Los males del Athletic

Este próximo 28 de diciembre habrá elecciones en el Athletic Club de Bilbao, uno de los pocos clubes españoles profesionales que no es sociedad anónima. El plúmbeo Yosu Urrutia dejará el sillón bien a Uribe-Echevarría o a Elizegi. Quién es el más adecuado de los dos para regir al club, francamente, lo desconozco porque no estoy siguiendo la campaña de manera muy activa. Sólo espero que el ganador tenga una actitud más proactiva que la del cesante Telleria, y se preocupe de algo más que dejar las arcas saneadísimas, aunque esto sea un mérito que tampoco  se puede desdeñar…-.

Urrutia ha vendido durante su presidencia a cuatro jugadores tan emblemáticos como Laporte, Ander Herrera, Javi Martínez y Kepa, por los que ha recaudado más de 220 millones de euros. No digo que tuviera que gastarse todo lo recaudado en otros jugadores, pero las únicas grandes adquisiciones realizadas por el presidente saliente del Ahtletic han sido las de Iñigo Martínez (32 millones) y Yuri (24). O sea, 56 millones en total. Y luego, se ha prodigado en fichajes económicos como los de Beñat o Raúl García (8 millones cada uno), o los más económicos aún de Aduriz, Dani García, Capa o Rico (entre todos, unos 10 millones). Es decir, unos 80 -85 millones en fichajes.

Athletic celebra gol contra Real Madrid
(Fuente: marca.com)

Pero la realidad es que el equipo tiene carencias. Algunas han intentado suplirse con mayor o menor acierto (las defensivas), pero las necesidades palmarias en ataque del Athletic siguen sin ser cubiertas. Y desde la amable salida de Ernesto Valverde camino del Nou Camp, el equipo no levanta cabeza, lo que viene a reivindicar la figura del entrenador. Ni Ziganda, la pasada temporada, ni esta las jornadas que ha estado Berizzo al frente de los leones, el Athletic ha implementado un juego ofensivo que encandilara, y lo que es peor, ha mostrado una debilidad defensiva más que notable y una capacidad de desconexión de los jugadores en los finales de partido alarmante.

El relevo de Valverde fue el Kuko Ziganda. Parecía lo más lógico, después de varias temporadas en el filial sacando petróleo de donde no lo había. Aparte de la salida de Valverde, el equipo necesitaba refuerzos, y al entrenador no se los dieron.  Resultados discretos, vergonzosa eliminación copera por un 2ª B, tres o cuatro partidos decentes (en Liga, en Europa League…) y un final de liga tristón y aplanado… Alguno me dirá que Ziganda aguantó toda la temporada, que es lo que exigimos a los presidentes, y no se vio nada destacable en el equipo. Quizá el equipo le vino grande y en Ziganda no haya un entrenador de Primera División, pero los mimbres que tenía eran mejorables. Se junta todo.

Su sustituto, Eduardo Berizzo, sí parecía tener algo más de cuajo competitivo: dos títulos en Chile al frente de O’Higgins, tres temporadas muy atractivas en el Celta de Vigo, una destitución injusta e injustificada con un tercio de temporada disputada en Sevilla… Pero su bagaje en el Athletic desde luego, ha sido muy pobre: 11 puntos, 18º y 13 partidos consecutivos sin ganar… ¿Culpa del Toto? Parcialmente, como no puede ser menos, pero habría que mirar también hacia arriba (la presidencia) y hacía el “pasto” (los jugadores).

Gaizka Garitano dirigiendo Athletic Bilbao
Gaizka Garitano es el nuevo entrenador del Athletic. (Fuente: elcorreo.com)

Ha llegado Gaizka Garitano, no sabemos si de manera provisional o definitiva, y aunque el inicio ha sido prometedor (aún está invicto), los problemas del equipo siguen siendo evidentes. Y el decepcionante empate de la última jornada antes del parón navideño, ya en el tiempo añadido, ha dejado un mal sabor de boca en la parroquia bilbaína.

La realidad es que el Ahtletic tiene problemas y hay que meterle mano a esos problemas con mano firme. El equipo ha mostrado una gran fragilidad defensiva en las últimas dos temporadas (de ahí los fichajes de Martínez y Yuri), y parece que Gaizka ha sabido dar con la tecla de la contundencia atrás. En sus cuatro partidos sólo ha encajado un gol (de acuerdo, ha jugado contra Huesca, Girona, Alavés y Valladolid) y parece ser que el coladero ya no lo es tanto. Esa es la primera piedra que hay que asentar, garantizar que tu portería quede a cero. Parece que Garitano ha sabido tocar esa tecla y hay que tener fe en que si sigue al frente del equipo, esa parcela tiene que seguir siendo capital. El gol “in extremis” del Valladolid lo achaco, más que a otra cosa, a la dificultad del equipo para saber competir desde que el árbitro pita el inicio hasta que da por finalizado el partido.

Ahora bien, el equipo no ataca bien, y sobre todo, no sabe rematar las pocas ocasiones que  suele generar… El único que no pierde la cara atacando es el eterno Aduriz, casi 38 años ya. Pero Iñaki Williams es presa de ataques de ansiedad constantes, sobre todo cuando juega en San Mamés. Córdoba tiene verticalidad pero poco gol, Muniain es muy irregular y no parece contar con toda la confianza del nuevo entrenador, Raúl García parece empeñado en pelearse con todos y todo como única ofrenda laboral…

Aduriz tendrá que retirarse un año de estos, más pronto que tarde, y el panorama no es alentador de medio campo hacia arriba. Villalibre funciona en el filial, pero cuando ha salido de ese entorno (Numancia, Valladolid, Lorca), los goles han brillado por su ausencia. Iñigo Vicente pinta bien, pero no parece ese goleador nato, ese delantero centro que tanto necesita el equipo. Y lo peor no es eso, es que sabiendo de las limitaciones a la hora de fichar de los rojiblancos, díganme ustedes qué delantero  que aporte goles y peligro, y que cumpla las condiciones para ser fichado, hay en el mercado… Nothing…

Por lo tanto, el futuro a corto plazo no lo veo demasiado claro. El futuro puede ser el regreso de Fernando Llorente, en clara cuesta abajo en su discreta carrera profesional, o la llegada de algún entrenador ilusionante, al que le den tiempo y materiales para hacer del Ahtletic ese equipo grande que debiera ser.

De momento, la irrupción de Garitano no me ha desagradado. Firmeza defensiva, construyendo el equipo de abajo a arriba. Pero más le vale encontrar en el mini-stage navideño que ha preparado a su plantilla soluciones ofensivas, o el equipo se paseará con más pena que gloria por una Primera División que no puede permitirse el lujo de tener a un histórico como el Athletic en los últimos puestos de la clasificación.

Feliz Navidad, queridos lectores.

P.D: ¿Se imaginan que el Athletic no hubiera perdido a Llorente, Javi Martínez, Ander Herrera, Laporte y Kepa y estuvieran, los cinco, en este Athletic 2018-19? Sí, ya lo sé: los Reyes Magos son los padres…