Sin fuera de juego y abochornados

real madrid 1926

Nos situamos en el año 1926. La regla del fuera de juego sufre una modificación en aras de fomentar el espectáculo. Hasta la fecha, se consideraba que un jugador se encontraba en posición adelantada si cuando recibía el balón, o cuando éste le llegaba a su altura, entre él y la portería contraria había menos de tres jugadores de equipo. O lo que es lo mismo, dos defensas y el portero.

Siendo prácticamente imposible tirar la línea del fuera de juego, dicha regla se modificó pasando a ser posición incorrecta si el atacante se encontraba más cerca de la línea opuesta que el balón y el penúltimo adversario. Es decir, se reducía de tres a dos los jugadores entre el delantero y la línea de gol.

«Los Pericos»

Patricio Escobal Real Madrid
Patricio Escobal (fuente: libero.com)

El verano de ese mismo año, el Real Madrid realiza una gira por Inglaterra, Francia y Dinamarca.

Es en el país británico donde los defensas del conjunto blanco Perico Escobal y Félix Quesada, conocidos como «Los Pericos», se fijan en la nueva táctica que los zagueros ingleses utilizan para contrarrestar el nuevo fuera de juego. Un fuera de juego que favorece claramente a los delanteros.

Tras varias charlas y algunos entrenamientos deciden poner en práctica lo aprendido. Y lo hacen no en un partido cualquiera, sino en los cuartos de final de Copa frente al FC Barcelona.

El partido de ida se jugó en Madrid. El conjunto blaugrana contaba por aquel entonces con uno de los mejores delanteros de su historia, José Samitier quien marcara 184 goles en sus años de culé.

En cada ataque del Barcelona, «Los Pericos» se hacen gestos para intentar dejar al rival en posición adelantada. Poco les dura la estratagema. Samitier, Sancho y Alcántara se dan cuenta en la primera contra. Llega el descanso. El marcador refleja un incontestable 0-3 obra de Samitier. La segunda mitad sirve para corroborar el desastre terminando el encuentro con un 1-5.

Fue un día aciago para el Real Madrid y para «Los Pericos», quienes darían paso a Quincoces y Ciriaco fichados del Alavés para formar la temible defensa del gran Madrid de inicios de los años 30.