La pretemporada

Cuando empezamos una temporada o, mejor dicho, la pretemporada, como entrenadores nos preocupamos de que todos los aspectos vinculados a la planificación estén controlados y perfectamente planificados para las primeras semanas de entrenamiento.

Como diseñar una pretemporada en fútbol es una gran cuestión de debate, sobre todo, en qué elementos son más necesarios trabajar en este periodo. Pero, en este artículo, voy a exponer la manera de planificar, desde mi punto de vista, una pretemporada.

La pretemporada en sí es un periodo precompetitivo con el fin de preparar la nueva temporada. Aproximadamente tiene una duración de 4 ó 6 semanas, en donde se plantean tareas más generales y se juegan partidos amistosos para prepararse para los partidos de competición.

La planificación de la pretemporada debe ser sencilla, clara y breve. Para tener una idea general de qué conceptos y cuándo se van a trabajar. Se trata de plasmar los aspectos más relevantes, sin demasiados detalles, qué va a contener nuestra pretemporada.

Para desarrollar una pretemporada debemos de tener en cuenta una serie de elementos como:

  • Calendario: este apartado es fundamental, es la mejor manera de tener una visión general de la estructura y de los objetivos de la pretemporada.

  • Periodo: en este caso será periodo preparatorio. Tendremos que tener en cuenta el rango de fechas del periodo, ya que será el punto de partida de la planificación y donde tendremos que ajustar todos los elementos siguientes. El objetivo general de este periodo será llegar en las mejores condiciones físicas, técnicas, tácticas y psicológicas al inicio de la competición. La duración del periodo preparatorio es aproximadamente de 4 a 6 semanas.

  • Microciclos: se trata de cada una de las semanas que contiene el periodo (de 4 a 6 microciclos). También se debe especificar el rango de fechas de cada microciclo y el objetivo específico de cada uno de ellos, que será el camino a seguir para alcanzar el objetivo general del periodo.

  • Sesiones: los microciclos se dividen en un número determinado de sesiones de entrenamiento, según la categoría varía entre 2 y 4 sesiones por semana. La finalidad de las sesiones será la de desarrollar el objetivo específico, marcado en el microciclo. También, en este apartado, debemos añadir los partidos amistosos.

Los aspectos que, desde mi punto de vista, hay que trabajar durante el periodo preparatorio son los siguientes:

  • El modelo de juego: las pretemporadas se deben aprovechar para implantar las bases del modelo de juego (táctica). Importante trabajar la mayoría de principios y los más relevantes para establecer una idea de juego. Por ello debemos priorizar qué aspectos son los de mayor importancia. Por ejemplo, el comportamiento ofensivo y defensivo y las transiciones.

  • La preparación física: la preparación física debería estar enfocada en base a dos conceptos. El primero, poner el jugador a tono y, el segundo, trabajar las exigencias que puedan aparecer en la competición y las que demanda nuestro modelo de juego.

  • La cohesión grupal: el trabajo de cohesión grupal es una buena estrategia para mantener una buena dinámica grupal durante la temporada. Es importante realizar tareas donde se trabaje las estructuras emotivas-volitivas del jugador para formar un buen grupo humano, estrechar lazos entre jugadores e introducir en el grupo a nuevos jugadores.

  • La técnica: el aspecto técnico es conveniente integrarlo en las tareas tácticas. No conviene realizar un trabajo demasiado analítico y, si es así, que sea durante el calentamiento.

  • La prevención de lesiones: es importante recomponer, en las primeras semanas las estructuras de cada jugador a través de trabajos de movilidad, activación, fortalecimiento y de calidad de movimientos de gestos técnicos.

Por lo tanto, podemos observar que toda la planificación global de la temporada gira en torno a los aspectos a tratar durante la pretemporada. Durante el periodo competitivo, debemos planificar semana a semana, es decir a través de microciclos, en función de las necesidades y carencias que van surgiendo en el equipo durante la competición.