Mady Camara, un nuevo Thomas para el Atlético

Se acerca el verano y, aunque no sepamos aun cómo van a terminar las competiciones de esta temporada 19/20, uno de los entretenimientos futboleros de este parón está girando alrededor de los posibles fichajes veraniegos. Eso sí, posibles fichajes supeditados a la situación económica en la que los clubes se encuentren cuando pase este parón. Por ello, rumores como los que colocan al joven guineano Mady Camara, del Olympiakos, en la órbita de algunos grandes clubes europeos, son suposiciones que quedan lejos. No obstante, no está de más conocer algo mejor a un jugador desconocido para el gran público, pero que sin duda, está siendo observado como buena opción de futuro por muchos equipos.

El nombre de Mohamed Mady Camara ha aparecido en varias publicaciones europeas en las últimas semanas. Desde que se viene rumoreando sobre la posibilidad de que un escándalo de amaños de partidos por parte del Olympiakos le puede suponer al gigante de El Pireo el descenso administrativo, Camara es una de las piezas que parecen estar planteandose abandonar el club griego. Ha sonado para clubes como el Arsenal (se supone que a Arteta le gusto cuando se enfrentaron en Europa League, con sorprendente victoria de los griegos), Milan o Sheffield United.

En España, suena para el Atlético de Madrid, toda vez que Thomas Partey está coqueteando con clubes de alto estatus, como el PSG o el propio Arsenal. A la espera de ver si esas rumores se concretan o son simplemente una forma de forzar la mejora de su contrato como rojiblanco, en las oficinas del Metropolitano ya rastrean sustitutos. Principalmente, parece que las opciones son Ndidi, de quien ya hablamos cuando conocimos algo más del Leicester, y Mady Camara.

Este guineano de 23 años recién cumplidos, se desarrolló en el histórico AS Kaloum Star, de donde pasó al Santoba FC para dar el salto a la primera división de su país. Con 18 años recién cumplidos, fue enviado a Francia como parte de un programa de desarrollo de talentos guineanos de cara al Campeonato Africano de Naciones. Por ello, estuvo de prueba en el Ajaccio unos meses. Desde el primer momento gustó, pero por problemas administrativos tuvo que esperar unos meses para poder debutar en la Ligue 2 francesa. En el mercado de invierno de la temporada 16/17, poco antes de cumplir 20 años, fue incluído en la primera plantilla y debutó como profesional. Desde ese momento, se hizo con un puesto en el centro del campo de titular casi permanente.

En su segundo año en Córcega, estuvieron cerca de lograr el ascenso a Ligue 1. Perdieron ante el Toulouse en la promoción de ascenso, tras lo cual, fue vendido por el club francés al Olympiakos griego. Pasó por tanto, de jugar en la segunda categoría francesa, a disputar la Europa League con los helenos. Ya en su primera temporada se asentó en la medular del que, a la postre, fue subcampeón de la Liga griega. En la presente campaña, al cierre de la competición y a falta de disputar los play-off, que determinan al campeón, marchan líderes destacados sin perder un solo partido. Además, tras ser eliminados de la Champions, se hayan en plena eliminatoria de octavos de la Europa League frente al Wolverhampton, después de eliminar en dieciseisavos al potente Arsenal.

Mady Camara celebra una victoria en Europa League
Mady Camara celebra una victoria en Europa League (fuente: transfermarkt.es)

Dentro de este dominante Olympiakos, Camara forma en el eje del centro del campo. El entrenador portugués Pedro Martins, suele disponer un 4-3-3, en el que los tres centrocampistas se reparten la medular con versatilidad. Tanto Camara, como Guilherme y Bouchalakis, son capaces de intercambiar posiciones dentro de un esquema con un pivotes y dos mediocentros interiores. En ese sentido, Camara se encuentra más cómodo jugando algo más adelantado respecto al eje.

No suele ser el pivote defensivo, sino que prefiere formar más como interior, e incluso volcar a banda derecha para aprovechar espacios y apoyar la combinación con sus compañeros. Es un jugador fuerte, de aspecto fibroso, no demasiado impresionante de planta, pero potente. Sobre todo es muy decidido. Aunque no sea un líder, no reclama balón ni protagonismo, siempre está donde debe. Cuando decide que debe entrar en juego, tanto en ataque como en defensa, lo hace con determinación. A la hora de defender, cuando va a por el balón lo hace con fuerza, por lo que en ocasiones comete faltas fuertes. A la hora de atacar, busca pases definitivos o disparos a puerta desde larga distancia. Porque esa es, seguramente, la característica que más llamará la atención de él para quien le vea por primera vez: tiene un tiro lejano fortísimo, aunque le cueste ajustarlo en cuanto a dirección.

Es, verdaderamente, bastante parecido a Thomas Partey, aunque con menos capacidad para el puesto de pivote. Es tal vez demasiado «tranquilo» a la hora de guardar la posición defensiva, algo falto de garra. Pero, sin duda, es una opción lógica para sustituirle si fuera necesario.

A la hora de iniciar el ataque, no suele asomar para ayudar a sacar el balón desde la defensa, prefiere ocupar una especie de segundo escalón, abrirse a la derecha o incluso recibir de espaldas. No le gusta arriesgar en campo propio, cuando recibe suele buscar un pase seguro y poco arriesgado.

Mady se transforma cuando agarra el balón en campo contrario. Esa determinación de la que hablábamos antes, le lleva a buscar que, cuando el balón le llega de cara al área rival, intente siempre que algo ocurra. No tiene gran conducción ni regate, pero sí una arrancada de cinco o diez metros muy potente. Con ella, es capaz de driblar rivales y desatar la verticalidad. Siempre busca pases a posiciones adelantadas con los que busca crear peligro, usando diferentes perfiles, abriendo a banda, cambiando el juego, metiendo pases interiores, por bajo, por alto… Es capaz de encontrar al compañero mejor posicionado y tratar de mandarle el pase, si bien, al arriesgar, no siempre acierta.

Cuando se encuentra la pelota en posiciones centradas en los últimos 30 metros, no duda en chutar, con cualquiera de las dos piernas, con una potencia brutal. Sin ser un gran goleador (aunque la pasada temporada llegó a seis tantos en Liga), sí provoca mucho peligro en forma de rechaces o córners provocados.

Camara y Guendouzi
Camara y Guendouzi, que podrían ser compañeros Ia próxima temporada (fuente: dailycannon.com)

A la hora de defender, como decíamos, también prefiere posiciones de interior a la de pivote. Se siente más cómodo saliendo a la presión del rival y, sin ser especialmente rápido, sí resulta incansable. Su gran resistencia le hace capaz de aguantar presionando casi el partido completo. En muchos partidos, ejerce esa presión inmediatamente después del delantero centro, descolgándose del centro del campo. También como decíamos antes, decide cuándo salir al cruce, y lo hace con mucha fuerza. Mientras no lo ve claro, guarda la posición con mucha disciplina, ya que tiene un gran criterio táctico.

Por su gran chut, en las jugadas a balón parado, sobre todo en córners, ocupa un lugar en la frontal del área para cazar rechaces. Además, su buena colocación, visión para elegir cuándo ir a por el balón con determinación, y la potencia con la que lo busca, hacen que parezca que todos los balones sueltos le buscan. También estas características le hacen peligroso atacando el segundo palo, donde también ha conseguido goles, tanto en jugadas de estrategia como alcanzando centros laterales. En la defensa de este tipo de acciones, suele coger una marca en el segundo palo, aunque no va demasiado bien de cabeza, pero sí por esa determinación y capacidad para alcanzar balones sueltos.

En definitiva, sin tener madera de estrella, ni aparente intención de serlo, es un jugador útil para casi cualquier equipo. Ante un hipotético Atlético sin Thomas, aunque el ghanés parezca más completo y más capaz de tomar responsabilidades que el guineano, podría ser de utilidad. Parece que podría encajar en los idearios del Cholo por ese muy buen sentido táctico, esa determinación y esa capacidad de trabajo, además de por su sentido vertical del juego, sin demasiada pausa para combinar ni amasar posesiones.

Lo que está por ver es la situación en la que queda el escándalo que rodea al Olympiakos y cómo afecta eso al precio de mercado de Mady Camara. Tanto el jugador como su representante se están dejando querer, según muestran en declaraciones y tweets recientes, pero los griegos esperan conseguir al menos entre 15 y 20 millones de euros.

No se si un Atlético algo apurado en lo económico por el parón del coronavirus, y que tiene en riesgo su participación en la próxima Champions (con el descenso de ingresos que eso supondría) estará dispuesto a un dispendio así por un jugador simplemente bueno, aunque con margen de progresión. De todos modos, todo hace pensar que le veremos en una de las grandes ligas europeas tras el verano.