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Los nuevos invitados a la élite

Con la temporada de títulos finiquitada y la peculiaridad de un mundial invernal configurado a golpe de talonario estamos huérfanos de grandes citas… Inciso. Si tanto dinero hay en Catar, ¿por qué no cierran y climatizan todos los estadios para que se pueda jugar en verano? Los chinos ya hicieron algo similar con las lluvias para Pekín 2008. Dicho esto, y sin olvidarnos de la “maravillosa” UEFA Nations League, nos queda la resolución de las fases de ascenso aún en ciernes. Sobre todo la del playoff de la Liga Smartbank que encumbrará a Tenerife o Girona.

Uno de esos dos clubes históricos volverá a la élite tras años de ausencia. En el caso del Tenerife en su centenario, un motivo más para una posible celebración el 19 de junio. Porque la alegría de un ascenso es a veces mayor a la de un título. Es reivindicación, visibilidad y, principalmente, saneamiento económico. Por ello, nos daremos una vuelta por las grandes ligas europeas analizando los casos más curiosos de aquellos equipos que ocuparán un hueco en la flor y nata balompédica la próxima 2022-23.

El retorno del mito

Sólo hay un club en toda Europa que puede presumir de contar con más Copas de Europa que títulos ligueros en sus vitrinas. Pero si además, se trata de una institución fundada en 1865, sólo 8 años después de que viera la luz el Sheffield F.C., reconocido decano de este deporte, el Nottingham Forest alcanza la denominación de mito. Una leyenda forjada a las puertas de los años 80 bajo la batuta de Brian Clough. El artífice de frases como: “No diría que fui el mejor entrenador. Pero estaba dentro del top 1.” O “dicen que Roma no se hizo en un día. Pero yo no estaba dirigiendo aquel trabajo.”

La mayor virtud de este entrenador tan peculiar era su capacidad para motivar, exprimiendo las cualidades de jugadores muy modestos. Tanto que consiguió contra todo pronóstico hacerse con la liga en la 77-78 y la hazaña de las dos Copas de Europa consecutivas en las dos campañas siguientes. Y todo en una ciudad comparable en población a Valladolid con un equipo que venía de pasar cinco años en segunda. Muchos menos que los 23 de Championship en los que han estado estancados los tricky trees… hasta el próximo mes de agosto.

Un proyecto a toda velocidad

Cuando se habla de la ciudad de Monza es inevitable no pensar en el circuito de Fórmula 1 que alberga esta localidad situada a escasos 20 kilómetros de Milán. Una sombra deportiva demasiado alargada para el club de fútbol local, la Associazione Calcio Monza, su última y actual denominación. Un segundo plano al que contribuyeron los escasos éxitos deportivos cosechados en sus 110 años de vida. De hecho, su mayor logro hasta este verano era ostentar el récord de participaciones (40) en Serie B sin lograr el ascenso.

Berlusconi Galliani Monza
Berlusconi y Galliani, de triunfar en el Milan a hacerlo en Monza. (Fuente: A.C. Monza)

Sin embargo, a Silvio Berlusconi no pareció importarle cuando en 2018 decidió adquirir el club a través de su sociedad Fininvest. Un equipo arruinado y en la Serie C es lo que se encontraron el expresidente del Milan, su hermano Paolo, que ostenta la presidencia y Adriano Galliani, el gran culpable de la última época dorada de los rossoneri. La idea de reclutar a estrellas en su ocaso como Balotelli o Boateng no resultó y pronto se dio cuenta el exmandatario de que el camino a la élite llegaría con hombres y no con nombres. Currantes como el ecuatoguineano Pepín Machín que han llevado a los lombardos a la Serie A por primera vez en su historia.

La vuelta de dos euroequipos

Si hasta ahora hemos mencionado a equipos modestos que llevaban décadas o toda su historia sin poderse colar en la élite hasta hoy, en Alemania nos encontramos un caso muy diferente. Porque este año el ascenso a la Bundesliga está protagonizado por dos clubes históricos no sólo en el panorama futbolístico alemán, sino también en el europeo. No en vano, tanto el Schalke 04 como el Werder Bremen saben lo que es tocar plata en competiciones UEFA. Los mineros en la Copa de la UEFA de la 96-97 y los verdiblancos en la también extinta Recopa de Europa allá por la 91-92.

Tal es la relevancia de estos dos clubes en el balompié teutón que apenas han necesitado un año para volver a la categoría que nunca debieron abandonar. Para hacernos una idea de la magnitud, muy pocos equipos en España les superan en cantidad de socios, alrededor de los 40.000 en el caso del Werder y de los 60.000 en el de los de Gelsenkirchen. Para la consolidación de los verdiblancos se tiene fe en que su goleador Marvin Ducksch no acuse el salto de categoría y siga con sus grandes registros de segunda. Mientras que los mineros esperan mucho del  talento de Rodrigo Zalazar, hijo del mítico José Luis.

Caridad y calidad van de la mano

El último campeonato al que acudiremos es el portugués, protagonista de otra curiosa historia de ascensos. Y no sólo por lo desconocido del club del que vamos a hablar, sino por su propia identidad. Hablamos del Casa Pia, un club fundado en 1920 en el seno de una institución benéfica para niños sin hogar que data del siglo XVIII. Y aunque se trate de una entidad dependiente del gobierno luso, por cierto, con un pasado truculento, es comparable a que una ONG española llegara a la Liga Santander. Un hito, el del disputar la primera portuguesa que no conseguían desde hace 83 años.

Ascenso Casa Pia 2022
La celebración del ascenso del Casa Pia. (Fuente: ceroaceroes)

Y es que el club tuvo una época dorada coincidiendo con sus inicios. De hecho, ostenta el honor de haber aportado cuatro jugadores a la selección lusa que disputó el primer partido de su historia en Madrid allá por 1921. Otro dato interesante es que ese mismo año, el Sevilla F.C. estrenó su escudo actual en un partido ante ellos. Por no hablar de que, con mucha menos base documental, se dice que las raíces del club se remiten a un partido de 1898 en el que vencieron contra pronóstico a los ingleses del Carcavelos Club, consiguiendo que el público luso acogiera con entusiasmo el nuevo deporte.

En definitiva, estos son los casos más interesantes entre los invitados a la élite en las ligas europeas. Grandes venidos a menos, proyectos ambiciosos, clásicos y hasta un equipo con base en la beneficencia, todos cuentan con una gran historia a las espaldas. Una historia que escribirá una página alegre cuando el balón ruede dentro de unos meses y que esperarán que no quede en flor de un día.