Peter Lim y Mestalla, cada vez más alejados

Desde la llegada del magnate de Singapur a Valencia la relación con su afición ha pasado por momentos muy difíciles. Peter Lim nunca ha entendido que dirigir un equipo de fútbol no es lo mismo que liderar cualquier otra empresa. Y este pasado fin de semana, desde el palco VIP del estadio ché, tuvo que escuchar el siguiente cántico de su grada: “Lim, canalla, fuera de Mestalla”.

El máximo accionista aterrizó como el salvador de un club atrapado por sus deudas. Lim prometió que iba a liderar un gran Valencia de Champions y resolver los principales problemas financieros de la entidad.Cuatro años después, el propietario ché es un extraño para una grada que sigue dudando de su proyecto. En la economía apenas ha mejorado las cuentas, las deudas tan solo se han aplazado. En lo deportivo parecía haber encontrado el buen camino con la pareja Marcelino y Mateu Alemany, pero este año sus jugadores no encuentran el gol y él parece ser la diana a la que se dirige el aficionado. 

La historia de un desamor que se repite

En octubre de 2014 el empresario desembolsaba 94 millones por el 70% de las acciones que le ostentan como propietario del club a través de Meriton Holding Ltd. Peter Lim consiguió renegociar la deuda que sobrepasa los 200 millones de euros y aportó unos 100 millones de euros de su propio bolsillo para dar oxígeno al club y poder realizar ciertos fichajes. No se le puede echar en cara al actual dueño el ser tacaño, pero sí que hay razones para dudar del acierto en sus decisiones.

Sus primeras propuestas deportivas lastraron sus soluciones económicas. Peter Lim compró un Valencia que jugaba la Liga de Campeones de forma habitual con Manuel Llorente como presidente. El de Singapur creyó que mantenerlo en este torneo que ofrece tanto dinero por participar tampoco sería tan difícil pero el tiempo le llevó la contraría.

El empresario confió en el famoso agente de futbolistas y amigo personal Jorge Mendes para construir su proyecto deportivo con un desconocido, Nuno Espiritu Santo, en el banquillo. Aquel equipo que no jugaba a nada y que aburría al más futbolero consiguió clasificarse para la Champions con una sólida defensa y un portero sobresaliente, Diego Alves. Pero a los pocos meses todo se vino abajo. El equipo seguía aburriendo, pero ahora además no ganaba y empezó una crisis sin freno.

Toda la ilusión generada en parte de la afición de ver un gran Valencia empezó a esfumarse viendo el ridículo institucional que era el día a día del club. Se apostó por un entrenador como Gary Neville, que ni el mismo creía ser un técnico listo para la élite. Y el equipo sufrió por mantener la categoría. Su siguiente apuesta fue Pako Ayestarán. Lim quería dejar de gastar su dinero en jugadores que siempre le salían mal y puso en marcha un proyecto más austero. Otro año deportivo a la basura. Y luego llegó el breve Cesare Prandelli que no funcionó. Al final fue un hombre de la casa como Voro el que salvó al club desde el banquillo para evitar el precipicio de un descenso.

Peter Lim volvió a girar el timón del barco. Ahora su apuesta se basaba en un gasto muy controlado, pero colocando a expertos hombres de fútbol en las posiciones claves: Marcelino en el banquillo y Mateu Alemany en la dirección general. Por fin encontró una fórmula del agrado de la afición y que convirtiera otra vez al Valencia en un grande de Europa jugando la Champions.

Pero el fútbol es caprichoso y pese a repetir la idea y cambiando pocas piezas el balón ahora se resiste a entrar en la portería rival.Y el balón en el fútbol decide más que cualquier otro elemento. Ahora que no hay goles que celebrar, que la música de la Liga de Campeones se aleja, el aficionado vuelve a observar con detalle qué está haciendo el propietario con su equipo, y surgen muchas preguntas y pocas respuestas.

El presidente Anil Murthy reitera los errores de Lay Hoon       

Otra vez igual. Cuando Peter Lim compró el club dejó manejar el volante de su club al por entonces presidente Amadeo Salvo, empresario que llegó casi de casualidad a la dirección y que hizo todo lo posible para que el magnate de Singapur llegase a Mestalla para mantener su puesto. A los pocos meses el nuevo mandamás ché relevó del cargo a un Salvo que quería tomar demasiadas decisiones por sí mismo.

Entonces Peter Lim le pidió a su consejera financiera Lay Hoon Chan, que muy poco sabía de este deporte, que cogiera las llaves del club. Sin duda, su currículum era excelente pero su falta de conocimiento sobre gestión deportiva le llevó a cometer error tras error. Y cuando la grada empezó a dudar de sus decisiones comenzó a vetar a la prensa y alejarse de una afición que veía como salvajes.

El actual presidente Anil Murthy ha ido perdiendo adeptos con declaraciones diferenciando a los «buenos» aficionados con los «malos» aficionados del Valencia. (Fuente: youtube.com)

El agotamiento de Lay Hoon y el cabreo de la grada obligó a Lim a buscar otro presidente y el elegido fue Anil Murthy. Otra vez el currículum profesional era envidiable, con licenciaturas logradas por Europa y décadas de experiencia en diversos cargos, entre ellos el de diplomático en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Singapur. Su llegada al club se vivió como una entrada de aire fresco, Lim a través de un nuevo presidente tenía una nueva oportunidad para ganarse a la afición ché.

Los primeros meses fueron ilusionantes. En lo deportivo el tándem Marcelino – Mateu Alemany ofrecía fantásticos resultados. En el aspecto social Murthy intentaba reconciliar a su propietario con la grada: abonos con descuentos y packs de partidos atractivos, entrevistas a la prensa con una sonrisa amistosa, protagonizaba actos con las peñas… Y en todo esto le ayudaba la figura de Mateu Alemany, gran experto en gestión deportiva, que ofrecía buenas ideas y como portavoz del club sabe atajar con buen estilo los dardos para Peter Lim.

Pero como suele suceder en el fútbol cuando no se ganan partidos, la grada busca culpables y en el valencianismo lo tienen claro: Peter Lim. Este último fin de semana, tras el Valencia 1 – Sevilla 1, que deja a los chés a 10 puntos de los andaluces, la mayoría de aficionados no miraba al banquillo, ni casi al terreno de juego. No se escuchó un “Marcelino vete ya”. Se oyó un “Lim, canalla fuera de Mestalla”.

Murthy está copiando la reacción de Lay Hoon ante las protestas: fuera prensa, menos actos con la afición, declaraciones omitiendo los problemas y denunciando que en la grada se ocultan “malos seguidores” dispuestos a poner piedras sobre su proyecto. Pero… ¿qué proyecto? Además, gran parte de la afición se ha molestado por las últimas declaraciones del dirigente diferenciando los «buenos y malos» aficionados chés dependiendo si se critica o no su mandato. 

En lo deportivo, si nos referimos al primer equipo,Marcelino y Mateu Alemany siguen manteniendo la confianza de la grada (aunque es cierto que la imagen de Marcelino está empeorando por la falta de soluciones a la falta de ocasiones que crea el Valencia, y sobre todo la ausencia de goles). Pero a parte de esto, ¿Qué más se puede decir del proyecto de Lim tras 4 años en Valencia?

En las oficinas se han producido despidos en casi todos los departamentos, con el argumento de rebajar gastos de personal y contratar a los mejores en cada tema. Han llegado expertos de toda Europa con currículums para enmarcar pero que han aportado muy poco. El Valencia ingresa el mismo dinero por marketing y sponsors que hace 4 años según lo comunicado en las últimas Asambleas (realizadas en festivos y con secretismo, evitando la asistencia de críticos). Y solo ha mejorado notablemente por los ingresos por televisión que ofrece la Liga.

Sobre la deuda, nada ha cambiado, o casi nada, en este tiempo. Se pulsó un pause (renegociando un aplazamiento de pagos) con la idea que un Valencia compitiendo en Champions provocaría un aumento de ingresos que irían reduciendo sus gastos. Es decir, la solución sigue siendo igual de peligrosa que hasta hace 4 años, el club puede sobrevivir si juega la Liga de Campeones, pero si un año queda fuera de ella es todo un drama para sus finanzas. ¿Para esto se vendió el club a un multimillonario? Se preguntan muchos chés.

Y la grada de animación de Mestalla está enfadada por el trato que recibe de Murthy. Y del nuevo Mestalla a medio construir nada se sabe. Y el proyecto de cantera del club es toda una incógnita. Y que pasa con el centenario del club, de momento solo se presentan productos de marketing varios (libros, camisetas, botellas de vino…) conmemorativos de esta celebración. En cambio, poco se sabe de grandes actos para festejar 100 años, que no son pocos.

Peter Lim y Mestalla, esta relación no termina de funcionar.