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Luces de Bohemia

trinche carlovich

A la persona bohemia se le define como aquella que lleva un tipo de vida libre, poco organizada y que se aparta de las convenciones sociales.

Vida libre.

George Best de fiesta
George Best, un jugador superdotado pero no centrado en el fútbol (fuente: sapeur-osb.de)

George Best debutó con el Manchester United a la edad de 17 años. En Old Trafford llegó a formar parte de la llamada Santísima Trinidad, junto a dos futbolistas de leyenda como Bobby Charlton y Denis Law. Fue campeón de Europa y llegó a ganar el balón de oro con tan solo 22 años. Se le conocía como el quinto Beatle debido a su popularidad y su melena. Para muchos, es considerado como el mejor jugador británico de la historia. Pero su vida fuera de los terrenos de juego no encajaba con el perfil de un futbolista convencional. A lo largo de su vida dejó varias frases que definían su carácter a la perfección, aunque hay una que explica su desmedida afición al alcohol.

“Compré una casa cerca de la playa, pero para llegar al mar tenía que pasar delante de un bar. Nunca llegué a bañarme”.

Vida poco organizada.

La rivalidad más antigua y una de las más apasionadas de Argentina se vive en la ciudad de Rosario entre Rosario Central y Newell´s Old Boys. Tomás Felipe “Trinche” Carlovich, nacido en Rosario, disputó la mayor parte de su carrera en un club de segunda división; el Central Córdoba. Sobre Carlovich circula la leyenda de que el Cosmos de Nueva York estaba muy interesado en su fichaje, pero el mismísimo Pelé se opuso rotundamente a dicha contratación temeroso que el argentino le restara el protagonismo del que gozaba en el club. Sin embargo, la anécdota más famosa del Trinche es aquella que data de un partido de preparación de la selección de Argentina para el Mundial 74. El combinado albiceleste se enfrentó a una selección de Rosario formada por cinco jugadores de Rosario Central, cinco de Newell´s y Carlovich, de Central Córdoba. Al descanso del encuentro se llegó con la sorprendente derrota de la selección argentina por 0-3. El seleccionador(Vladislao Cap), pidió a los entrenadores del combinado rosarino, Montes y Griguol, que sacaran del campo al Trinche porque hundía la moral de sus jugadores. Cuentan también que una vez, el Trinche jugó los noventa minutos de un partido tocando el balón solamente con el tacón. 

“Para mí, ir a Francia o al Cosmos, posiblemente me hubiese cambiado la vida, pero jugar en Central Córdoba fue como hacerlo en el Real Madrid”.

Vida que se aparta de las convenciones sociales.

Jorge Alberto González Barillas destacó en el Mundial 82 con la selección de su país, El Salvador, y su juego llamó la atención de equipos como PSG o Atlético de Madrid, pero González eligió al Cádiz, donde pronto lo bautizaron con el apodo de “Mágico”. En un partido ante el Rácing de Santander, el público de Cádiz aplaudía enfervorizado a su jugador, que acababa de marcar un gol de antología, regateando a tres defensas para colocar luego el esférico en la escuadra. El portero rival, Pedro Alba, salió corriendo a felicitar al genio salvadoreño para comentar más tarde que tuvo que darle la mano, ya que fue un tanto extraordinario. También existe una historia curiosa sobre González. El Atalanta italiano quería ficharlo y estaba dispuesto a pagar una importante cantidad de dinero. Unos directivos se desplazaron hasta Cádiz para verle jugar y ultimar su contratación. Pero no contaban con que Mágico jugó un partido desastroso, hasta el punto de cambiar la opinión del club italiano, que prefirió no contratar al salvadoreño. El jugador, preguntado acerca de su nefasto juego, confesó que había jugado mal a propósito porque no quería moverse de Cádiz. Una y otra vez, Jorge González afirmaba convencido que solo jugaba para divertirse y no tenía otra intención en el mundo del fútbol.

Estos tres ejemplos ilustran la definición de bohemio. Tres jugadores que pudieron ser reyes del fútbol, pero que quisieron ser reyes de su vida. La vida que ellos eligieron para vivir.