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Las claves de la jornada: El Real Madrid completa un año sorprendente

El gran partido del año copa la información del fin de semana. El Real Madrid completa el que debía ser un curso de transición con Liga y Champions. En una final que por problemas de organización, que algún día se aclararán, arrancó con más de media hora de retraso, el Real Madrid venció 1-0 al Liverpool. Pero también fue un fin de semana de ascensos y descensos en las divisiones inferiores de nuestro fútbol, para las que también tendremos hueco.

El partido: Una final digna de este Real Madrid

Si a principios de temporada alguien hubiera predicho que un equipo español iba a terminar levantando la Champions, nos habría parecido improbable. Si ya esa predicción hubiera incluido la derrota en fase de grupos como local frente al Sheriff Tiraspol y las eliminaciones del PSG y de los tres grandes ingleses (Chelsea, City y Liverpool), le habríamos encerrado en un psiquiátrico.

Pero tampoco nadie hubiera predicho, tras su irregular primera temporada en el Real Madrid, que Courtois iba a ser el mejor en una final o que Vinicius marcaría el gol decisivo en… ningún partido.

Fue una final peculiar. Con el manchurrón organizativo del desastre de la puerta Z de entrada al estadio, donde miles de aficionados del Liverpool se agolpaban aun a la hora prevista de arranque del partido sin que se pudiera acceder al estadio. Como decía antes, algún día se aclarará. UEFA culpa a algunos aficionados del Liverpool que se presentaron sin entrada, el Liverpool culpó a la policía francesa que no supo resolver el problema antes de que derivara en cargas y gases lacrimógenos, parece que la presencia de algunos jóvenes alborotadores franceses tampoco ayudó… En fin, una situación desagradable que terminó con aficionados que llevaban su entrada perfectamente en regla siendo gaseados, con alguno que se coló por la cara a ver el partido y con un evento de interés mundial sufriendo un retraso de casi 40 minutos que sería vergonzante hasta para una liga de barrio.

Una vez arrancado el partido, el Liverpool se hizo con los mandos. Mostrándose superior en el centro del campo, pero estrellándose con una tripleta clave en este éxito, que deja gestos en todos los partidos de haberse conjurado para dar lo mejor de sí mismos. Courtois, Militao y Alaba han rendido a un nivel altísimo en toda la temporada, y también lo hicieron en la final. También la ayuda inestimable de Casemiro, Valverde, y de los laterales, luchadores y voluntariosos, colaboraron a la hora de que el Real Madrid pudiera contener al Liverpool de forma bastante digna.

Además, cuando conseguían que el balón llegara a zona de Vinicius y Benzema, con espacios ante un Liverpool volcado al ataque, la conexión entre los dos, aun con muchos metros por delante, destilaba peligro. No obstante, tardó media hora larga el equipo de Ancelotti en empezar a asentarse en el campo. Antes de eso, Courtois había sacado una mano esplendida abajo ante un tiro de Salah en área pequeña, y Mané había estrellado un balón en el poste.

Pasados los 40 minutos, casi en la primera ocasión que pisaba área, Benzema anotaba en una jugada embarullada que el VAR resolvió como fuera de juego. Era un oasis entre medias del claro dominio red, pero tengo la impresión de que algo se rompió en la mentalidad grupal del Liverpool tras esa jugada. Los de Klopp sabían que este equipo había ganado 13 veces antes este título. Sabían que en las anteriores siete finales que había disputado el Real Madrid, se había llevado el título a casa. También sabían que su rival venía de remontar tres eliminatorias en las que habían estado fuera a ojos de la estadística, de la lógica, y hasta del sentido común.

El fútbol tiene una parte de táctica, de técnica, de condición física… Todas ellas son partes determinantes en el juego, sin duda, y sin todas ellas ni este Real Madrid ni nadie gana títulos. Pero también tiene una parte mental. Y el Real Madrid le fue comiendo la moral al Liverpool.

Así, a la vuelta del descanso, transcurrido casi el cuarto de hora, un pase, o tiro, o sepa Dios qué, de Fede Valverde llegaba al segundo palo. Más en concreto, a la espalda de ese jugador cargado de claroscuros que es Alexander – Arnold. Por allí asomaba Vinicius, un milímetro antes del fuera de juego, silencioso para que el lateral derecho inglés no le detectase, para empujar la pelota al fondo de las mallas. Fue una forma de decirle al Liverpool que no hacía falta que le dominara ni que le encerrara en el área, que las finales no se juegan, que las finales se ganan, y que para eso hacía falta marcar gol. Y que bastaba un tiro a puerta en un partido entero para llevarse una Champions a casa. Sobre todo si es a la gran casa de las Copas de Europa, al Santiago Bernabéu.

La siguiente media hora fue, obviamente, de dominio de los ingleses. Pero esa conjura de Courtois, Militao y Alaba se mantuvo firme ante las acometidas del que demostró ser un gran equipo. Pero Klopp, que siempre presenta equipos altamente competitivos, empieza a tener un problema con las finales. Con el Liverpool ganó una Champions, pero ha perdido una final con el Dortmund y dos con los reds en esta competición, además de otra final en Europa League ante el Sevilla.

Del otro lado, Ancelotti. Ese hombre tranquilo de quien ya he hablado en varias ocasiones pero que cada día me gusta más. Ese entrenador que, cuando llegó el verano pasado, parecía un remiendo pasado de moda. Hay quien en la redacción me advierte de que existen voces que piden un cambio de entrenador en el Real Madrid. Sería su mayor error desde… la primera vez que despidieron a Ancelotti.

Loas al Real Madrid y a su extraordinaria capacidad para competir en Champions. Esa «suerte» que a mi me gusta definir como el saber hacer de lo que no se puede explicar.

El momento: Vinicius el cazagoles

De seis goles y siete asistencias en 49 partidos a 22 goles y 20 asistencias en 52 partidos. Esta ha sido la progresión de Vinicius desde la pasada temporada a la presente. Ya suenan lejanas las bromas sobre su escasa capacidad ya no solo para el gol, sino para elegir la mejor solución a la hora de finalizar una jugada. Vinicius ya no solo es un regateador alocado, es un extremo que cuando corta hacia el área, hace temblar al más templado.

Como estas cosas de los cuentos de hadas o de las películas de Hollywood suelen pasar en el Real Madrid, la mejor manera de que el brasileño cerrase su temporada de explosión definitiva ante el gol, era marcar el más decisivo de la temporada. El que le da la 14ª Copa de Europa al Real Madrid.

Apertura hacia la derecha de Casemiro, para Valverde, que como pulmón del equipo, ocupaba el campo entero. Mientras el Liverpool se replegaba, el uruguayo avanzaba, sin demasiada convicción, pero también sin oposición, solo Van Dijk que trataba de cubrir la posición sin descuidar el centro. Cuando la defensa se le plantó, Valverde encontró un hueco entre las piernas de Van Dijk y Fabinho para golpear un balón, tal vez un tiro o tal vez un pase, que circuló por la defensa inglesa, con Alexander – Arnold dejando que le superase, hasta llegar a Vinicius en el segundo palo. Interior del pie derecho y a asegurar que fuera a portería. Alisson no llega y Vini corre a celebrarlo.

Y esa carrera, le lleva, definitivamente, a los libros de historia del madridismo. Había logrado el gol decisivo de la 14ª Champions cazando un balón suelto en el segundo palo. Como un cazagoles de toda la vida. Él. Vinicius.

El personaje: Courtois manda en la final

Más allá de lo contado, poca duda queda de que el hombre de la final fue Thibaut Courtois. El portero belga completó un gran año, con algunas actuaciones decisivas a lo largo de toda la Champions, pero dejó lo mejor para la final.

Alcanzó nueve paradas en este partido, con actuaciones de reflejos puros, otras más técnicas y un muy buen dominio del juego aéreo. Fundamental para un partido así encontrar en la portería propia un guardameta que te dé garantías. Cómo no recordar la actuación de Karius en la anterior final entre Real Madrid y Liverpool.

Desde los primeros minutos de juego, cuando tuvo que sacar una mano izquierda abajo a remate cercano de Salah, se le vio concentrado y a tope para afrontar el partido. Al menos, fue capaz de aguantar el órdago que lanzó hace unos días en rueda de prensa, cuando de forma tal vez un poco desafortunada dijo aquello de que ahora estaba en el lado correcto de la historia, recordando la final perdida en 2014 en Lisboa, jugando con el Atlético, frente al Real Madrid. Ese tipo de cosas debe hacer dudar a sus propios aficionados actuales sobre la fidelidad que le puede quedar el día que salga del equipo.

Aunque a veces la boca le juegue malas pasadas, parece que estamos ante el mejor portero del momento, que, por supuesto, se ha asentado en el Real Madrid (algo dudoso tras su primera temporada), y que ya ha entrado en la historia del club más laureado a nivel continental.

El dato: La clasificación histórica de la Champions

Aprovechando la final de la actual Champions, y el éxito de un Real Madrid que suma 14 títulos, el doble que su más cercano competidor, un AC Milan en cuyos planes suena lejano poder reducir esa desventaja, vamos a repasar la clasificación histórica de la Copa de Europa.

Empezamos, por supuesto, por el ranking de campeones, comandado como decíamos por Real Madrid con 14 y AC Milan con siete. El Liverpool pudo haberle igualado, ya que tiene seis, pero de momento queda empatado con el Bayern. El Barcelona sigue con cinco, Ajax con cuatro, e Inter y Manchester United con tres. Otros cinco equipo han repetido título en dos ocasiones: Chelsea, Juventus, Benfica, Nottingham Forest y Oporto.

También el Real Madrid lidera el porcentaje de finales ganadas entre los equipos con al menos tres campeonatos. Ha logrado un 76% de victorias, entre ellas las ocho últimas que ha jugado. Le sigue el Ajax, con el 67%. AC Milan ha ganado el 64%, poco por encima del Barça (63%). Empatan al 60% el Manchester United, el Liverpool y el Inter. Cierra el Bayern con el 55%.

En cuanto a los puntos conseguidos en toda la historia de la Copa de Europa, también lidera el Real Madrid, con 889 puntos conseguidos, tomando como tres puntos la victoria y como uno el empate. Muy de lejos le sigue el Bayern, con 713 puntos. El podio se completa con el Barça, que tiene 644 puntos.

Les siguen Manchester United (540) y Juventus (508). Solo es sexto el segundo equipo en entorchados, el AC Milan, con 443 puntos. Después, dos portugueses, el Benfica con 414 y el Porto con 392. Cierran el top ten el Ajax con 387 y el único de los diez que no ha sido campeón, el Dinamo de Kiev, con 353 puntos.

Los de abajo: Ascensos y descensos, dramas y comedias

Me repito, nada es tan importante como un ascenso o un descenso. En este fin de semana, el futuro de muchos clubes ha cambiado de forma radical, para bien o para mal. Hoy, en vez de hacer un repaso de algo acontecido más allá de nuestras fronteras, vamos a ver lo que pasa pasado en niveles inferiores de nuestro fútbol, donde se suceden los ascensos y descensos.

Finalizó la segunda división, con Almería y Valladolid ascendiendo a Primera. El siempre disputado play off de ascenso lo lucharán Éibar, Las Palmas, Tenerife y Girona, con Oviedo a las puertas, por la última plaza de Primera División. Málaga y Sporting se salvan por los pelos y descienden dos vascos, Amorebieta y Real Sociedad B junto a dos madrileños, Fuenlabrada y Alcorcón.

A la Liga Smartbank llegarán el histórico Racing de Santander y el Andorra propiedad de Piqué. Las otras dos plazas se las disputarán entre otrora «primeras» como Deportivo, Albacete, Nastic o el mítico Logroñés, con clubes más modestos como Linares, Rayo Majadahonda, Racing de Ferrol o Villarreal B. Bajan de 1ª RFEF a 2ª RFEF diez equipos, que tendrán que lidiar con el auténtico pozo de esa división. Son Talavera, Zamora, Valladolid Promesas, Tudelano, Extremadura (desaparecido), Atlético Sanluqueño, UCAM Murcia, Llagostera y, curiosamente, Sevilla Atlético y Betis Deportivo.

Mientras, de la 2ª RFEF a la 1ª RFEF, ascendieron como campeones de grupo Pontevedra, Osasuna B, Numancia, Córdoba e Intercity. Mientras, en los play-off disputados este fin de semana han subido Mérida, Ceuta, La Nucía, Eldense y Real Murcia.

Auténticas Champions para todos ellos, que se juegan el pan y la sal en estos ascensos y descensos.