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Y mientras tanto Adama Traoré

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En este absurdo compás de espera producto de un calendario hecho con los pies, el FC Barcelona ha hecho un movimiento cuando menos sorprendente. A sus 26 años, y seis después de haber abandonado el Camp Nou, Adama Traoré vuelve a su casa con muchas ganas de demostrar que es mucho más que músculo.

Decía que sorprende ya no porque no es que no estuviera en la lista de futuribles sino que el refuerzo de su posición parecía una cuestión más de verano. Pero claro, no había tenido en cuenta el episodio Dembélé. Y es que la llegada de Adama es un claro aviso al francés de que o sale por la puerta que el club le ha abierto de par en par o el extremo, al igual que el banquillo, ya tienen dueño.

Entiendo la disyuntiva del club, pero si es una buena decisión sólo el tiempo lo dirá. A favor está el mínimo coste económico y la motivación de un jugador que se sabe entre los nombres que maneja Luis Enrique a poco menos de diez meses para la cita mundialista. En contra se me ocurre el riesgo de que el futbolista dé un grandísimo rendimiento de aquí a final de temporada, se ejercite la opción de compra y a partir de ahí su nivel baje siendo de nuevo complicado colocarlo en el mercado.

Por otro lado está la cuestión de si estamos o no ante un jugador que, pese a ser un producto de la cantera blaugrana, encaja en el sistema del Barsa. Uno no deja de pensar en otro atacante que compartía equipo con Adama y al que se cedió por no tener el nivel. Hablo de Francisco Trincao, con mucha más técnica que el futbolista de ascendencia maliense y quien casualmente ha partido como titular en los Wolves.

En definitiva, muchas dudas en un movimiento claramente cortoplacista con el único objetivo de entrar en puestos Champions y, de paso, presionar un poco más a Ousmane Dembélé. Dicho lo cual, la mejor de las suertes para Adama Traoré.