la final.

Sun Tzu fue un militar y filósofo de la antigua China que escribió un tratado de estrategia que se ha llegado a convertir en libro de culto para mucha gente. En “El arte de la guerra” se escribieron bastantes frases que se transformaron en lemas legendarios.

Guus Hiddink, entrenador del PSV, se pudo basar la que, quizá, llegó a convertirse en la más famosa de aquellas míticas frases (la mejor defensa es un buen ataque). Sin embargo, Hiddink cambió el orden de los factores sin alterar el producto, dando especial protagonismo a la defensa para rentabilizar al máximo su ataque.

En primera ronda, el equipo holandés quedó emparejado con el siempre peligroso Galatasaray. Tras ganar en la ida por 3-0, el 0-2 cosechado en tierras turcas, en la que fue la única derrota neerlandesa en toda la competición, sirvió para seguir avanzando. El siguiente rival fue el ya nombrado Rapid de Viena, que cayó derrotado en ambos partidos; 2-1 en Viena y 2-0 en Eindhoven.

A partir de entonces, la defensa del PSV, con nombres tan destacados como su guardameta, Van Breukelen o aguerridos jugadores como Eric Gerets, Van Aerle, Ronald Koeman, Vanenburg, Soren Lerby o Frank Arnesen, ejercieron de guerreros para enfrentarse a todo aquel que se pusiera por delante. Para el ataque, Wim Kieft o el citado Gilhaus se encargaban de profanar las redes enemigas.

En la ronda de cuartos de final, el Girondins de Burdeos solo pudo empatar a un gol en su terreno en el encuentro de ida. En la vuelta, sin embargo, dejar su marcador a cero le penalizó para quedar fuera del torneo.

PSV Eindhoven levantando el trofeo de la Copa de Campeones de Europa (fuente: futbolprimera.es)

En la semifinal esperaba el Real Madrid, posiblemente el máximo favorito para conquistar el trofeo. Pero tras un intenso partido en el Santiago Bernabéu, el equipo español solo pudo igualar el gol de Linskens para plantarse en Holanda con un exiguo empate a uno. Al igual que pasara con el Girondins en la ronda anterior, la igualada sin goles eliminaba a la poderosa escuadra madrileña.

El último partido del campeonato deparó un enfrentamiento ante los portugueses del Benfica. Ambos equipos lucharon con bravura para llevarse la corona de laurel, pero, después de 120 minutos, el marcador no se movió, con lo que habría de decidirse el título desde el punto de penalti. Ahí sí que estuvieron certeros los lanzadores del PSV (Koeman, Kieft, Nielsen, Vanenburg, Lerby y Janssen). Por parte portuguesa, un único fallo, de Antonio Veloso, resultó suficiente para caer derrotados.

Así pues, a pesar de empatar sus últimos cinco partidos, el PSV se proclamó campeón de Europa. En nueve partidos jugados, la escuadra de Eindhoven solo encajó 5 goles, anotando 9, con Gilhaus como máximo goleador al marcar 3. Varios siglos más tarde, se había podido demostrar, para disgusto de Sun Tzu, que, futbolísticamente hablando, la defensa también era un muy válido arte para ganar algunas guerras.