Pronóstico reservado

Puede que la Premier inglesa se haya distanciado de la Liga española como el mayor negocio local ligado al fútbol en el Mundo. Porque, aunque ellos ya eran los mejores en esto antes, con la nueva crisis, solo corroboran lo que sabíamos. Los ingleses pueden presumir de recaudación, de músculo económico, de igualdad deportiva y de rotación entre sus campeones. También de saber haber atraído a los entrenadores más mediáticos y de concentrar a un buen número de estrellas repartidas entre sus equipos.

Pero, siempre hay un pero, la Champions League la ha ganado un club alemán. La Europa League un club español. Messi juega en Barcelona, Cristiano Ronaldo en Italia, Neymar y Mbappe en Francia… Quizás la diferencia, simplemente, es la económica, sin más. Quizás en el resto de los apartados no sea tan obvia, ni tan evidente, quizás sea mínima. Puede ser que, desde el punto de vista español, venga acompañado de cierto complejo histórico. Ya saben, lo de fuera siempre es mejor.

Acción del encuentro entre el Liverpool y el Leeds
Acción del Liverpool 4 – Leeds 3 (fuente: thisisanfield.com)

Pero, una vez aclarado que para un servidor las diferencias no son las que se pregonan, toca mirarnos el ombligo y afirmar que en la Liga española podemos encontrar una serie de síntomas, puede que incipientes, o a lo mejor muy arraigados, que esconden una enfermedad, ya sea burbuja o incapacidad de sus dirigentes, que debilita de forma explícita nuestra imagen y compromete, de alguna manera, el futuro.

La constante riña entre la Liga de Fútbol Profesional y la Federación Española de Fútbol es una historia enquistada y anquilosada. Un enfrentamiento duradero y pueril, casi representativo de la sociedad española, en la que una parte no reconoce las bondades de la otra y solo se es capaz de focalizar el error. La última batalla se parece mucho a la primera en esta historia circular ¿Fútbol los lunes y los viernes? Mientras esto se dirime o no, evidentemente, la Premier, que no tiene esta rémora, genera facturación.

Personalmente no imagino un mejor horario que un viernes entre la tarde y la noche para acudir a un estadio. Muchos contras y muy graves he de encontrar para que esto no sea así. Al tantear el entorno encuentro aprobación en general. De todas formas, es una disputa más dentro de una enciclopedia de desafíos.

Luis Milla, del Granada, uno de los jugadores más destacados en la primera jornada de La Liga española
Milla, protagonista en el retrasado Granada – Athletic de Bilbao (fuente: Ideal.es)

Otro síntoma grave que se produce en la Liga española es la calidad de las grandes fortunas que están entrando en ella. El Valencia está siendo uno de los paradigmas negativos de este fútbol nuevo que, en Inglaterra sí funciona, pero que por alguna razón, en España está fracasando estrepitosamente. Ninguna de las instituciones futbolísticas puede controlar la libertad de acción de estos magnates y, desgraciadamente, el debilitamiento de la Liga como un todo, motivado por el debilitamiento de sus componentes, es evidente.

El Málaga post Champions se hundió paso a paso, el Valencia tiene un recorrido incierto, el Espanyol descendió la temporada pasada. El mal de las Sociedades Anónimas Deportivas, accesibles, fácilmente, a cualquier advenedizo.

El paciente sufre estos achaques y Leo Messi hizo subir la fiebre. La última gran estrella de la Liga española se quiere marchar. Sus razones tendrá. Pero eso, que debería haber encendido todas las alarmas en la Liga, lo único que logró fue que se lanzase un farol de difícil sustento jurídico. Messi no se ha ido, pero la fiebre tampoco. El Calcio italiano lleva sufriendo las consecuencias de una crisis grave varios años, España mira de reojo a los transalpinos sabiendo lo que puede ocurrir con nuestra “aseada” Liga a poco que no se mejore la gestión.

A estos achaques añadan la sombra de corrupción que cubre decisiones como la de la implantación del calendario asimétrico, o, quizás, mejor adjetivado, el calendario al servicio del Real Madrid y del Barcelona. Porque no es más que eso. Un ejemplo, existe un run run fuera de las fronteras de Sevilla (algún crédulo de los de Nervión también ha caído en la trampa) en la que alzan al equipo de Julen Lopetegui como uno de los candidatos al título si se dan una serie de circunstancias.

Pues bien, por La Liga, que no quede, calendario asimétrico en acción y se da la magia: las seis últimas jornadas para los hispalenses consisten en visitar Anoeta, el Bernabéu y La Cerámica, y acuden a Nervión el Athletic, el Valencia y, ya la última jornada, el Alavés. Una pequeña cordillera en el momento más oportuno. Efectivamente, la comparación con otros calendarios es deshonrosa.

Finalmente el estamento arbitral sigue en sus trece. Clamando por la falta de visibilidad que tienen sus aciertos y minimizando de forma bochornosa sus errores, errores que fueron fundamentales en la consecución del título de Liga de la temporada pasada. La figura del juez como facilitador, como intermediario entre el patrón que reparte y el hijo predilecto es un mal del siglo XX que ha alargado su brazo para seguir funcionado de la misma manera en el siglo XXI, eso sí, ahora convenientemente televisado, que se pueda ver, incluso que se produzcan varias repeticiones para el escarnio público.

Creo, sinceramente, que el campeón del año pasado no necesitaba tanta ayuda. Pero los que llevamos treinta años viendo fútbol ya sabemos de que va esto. Esto de enseñarlo y después defenderlo públicamente es de una desfachatez propia de quien ningunea al aficionado y no le presupone un mínimo neuronal. Me cuesta mucho tragar con el circo arbitral, cada vez más concurrido por personajes de dudoso pelaje.

Velasco Carballo defiende el video arbitraje español
Velasco Carballo (fuente: rtve.es)

No sé que puede deparar este enfermo. Hay que reconocerle su capacidad de resistencia, la existencia de animadores que le dan pulso, que, aun en cama, logra títulos a nivel europeo y vuelve a postular a sus equipos como favoritos para ganarlo todo en Europa. Ese mérito es innegable.

Lo que no veo es que el binomio acabe. El Real Madrid ha mantenido el bloque campeón de Liga y, a la recuperación de Asensio para el tramo final, se suma la llegada de un Odegaard más maduro y la posibilidad de recuperar a Hazard, que, empieza a parecer un caso peligroso. El Barcelona ha retenido a Messi. Suma a Pjanic y Coutinho y tiene a Koeman para transformar esa sensación de sin Dios que impera en el club. En esos caldos suelen resurgir estos clubes. Sobre el Atlético de Madrid, el Sevilla, el Villarreal o cualquier otro, permítanme que haga gala de un escepticismo empírico y que me olvide de ellos, por lo menos, hasta abril.

El paciente, ya saben, La Liga, logra no perder el pulso, mantener las constantes vitales. Superar los obstáculos que su propio cuerpo le pone. Los síntomas, no obstante, son nítidos. El diagnóstico, un claro y preocupante pronóstico reservado*.

(*Pronóstico con que el médico declara que no se puede predecir la evolución futura de una lesión o de una enfermedad porque los síntomas no son suficientes o porque hay riesgo de que surjan complicaciones).

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