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Las claves de la jornada: Palo al fútbol

De estas cinco claves que todos los lunes os presentamos como cierre del fin de semana, confieso que mi idea era dedicarlas principalmente a la Supercopa, primer título de la temporada en España, y dejar una para las eliminatorias de Copa, remarcando especialmente el Betis – Sevilla. Un derbi sevillano siempre merece que se le haga hueco, pero por desgracia, un energúmeno nos obliga a empezar hablando de ese partido por cuestiones no deportivas.

Clave 1: El tonto del palo

Sí, perdonen que tenga que titular así esta clave, pero no hay más remedio. Por más que nos guste el fútbol, y que la gran mayoría sepamos vivirlo con pasión bien entendida, tenemos que reconocer que el fútbol cría en su interior gente de la peor calaña. El ultra es un personaje al que los clubes mayoritariamente tratan de manera ciclotímica, con rechazo cuando lía alguna o se rebela contra el palco. Con cariño cuando dan color al estadio o se necesita que viajen a algún partido importante fuera de casa.

El sábado en el Benito Villamarín, uno de estos salvajes tuvo la estrambótica idea de celebrar un gol de su equipo lanzando el palo de una bandera al terreno de juego. El palo impactó en la cabeza del sevillista Joan Jordán y terminó con lo que se preveía (y estaba siendo) un gran espectáculo futbolístico. Pero eso al tonto del palo seguramente le dio igual.

El tonto del palo, que el sábado asomó por la parte bética de Sevilla, pero que está latente en cada estadio cada fin de semana, seguramente es de esos que dicen que a ellos no les gusta el fútbol. Porque habitualmente, el tonto del palo, suele decir que lo único que le gusta son sus colores. El tonto del palo muchas veces ni siquiera mira al campo mientras se juega. Rara vez se preocupa de revisar la alineación o de pararse a observar si su equipo busca crear superioridades por banda, juega balones cruzados a la espalda de la defensa rival o presiona con el bloque alto. Esas cosas no le preocupan al tonto del palo.

Al tonto del palo lo que le gusta es haberse convertido en protagonista. Ha agredido a otra persona. Es cierto que estas demostraciones de violencia son mucho menos habituales que hace 20, 30 o 40 años, como no puede ser de otra forma. Pero es necesaria tolerancia cero ante estos actos. Por eso es necesaria una mayor grandeza por parte de todos los implicados para tratar este asunto.

El partido se suspendió y reinicio al día siguiente, con victoria final del Betis. Pero por medio, entre el tonto del palo y la situación actual, ha quedado un bochorno que no beneficia a nadie. Desde aquí me muestro partidario de que los partidos se suspendan cuando ocurra un acto así, independientemente del daño causado al jugador. Evitaríamos así las sospechas que hemos visto hacia la actuación de Jordán y Lopetegui, ya que el jugador parecía estar en buen estado hasta que se acercó al entrenador y al instante empezó a dar sensación de estar mareado.

Mal han hecho los jugadores del Betis en asegurar sin pruebas que fue Lopetegui quien le dijo a Jordán que se hiciera el mareado (el numerito de Guardado en la celebración fingiendo que se mareaba es caso aparte). Mal hizo el Sevilla en dejar tan claro que quería dejar pasar varios días para la reanudación del partido con el fin de recuperar algunas de sus múltiples bajas. También hacen mal la Federación y La Liga (aunque en este caso la Copa no es su competencia). Por no tener un plan de contingencia definido de antemano en el que se incluyan las fechas en las que se jugaría cada partido si tiene que ser suspendido.

Así las cosas, el Betis acompañará a Mallorca, Rayo, Cádiz, Valencia y a los ganadores del Real Sociedad – Atlético, Elche – Real Madrid y Athletic – Barça en los cuartos de final. Pero esta competición ya ha quedado marcada por el tonto del palo. Esperemos que no cunda el ejemplo o que al menos no derive en una ruptura de las buenas relaciones que existían actualmente entre los principales clubes sevillanos.

Clave 2: El Real Madrid gana la Supercopa

Ancelotti ya tiene su primer título en ésta su segunda etapa al frente del Real Madrid. Anoche, en Arabia Saudí, el Real Madrid alzaba su 12ª Supercopa de España, quedando a solo una del máximo poseedor de este título, el F.C. Barcelona. Para ello, tuvo que eliminar en semifinales por 3-2 precisamente al eterno rival barcelonés y, posteriormente, vencer por 2-0 al Athletic de Bilbao en la final.

Partía como favorito a este título y refrendó su condición. En la semifinal hubo ratos en los que encontró las rendijas por las que hacer daño al Barça y muchos minutos en los que se vio claramente dominados por los de Xavi Hernández. Pero finalmente, supo ser más decisivo en las áreas, aprovechó mejor sus ocasiones cuando el partido se puso serio, y se ganó el pase a la final sabiendo sufrir.

El Real Madrid alza la Supercopa 2022 (fuente: cnnespanol.cnn.com)

En definitiva, este Real Madrid de Ancelotti sigue dando cierta sensación de gigante con pies de barro, pero gigante al fin y al cabo. No parece controlar ampliamente los partidos, pocas veces da impresión de pasar por encima de sus rivales, pero a la hora de la verdad, te pasan la factura. Partiendo de la base de una plantilla brillante y compensada, el técnico italiano sigue estirando el rendimiento de su núcleo duro. Seguramente espera que, si llega el momento de cambiar piezas sean las menos posibles y sepan mantener el nivel de los titulares actuales.

A veces parece el tuerto en el país de los ciegos. Pero tampoco es culpa del tuerto que los demás sean ciegos. No da la impresión de poder dar la talla con los más grandes de Europa, pero va cogiendo confianza en sus posibilidades. Además, su rival en Champions, el PSG, tampoco está mostrando una imagen de excesiva solidez más allá del rendimiento de sus estrellas. Veremos si en esa eliminatoria no le basta también con ser el tuerto.

Clave 3: Athletic, de nuevo finalista

El Athletic buscaba su cuarto título de Supercopa, pero se quedó con su tercera final perdidas en la historia de esta competición. Llegaba a Riad defendiendo el entorchado logrado la pasada campaña frente al Barça en La Cartuja, pero no pudo aguantar el ritmo de eficacia del Real Madrid.

Entre los clubes sin obligación de ganar títulos (ya saben a lo que me refiero), el Athletic destaca por su habilidad para colarse en finales en los últimos años. En los últimos diez cursos, ha sido capaz de ganar dos Supercopas y tiene la espina de haber perdido cuatro finales de Copa del Rey. Incluidas las dos que perdió el año pasado, con apenas un par de semanas de diferencia.

Es muy difícil ganar títulos en España. La constante presencia de Barça y Real Madrid con esa prevalencia de martillo pilón a la hora de levantar trofeos es muy dura para el resto de competidores. No obstante, el Athletic, con su filosofía diferencial y su espíritu competitivo, está dejando unos años en los que corre el riesgo de que sus aficionados se cansen de llegar a finales y perderlas, pero que deben ser vistos con cariño y orgullo por los rojiblancos.

En esta Supercopa, eliminaron al Atlético de Madrid remontando con dos jugadas a balón parado casi consecutivas para imponerse por 2-1. Dejaron en ese partido la preciosa imagen de la familia Williams unida para celebrar el gol definitivo del pequeño Nico.

Incluso en la final dejaron buena imagen. Aguantaron las embestidas de los blancos en el primer tiempo, aunque no llegaron demasiado en ataque. Reclamaron una mano que no fue concedida como penalti. Luego se encontraron con un gol de Modric cerca del descanso que chafó el plan de Marcelino.

Más duro fue volver del vestuario y encontrarse a los siete minutos con un penalti en contra por mano que el árbitro sí cobro y que Benzema convirtió. Sin embargo, el 2-0 no apagó las ganas del Athletic, que tiró de casta para apretar a los blancos en la parte final del encuentro. Pero la suerte (ni el acierto) no estaba del lado vasco, y en el minuto 88, un penalti por mano de Militao, fue errado por Raúl García. Hubiera sido un hilo de esperanza al que no pudieron agarrarse. Todo quedó como un nuevo intento fallido de alzar un título, pero el Athletic volverá a intentarlo.

Clave 4: El Barça se conforma con las sensaciones

El Barça cayó en semifinales ante el Real Madrid en la Supercopa, pero todo es tan diferente esta temporada por ese club, que no se fue demasiado disgustado. Cuando caes en la prórroga ante tu eterno rival, te quedas sin la opción de levantar un título en un año que se prevé de escasez, y le dejas el camino libre a ese rival para que lo levante él, pero aun así te vas contento porque pensabas que iba a ser peor, es definitorio de tu situación.

Pero es cierto que el F.C. Barcelona parece dar señales de estar entrando en fase de recomposición. La llegada de caras nuevas Ferran Torres y Dani Alves, o recuperar a Pedri y Ansu Fati, parecen aventurar buenas noticias para el futuro. No será aun el Barça de los mejores años, posiblemente ni siquiera uno que se vea capaz de luchar por títulos. Pero de la mano de Xavi y de las nuevas caras, se va dando sensación de que el equipo está más vivo.

Ferrán Torres, en su presentación con el Barça (fuente: marca.com)

Cuando se ha estado al filo de la muerte, tener pulso ya es un motivo de alegría. Eso demostraron los culés en las semifinales ante el Real Madrid. Aunque empezaron el partido pareciendo carne de cañón para los contraataques blancos, el gol de Vinicius les asentó y les envalentonó. Se fueron a intentar hacer algo más que tener el balón y consiguieron hacer sudar de lo lindo a los de Ancelotti.

Es verdad que ver al Barça casi «celebrar» una derrota ante al Real Madrid, ha sido pasto de memes y demás bromas. Pero, salvando el reconocimiento implícito de que estás por debajo de tu rival que eso supone, para el aficionado culé es motivo de tranquilidad. Vio que se le puede disputar un partido de tu a tu, e incluso a ratos ser claramente superior, al que está siendo el mejor equipo de esta temporada.

Clave 5: El Atlético ahonda en sus problemas

El otrora inexpugnable equipo del Cholo, cayó en semifinales ante el Athletic de Bilbao. Fue en un partido muy plano y táctico, decidido en tres jugadas a balón parado. Sigue el Atlético con los problemas que venimos advirtiendo desde principios de la temporada. Ya no es fiable en defensa y es bastante previsible en ataque. Y Simeone no está siendo capaz de encontrar soluciones.

Le puede al equipo colchonero la obsesión por mantener la posición de cada jugador, por no cometer errores, por no salirse del guión. Eso genera que no haya chispa en el juego ofensivo, ni soluciones alternativas. Todo se fía a que un detalle de la mucha calidad individual que tiene, resuelva la papeleta. Pero se ponen pocos medios para ello.

En defensa, lo que verdaderamente ha hecho grande al Atlético de los últimos años, el problema es mayor todavía. Ya no sirve anotar un gol y tratar de defenderlo, porque no es capaz de hacerlo. Ni por nivel individual de sus defensas ni por organización defensiva. Le llegan mucho y les suelen coger muy aculados. Y ni tan siquiera Oblak es el de otros tiempos, ni de lejos.

Así, cuando el Athletic se vio por detrás y se decidió a apretar, consiguió acercarse a la portería atlética. En dos córneres, en otros tiempos especialidad de la casa, se acabaron recibiendo dos goles que le dejaron sin final. Y lo que es peor, con una sensación de fin de ciclo que se va haciendo casi irremediable.