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El resurgir del Toro

La ciudad de Turín es la capital de la región de Piamonte, situada en el norte de Italia. De origen celta, durante el Imperio Romano se denominaba Augusta Taurinorum. Por ese motivo, en su bandera luce como símbolo un toro en posición de galope. Una de las escuadras de la ciudad es la todopoderosa Juventus. El otro club de Turín que le hace frente a la Juve es el Torino, cuyo escudo también está protagonizado por el animal nombrado anteriormente. Fundado en 1906, alcanzó su máximo esplendor durante la década de los 40. 

En 1942, el equipo transformó su galope, convirtiéndolo en majestuoso, con el fichaje de los dos jugadores de moda en Italia, grandes artífices de la conquista de la Copa de Italia por el Venezia en la temporada anterior. La llegada de Ezio Loik y Valentino Mazzola sentó las bases para el nacimiento del Il Grande Torino, que ganó cinco campeonatos de liga consecutivos, haciendo que el Toro se transformase en indomable y legendario.

Sin embargo, aquellas galopadas acabaron con suma brusquedad el 4 de mayo de 1949, cuando el avión en el que viajaba la plantilla se estrelló contra el muro de la Basílica de Superga, en una colina de Turín. Fallecieron 18 jugadores, entre los cuales estaban 10 de los once futbolistas que formaban entonces el equipo titular de la selección italiana. La tragedia fue tan imponente que dejó postrado al poderoso astado.

Parecía que el club se iba a recuperar de aquel terrible golpe con un atisbo de reacción cuando logró alzarse con, hasta ahora, el último título liguero, en la temporada 1975/76, liderado por el goleador Francesco Graziani. Miles de aficionados acudieron con antorchas a celebrar el triunfo en la basílica donde había sucedido el triste accidente. La temporada siguiente, el equipo luchó denodadamente con su eterno rival, la Juventus, que acabó ganando la liga en la última jornada. A partir de entonces, el Toro volvió a decaer hasta dar con sus huesos en la segunda división, a finales de los años 80.

En la temporada 1990/91, el Torino consiguió reunir otro plantel ilusionante con jugadores como Luca Marchegiani, Samuel Kuffour, Walter Casagrande, Christian Vieri, Rafael Martín Vázquez, Enzo Scifo (uno de los mejores jugadores belgas de todos los tiempos) y el que luego se convertiría en el traspaso más caro del club en aquella época, Gianluigi Lentini, que fichó por el Milán por 13 millones de euros, un dineral entonces. El equipo consiguió eliminar al Real Madrid para plantarse en la final de la Copa de la UEFA., donde acabaría sucumbiendo ante un gran Ajax.

La plantilla del Torino en la temporada 90/91 (fuente: alineacionesinternacional.blogspot.com)

En la siguiente temporada, Martín Vázquez y Lentini se fueron del equipo siendo sustituidos por los uruguayos Marcelo Saralegui y Carlos Aguilera, que ayudaron al club a conquistar la Copa de Italia. Ese ha sido, hasta la actualidad, el último éxito del Toro. 

En bastantes Culturas antiguas, de lugares como Mesopotamia o Egipto, el toro se consideró como un animal sagrado. En la misma mitología Céltica, dicho animal era el símbolo de la fuerza y la potencia. Futbolísticamente, aquel Toro de la década de los 40 fue uno de los conjuntos más potentes que se hayan podido ver jamás. Por desgracia, su fuerza quedó enterrada en aquella colina de Turín.

En solo unos meses se cumplirán 73 años del fin de las correrías de Il Grande Torino, uno de los equipos más fabulosos de todos los tiempos. Una escuadra de leyenda que solo pudo caer derrotada ante la mismísima Parca.