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Las claves de la jornada: Solo el Real Madrid puede perder la Liga

Clave 1: Con el viento a favor

Cuando el máximo goleador de tu equipo se lesiona a los 15 minutos de un partido importante y su sustituto, muy suplente y casi defenestrado, marca un gol y da una asistencia, significa que tienes el viento a favor.

El Real Madrid circula por una parte de su calendario que enlaza partidos frente a Sevilla, Real Sociedad y Atlético de Madrid. Una vez descabalgado el Barça, juega ante los que aparecían como sus tres máximos rivales por el título. Por medio, el partido pendiente ante un siempre complicado Athletic de Bilbao. De momento, ha superado con victorias tres de estos cuatro partidos. Solo le queda recibir en el derbi local a los colchoneros para superar con la máxima nota posible esta compleja racha.

Es cierto que la cultura competitiva del Real Madrid hace que estos partidos ante rivales directos, estas semanas en las que parece que se juega media temporada, se le suelan dar bien. Normalmente responde bien ante estos exámenes.

Con ocho puntos y un partido más que el Sevilla, nueve sobre el Betis, diez puntos y un partido más sobre el Atlético y diez con los mismos partidos sobre la Real Sociedad, parece que solo el Real Madrid puede dejarse esta Liga. Sin estar arrasando en los partidos, parece el más serio de los pretendientes al título.

Al final, gran parte de la regularidad necesaria para llevarse una Liga se basa en ser efectivo en ambas áreas. El tridente de Courtois, Alaba y Militao funciona notablemente. Arriba, Benzema y Vinicius son los máximos goleadores de la Liga. Y ante las molestias del francés, aparece Jovic y marca. Además, mientras la media de Casemiro, Kroos y Modric aguante el tipo, todo rodará mejor.

El único fantasma que amenaza a Ancelotti es el de la falta de rotaciones. Por la edad, sobre todo, de los centrocampistas, son muchos los que aseguran que debería ir repartiendo descansos para que el equipo no llegue demasiado desgastado a la fase final de las competiciones. Verdaderamente, es una apuesta de riesgo para el entrenador, ya que es una responsabilidad absolutamente suya la de apenas modificar el once titular. Posiblemente prefiera utilizar lo que le funciona mientras le dure y tirar de piezas que le convencen menos solo cuando sea estrictamente necesario, que tener que estar usando jugadores que no le apetece solo para evitar el hipotético caso de que sus preferidos bajen el nivel competitivo.

Clave 2: El Atlético se atasca

Precisamente el último rival de esa sucesión de partidos complicados del líder, llega al derbi en su peor momento. Las derrotas en casa ante AC Milan y RCD Mallorca, dejan al Atlético cuarto en Liga, con el pase a la siguiente ronda de Champions muy difícil. Pero lo peor de todo es la sensación de ser un equipo con piezas muy interesantes, pero incapaz de funcionar.

Esta versión 21/22 del Atlético del Cholo ahonda según pasan las jornadas los errores que viene apuntando desde el curso pasado. Nada se sabe de la seguridad defensiva que era seña de identidad de este equipo. Desde mitad de la pasada temporada, al Atlético le llegan con cierta facilidad y le marcan casi en cada partido. Esto hace que la otrora habitual idea de ponerse 1-0 y cerrarse a defender esté dejando de ser una opción. Los jugadores parecen confundir bajar el ritmo de los partidos con abandonarse.

En el ataque, solo parece funcionar cuando la necesidad le aprieta. Los primeros tiempos de los partidos del Atlético son prácticamente prescindibles. Para los jugadores, mantener la posición en el campo es la prioridad. Todo es muy previsible, nadie se sale del guión. Así, la calidad individual de esta plantilla, apenas rinde.

También es cierto que la plantilla, siendo muy buena, resulta un poco engañosa. Los centrales no están dando la talla. En los laterales se notan mucho las bajas. En ataque hay muchas cartas y de buen nivel, pero bastante repetidas. Y sin embargo, sigue faltando otro rematador de área para dar relevo a Suárez.

Siendo todo esto un problema, lo más grave es que no da la impresión de que Simeone esté acertando a pulsar las teclas que lo solucionen. Tal vez porque tenga una plantilla que no destaca por las características que a él más le gustan, y cuyas mejores cualidades son las que menos convencen al técnico argentino.

Clave 3: Unai Émery y los objetivos

Unai Émery es el claro ejemplo de que no siempre es suficiente con alcanzar los objetivos. El técnico vasco es una especie de funambulista que camina por el estrecho hilo de los resultados. Una vez que ese camino se deshilacha ligeramente, Émery cae a un vacío en el que no le sustentan ni el juego ni las sensaciones de sus equipos.

Émery da órdenes desde la banda del Estadio de la Cerámica (fuente: Eurosport)

Ya le pasó en Valencia, donde el público se aburrió de obtener clasificaciones para la Champions y de ser el tercero en Liga. O en Sevilla, a pesar de ganar tres veces la Europa League. O en París, donde ganar la Ligue 1 es costumbre y caer en octavos de Champions dos años seguidos deja mal sabor de boca.

Ahora, en Villarreal, lograr el primer título del club en su historia, como fue la pasada Europa League, es algo que le concedió mucho crédito. Ahora, entra en una semana tras perder frente al Sevilla, uno de sus antiguos equipos, en la que también puede quedarse fuera de la Champions. Se la juega en Bérgamo frente al Atalanta.

En Liga anda 13º, más cerca del descenso (cuatro puntos) que de Europa (once puntos). Con un juego ramplón, poco atractivo, que busca el empate. El crédito de la Europa League se acaba y en Villarreal, a pesar de que hace pocas semanas se le agradeciera su decisión de no aceptar la oferta del nuevo rico Newcastle, empieza a haber cierto run-run alrededor de su figura.

Clave 4: El Levante sigue sin ganar

Con su tercer entrenador, el interino del filial Alessio Lisci, y 16 partidos después, el Levante sigue sin ganar. Un equipo con piezas tan interesantes como Morales, Bardhi, Campaña, de Frutos o Roger Martí. Con la adición de gente tan experimentada como Soldado o Mustafi. Este equipo no gana.

Tras prescindir de Paco López, la llegada de Javier Pereira no sirvió más que para aumentar la racha de partidos sin ganar. Con los ocho que arrastraba de la pasada campaña, acumula 24, igualando el peor registro histórico que ostentaba el Sporting de Gijón de la campaña 97/98.

Desde luego, no parece el mejor momento para hacerse cargo de este equipo. Posiblemente sería mejor esperar a que Lisci, que aun viene con ilusión tras la goleada en Copa que le sirvió como debut y su empate de ayer ante Osasuna, pudiera revertir esta terrible racha con una primera victoria. Aunque solo fuera una casualidad. Pero esto posibilitaría que el nuevo entrenador asumiera el cargo rodeado de otras sensaciones.

Si el que venga pierde los dos primeros partidos ¿lo vuelves a despedir? Parece una temporada en la que la permanencia no va a precisar demasiados puntos. Ahora mismo el Levante es colista con ocho y el cuarto por la cola solo le lleva seis puntos. Es factible la salvación, pero hay que empezar a sumar de tres en tres.

Clave 5: Las cuentas de la Champions

Una vez cerrada la jornada liguera, nos encaminamos al final de la fase de grupos de la Champions. A diferencia de temporadas anteriores (¡qué nostalgia!), los equipos españoles no se han clasificado sin problemas ni les sobra esta última fecha. Excepto el Real Madrid, que solo se juega saber si es primero o segundo, el resto no solo no ha conseguido la clasificación, sino que tienen mucho riesgo de quedar fuera.

Quien más difícil lo tiene es el Atlético de Madrid, ya que es el único que no depende de sí mismo, sino que tiene que estar pendiente de lo que haga el AC Milan en casa frente a un Liverpool ya matemáticamente primero. No solo está obligado a ganar en Oporto, sino que si el Milan gana al Liverpool, tendrá que vencer por más goles que los italianos. Lo peor es que, de no ganar, es muy posible que tampoco logre la clasificación para Europa League.

El Barça estará clasificado si gana. La mala noticia es que el partido que le queda es frente al Bayern de Munich en Alemania. Eso sí, ante un Bayern ya primero matemáticamente, y por tanto, puede que más relajado. En caso de empatar, e incluso perdiendo, depende de lo que el Benfica logre ante el Dinamo de Kiev. Sin duda, de infarto.

El Barça vuelve a jugarse el futuro en Champions frente al Bayern

Las cuentas del Villarreal son mucho más sencillas. Viaja a Bérgamo para jugar una especie de final ante el Atalanta. Si pierde, está fuera. Si gana o empata, pasa a octavos. Al menos, siempre le quedará la Europa League, la gran competición fetiche de Émery.

La locura de estas fases de clasificación lleva a que el Sevilla tenga opciones tanto de ser primero como de ser cuarto en esta última jornada. Viaja a Salzburgo, donde el Red Bull le espera en el momento más bajo de su temporada. Solo le vale ganar para seguir en Champions, y puede tener que animar al Lille frente al Wolfsburgo para al menos llegar a Europa League.

En definitiva, una ensalada de posibilidades matemáticas que estábamos acostumbrados a vivir con uno o dos equipos, pero no con cuatro. Una demostración más de que el nivel de nuestra Liga no es el que era.