Pena máxima

La futbolera expresión de punto fatídico no solo adquiere significado para el equipo que comete la infracción, ya que, en ocasiones, la tortilla se da la vuelta y lo que parecía una alegría previa para el lanzador y su equipo, acaba convirtiéndose en tormento.

El enfrentamiento entre portero y tirador tiene, la mayoría de las veces, como favorito a este último, pero han de tenerse en cuenta varios factores, como nervios, presión, temple, etc.

Elkjaer Larsen era el líder indiscutible de una de las mejores selecciones danesas de la historia. En 1984, durante la Eurocopa de Francia, asumió ese rol de estrella para lanzar uno de los penaltis de la tanda definitiva contra España, pero  el jugador falló y su selección cayó eliminada.

España, por cierto, también chocó contra su particular maldición de fracasar  al superar el muro de cuartos de final durante muchos años. Y en varias ocasiones, ese fracaso vino a consecuencia de fallos desde los once metros.

Eloy, ante Bélgica, en 1986, mandó a las manos de Pfaff las ilusiones de miles de aficionados. Lo mismo hizo Joaquín, al errar su tiro ante Corea del Sur, o el mismo Raúl González Blanco, al mandar al limbo un balón cargado de esperanzas para ganar a la todopoderosa Francia de aquella época.

El fútbol está lleno de especialistas, pero ninguno se convierte en infalible, por lo que se deduce que no se trata de un lanzamiento sencillo, ni mucho menos.

Grandes estrellas de este deporte han sufrido el máximo castigo que supone fallar un penalti y dilapidar todas sus opciones de triunfo.

En México 86, Francia y Brasil, dos equipos que se perfilaban como favoritos al triunfo definitivo, se enfrentaron en cuartos de final. El duelo se dilucidaba en la tanda de penaltis y allí, tres de las máximas figuras de ese encuentro, Zico, Sócrates y Platini, erraron sus tiros.

Roberto Baggio Penalti Italia Brasil
(fuente: as.com)

La primera vez que la final de un mundial se decidía en los penaltis fue en USA 94. Italia y Brasil buscaban la corona de laurel, que se le negó a los italianos por el fallo de su máxima estrella, Roberto Baggio.

Muy pocos se han librado del tropiezo al intentar superar un, teóricamente, fácil obstáculo. Trezeguet (en la final de un mundial), Beckham, Lampard, Gerrard… Incluso Maradona falló en el momento crucial.

Actualmente, las estadísticas señalan a Sergio Ramos  como uno de los más eficaces a la hora de lanzar, pero pocos pueden olvidar su error ante el Bayern cuando casi saca el balón del estadio en su lanzamiento.

En la Champions de 2012-2013, ni siquiera los dos estandartes del fútbol actual, Messi y Cristiano, supieron marcar de penalti en sus respectivas eliminatorias para hacer que sus equipos lograran la victoria.

Si hay que decantarse por la perfección en esta suerte del balompié, yo lo hago señalando a un verdadero especialista… en detenerlos: Helmut Duckadam.

El portero del Steaua llevó a su equipo hasta el cielo futbolístico al detener los cuatro lanzamientos que le hicieron Alexanco, Pedraza, Pichi Alonso y Marcos Alonso, jugadores del Barcelona.

En el fútbol de la calle hay una expresión que siempre me llamó la atención: “ Penalti o gol es gol”.

Ahora sí que la entiendo perfectamente. Es la única manera de asegurar el tanto. El penalti hay que marcarlo, y nadie lo asegura al cien por cien.