Este equipo no juega a nada…

El fútbol es un deporte tan multitudinario en un mundo tan globalizado, donde las corrientes tienen mucha importancia para modificar modelos de juego, sistemas de juego, metodologías de entrenamiento e incluso nuestra propia percepción y análisis.

Estas corrientes o, también llamadas, «modas» afectan mucho a los entrenadores en todas sus funciones. Aunque depende del propio entrenador si decide amoldarse a ellas o no.

Por desgracia, la confianza y la estabilidad de un entrenador dependen de dos principales factores: la opinión pública y los resultados. Aunque ambos están relacionados, los resultados son indiscutibles pero la opinión pública es mucho más peligrosa. En el fútbol base, el juicio de los padres de los jugadores sobre el entrenador, puede cambiar la visión del presidente o coordinador del club.

Con buenos resultados pero con una mala opinión pública, el entrenador estará en la cuerda floja, aunque normalmente los resultados positivos suelen saciar a los más críticos. En cambio, con malos resultados y una buena opinión pública, puede que ese mal año no pase factura y el coordinador no pierda la confianza en el entrenador, siempre que el trabajo sea bueno.

Dentro del fútbol profesional estos dos factores son más drásticos para los entrenadores. Aparte, a este nivel, también aparece la prensa, la cual puede modificar esa opinión pública.

Fuente: Marca
Guardiola, con Mourinho al fondo (fuente: Marca)

Algunos entrenadores, para buscar y fomentar una buena opinión pública, intentan desplegar sobre el terreno de juego un estilo combinativo y vistoso, sin tener en cuenta si ese modelo de juego es el idóneo para sus jugadores y para ese partido. Algunas veces los resultados acompañan y las temporadas son buenas, pero, casi siempre, los resultados no son los deseados y se insiste en utilizar ese modelo para tener una buena opinión y que digan que se juega bien.

Muchas veces se confunde el “no jugar a nada” con el “no realizar un fútbol vistoso”. Pero, hay que tener claro, que en el momento en el que tu equipo tiene claras las consignas del sistema y modelo de juego y las cumplen dentro del campo, dejas de “jugar a nada”.

El fútbol es efectividad y hay que buscar el camino que nos lleve a ella.

Como entrenador, claro que me gusta que mi equipo tenga el balón, que genere ocasiones, que empuje al rival a estar en su campo pero… Antes hay que tener en cuenta otros aspectos como si tu plantilla está capacitada para ello.

«No jugar a nada», como se dice, y conseguir tus objetivos también forma parte del fútbol. Este deporte no consiste en ver quién realiza un fútbol más atractivo, sino en marcar un gol más que el contrario.

Ranieri y su Leicester «sabían a lo que jugaban» (fuente: Colgados por el Fútbol)

Por lo tanto, si al finalizar la temporada se consigue el objetivo con un fútbol poco vistoso, seguramente no dirán que “no jugaban a nada” sino que “saben a lo que juegan”.