Olympique de Lyon, electricidad e inconstancia

Para quienes ya no lo recuerden, el Olympique de Lyon fue uno de los equipos de moda de la primera década del siglo XXI. Entre 2002 y 2008, se proclamó en siete ocasiones consecutivas campeón de la Ligue 1. Algo que ni siquiera el actual y multimillonario PSG ha conseguido en Francia. Con Le Guen primero y con Houllier después, al mando del banquillo, les lions marcaron una época. De hecho, aunque lo más que alcanzaron a nivel europeo fue unos cuartos de final de Champions, era reconocido como un rival peligroso por cualquier gran club del continente.

Tras aquella época dorada de los Juninho Pernambucano, Gregory Coupet o Florian Malouda, el OL ha seguido desempeñando un importante papel en el fútbol francés, luchando siempre con Monaco u Olympique de Marsella por ser la alternativa al Paris Saint Germain. Incluso tras aquellos años de dominio, alcanzó su mejor participación en Champions, con una semifinal en 2010.

Esta temporada presentaba buenas perspectivas a las orillas del Ródano y del Saona. Presentaba el debut de Sylvinho como entrenador y había perdido a Fekir (su emblema en las últimas temporadas), Ndombélé o Ferland Mendy. No obstante, le quedaba un equipo compacto, y además, es un club acostumbrado a criar buenos jugadores a los que tiene que acabar vendiendo pronto.

Tras dos victorias en los dos primeros partidos de Liga que pusieron líder al equipo, le siguió una racha de ocho partidos sin ganar que mandaron al Olympique a rozar posiciones de descenso… Y que mandaron a Sylvinho a su casa.

Para sustituirle, nada menos que un veterano reconocible de los banquillos de Francia e Italia, el descendiente de españoles Rudi García. El técnico francés ha logrado estabilizar al equipo y, llegados al parón por el coronavirus, se encuentra en séptima posición a falta de diez jornadas. Una situación incómoda, a nueve puntos del cuarto puesto del Lille, que da acceso a competición europea, y justo tras haber perdido contra ellos.

Rudi García
Rudi García, en su presentación con el OL (fuente: ol.fr)

El Olympique de Lyon juega con un 4-3-3 combinativo, muy basado en la calidad individual y, sobre todo, la potencia y electricidad de sus jugadores ofensivos. Aunque les gusta tratar el balón con cuidado y moverlo en corto, no amasan de más la posesión. Cuando detectan que se agota el movimiento de balón en fase de creación, no dudan en cruzar balones en diagonal desde la defensa hacia las bandas o para que reciba de espaldas el punta.

En defensa, suelen esperar en el centro del campo, con los dos extremos incrustados en la medular, formando un 4-5-1, donde el delantero centro se sitúa entre los centrales. No suelen presionar demasiado adelante, tan solo cuando ven al rival dudar o tocar más de la cuenta en su propio campo.

A balón parado tienen jugadores potentes, tanto para el remate como para colgar la pelota con cierta precisión. No obstante, también trabajan jugadas con cierta elaboración.

No obstante, Rudi García centró la evolución del equipo, tras su llegada, en el desempeño de su jugador clave, el holandés Memphis Depay. Le nombró capitán y le dio las llaves del futuro del equipo. Cuando a mediados de diciembre ante el Rennes se rompió el ligamento cruzado de su rodilla izquierda, la temporada de les lions quedó bastante comprometida. Curiosamente, para demostrar que este no era el año del OL, en ese mismo partido se rompió el ligamento de la rodilla derecha el internacional sub 21 francés Reine – Adélaïde, uno de los fichajes más esperanzadores del pasado verano.

Podemos analizar la plantilla a partir de los jugadores más habituales de Rudi García en el equipo. Aunque el francés suele modificar fichas, se puede definir un once titular sin demasiadas alternativas.

Anthony Lopes
Anthony Lopes, un clásico en la meta del Olympique Lyonnais (fuente: transfermarkt.es)

En la portería, un clásico que a sus 29 años, es todo un vetarano. El portugués Anthony Lopes es un guardameta decidido y valiente. Ágil bajo palos, a veces le cuesta demasiado agarrar el balón. También en ocasiones, esas decisiones arriesgadas que toma le cuestan cometer errores.

El lateral derecho más habitual es Léo Dubois, un lateral con progresión ofensiva, que incluso puede cubrir la banda izquierda, y es capaz de lanzar buenos centros. Una opción más defensiva para ese lateral es el holandés Kenny Tete. Por la izquierda suele formar Marçal, típico lateral brasileño con algunos problemas de exceso de ímpetu en acciones defensivas.

En la defensa manda el belga Jason Denayer, un central fuerte e inteligente, capaz de comandar la línea defensiva, con una planta que impone y solo 24 años. A su lado, o el danés Andersen o el brasileño Marcelo. Ambos muy altos y con muy buen dominio del espacio aéreo.

En el eje del centro del campo, la llegada en el mercado de invierno de Bruno Guimaraes ha desplazado de la titularidad a su compatriota Thiago Mendes. Ambos son bastante similares, aunque en el caso de Guimaraes, a sus 23 años, muestra una presencia y un criterio a la hora de ofrecerse y dar salida al balón, tanto en corto como en largo, que le auguran un futuro bastante llamativo.

A su lado, dos jóvenes franceses con mucho futuro, Aouar, con 21 años, y Tousart, con 22. Los dos alternan como interiores las llegadas al área y el manejo del ritmo del juego. También son importantes para buscar balones de cara en rechaces de los pases largos que vienen desde la defensa.

Bertrand Traoré
El potente Bertrand Traoré (fuente: elnacional.com)

Los tres atacantes se configuran con dos extremos que parten desde las bandas en diagonal para ayudar en la finalización y dejar espacios para el progreso de los laterales. Estos dos extremos venían siendo últimamente Terrier en la izquierda y Traoré en la derecha. El primero de ellos más fino, con mejor manejo del balón y buen disparo lejano. El segundo, más físico (impresionantemente físico, de hecho), con buenos movimientos en el área. Otros jugadores similares, como Cornet o el recién llegado Toko Ekambi, también pueden cumplir con este rol con eficacia.

Aunque, a falta de Depay, el hombre gol de este OL es Moussa Dembele. El joven francés de 23 años, que llegó hace tres temporadas del Celtic de Glasgow, es una gran apuesta de futuro. Fuerte para recibir de espaldas, potente y hábil para regatear desde lejos, es letal en el área. Muy bueno en la finalización y el remate. Además, con la llegada de Toko Ekambi, tiene un buen sustituto como ariete.

Así, este Olympique de Lyon es capaz de lo mejor y de lo peor. Algo débil a la hora de defender, sufre contra equipos que se despliegan rápidamente. Pero en ataque, la calidad individual y los recursos de sus jugadores ofensivos, hacen que sean capaces de jugar grandes partidos. Es un equipo que, cuando funciona, es muy bonito de ver.

Lo más destacable es su potencial futuro, con múltiples jugadores de poco más de 20 años y mucha calidad. Eso por no hablar de Cherki, un mediapunta de 16 años al que media Europa no quita ojo. Con todo ello, en los próximos años tendrá que decidir si apuesta por mantener la plantilla o por vender talento joven y de calidad. De la salud de sus cuentas dependerá el futuro de este Olympique de Lyon.