El fútbol que está por llegar

El fútbol, como todas las instituciones centenarias, ha sido tradicionalmente reacio a las novedades. Las tradiciones, algo extrapolable a cualquier ámbito de la vida, son siempre difíciles de modificar, de ahí su apelativo. Y aunque el deporte rey se encuadre en un campo que nada tiene que ver con cuestiones más delicadas como la política o la religión, también sufre de inmovilismo. En buena parte, es debido a las desorbitadas cifras económicas que se mueven en torno al mismo: fichajes, taquilla, derechos de imagen, etc. Y claro, cuando se trata de tocar la gallina de los huevos de oro, muchos entran en pánico.

Por ello, cual regateador habilidoso, antes de implantarse cualquier cambio en el mundo del balompié, se llevan a cabo innumerables amagos. Globos sonda lanzados a la opinión pública para pulsar el parecer de los que sustentan el sistema, los aficionados. Exclusivas exageradas ayudadas de amarillismo que sirven para valorar la idoneidad de las propuestas y hacer cuerpo a los futboleros. Sirva el ejemplo del VAR, que acabó entrando en juego tras años de debate sobre el videoarbitraje. Muchos pensaban que no vivirían su implantación y, sin embargo, se ha convertido en un actor fundamental en el fútbol actual. Como las modificaciones nunca acaban y para que no nos cojan desprevenidos, haremos un repaso a lo que ya se plantea desde los despachos.

Un VAR mejor

Muchos se preguntarán quiénes son los encargados de tomar las decisiones en un terreno tan pantanoso como el del fútbol. Esa responsabilidad recae en un selecto consejo de sabios conocido como International Board (IFAB) y hace poco se reunieron para discutir los posibles avances a llevar a cabo. La idea es probar las iniciativas que se acuerden en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 para valorar su viabilidad. Y como no podría ser de otra forma, su principal caballo de batalla es la novedad más importante que ha sufrido el fútbol en su historia: el VAR.

A nadie se le escapa que la implementación de este sistema en nuestro fútbol hace ya dos años ha traído más quebraderos de cabeza que alabanzas. No obstante, su utilidad está probada, por lo que, certeramente, los mandamases no se plantean su derogación. De hecho, sus esfuerzos se centran actualmente en su mejora. El problema es que el lunar que todos señalan es la falta de unificación de criterios y a su solución no se llega con medidas de este tipo, sino con una labor profunda de formación entre los trencillas. Por ello, en este caso, se pone el foco en la pérdida de tiempo que suponen las consultas en numerosos casos.

Árbitro mira VAR Riazor
Un árbitro consultando el VAR esta temporada (fuente: lavozdegalicia.es)

En este sentido, se ha detectado que el trazado de las líneas de fuera de juego en las salas VOR se ha convertido en un punto negro. Por un lado, en el propio dibujo de las marcas, que en ocasiones es difícil de establecer por la postura de los jugadores. Y por otro, por las dificultades que el análisis visual en pantalla y ante miles de personas expectantes supone para el colegiado dirimir una jugada así en milímetros. Por consiguiente, se está debatiendo tomar como referencia la cintura del futbolista, que, al tratarse de un punto más fijo y localizable, facilitaría la disquisición de los árbitros implicados.

Llegan los parches

El segundo cambio principal que se barrunta a tenor de lo dispuesto en la reunión de IFAB está relacionado con las sustituciones. Desde hace años, los jugadores que son atendidos por los servicios médicos del club durante un encuentro están obligados a abandonar el terreno de juego para ser sometidos a dicha revisión. Este hecho supone un grave trastorno para el equipo afectado por tal incidencia, que se ve forzado a disputar los minutos correspondientes con diez futbolistas. Una circunstancia sobrevenida que puede provocar desequilibrios importantes en ciertas fases del partido. Como recibir un gol en una inferioridad de la cual no se es responsable (caso de expulsión).

Garay asistencia Valencia
Situaciones como ésta no generarán necesariamente inferioridad (fuente: marca.com)

Atendiendo a esta problemática, el consejo de expertos ha planteado la posibilidad de que puedan realizarse cambios provisionales. “Parches” durante el tiempo que el jugador lesionado sea atendido en la banda. Una vez que la asistencia finalice, el entrenador tendrá que decidir, ayudado por el diagnóstico del galeno, entre revertir el cambio y que vuelva a incorporarse el jugador afectado o mantener la sustitución. Cierto es que este supuesto va orientado a los temidos golpes en la cabeza, que son los más difíciles de analizar in situ desde el punto de vista médico. No obstante, entendemos que puede ser una medida extensible al resto de los casos en los que la asistencia sea prolongada. Sólo quedaría por conocer la opinión del futbolista al que le toque ejercer de interino.

Capitanes empoderados

Antiguamente, los capitanes contaban con una serie de prebendas que les permitían distinguirse de entre el resto de los jugadores. Al orgullo que supone ostentar el brazalete se le unía la responsabilidad de ejercer, en cierto modo, como portavoz y coordinador del equipo. Un tratamiento que les permitía la posibilidad de dialogar con el árbitro en caso necesario. Pero el tiempo fue diluyendo las distinciones de los capitanes hasta igualar a éstos con los otros diez compañeros de equipo. No importa quién porte el distintivo al brazo a la hora de pedir explicaciones al trencilla.

Messsi amarilla capitán Barça
Messi recibe una amarilla por protestar siendo capitán del Barça (fuente: lanacion.com.ar)

A todo ello hay que añadir la disparidad actual de criterios contemplados a la hora de sancionar o no ciertos aspavientos, y que, en muchas ocasiones, se traducen en expulsiones por doble amonestación. Este hecho es muy difícil de controlar, pero lo que sí puede arreglarse rápidamente es la jurisdicción de los capitanes. Por consiguiente, se estudia ampliar las competencias de éstos. De modo que los únicos habilitados en el terreno de juego para discutir (educadamente) con los colegiados serán los dos portadores de los brazaletes. Quizás haya que replantearse concienzudamente a quién se le da tal cargo, y evitar así que sea por votación de la plantilla o antigüedad. Imagínense los kilómetros que haría de más un portero de ser capitán. Deberá serlo quien esté capacitado para ello, por ejemplo los más fríos.

Mucho por hacer

Aunque haya aspectos que se encuentren más desarrollados y en la fase previa a la experimentación, como los que hemos visto en los epígrafes anteriores, otros muchos aún requieren de un amplio tiempo de estudio. Cuestiones como la amonestación a los porteros por la infracción en penaltis. La implantación reciente de la regla que obliga a los guardametas a contar mínimo con un pie sobre la línea de gol implica la tarjeta amarilla para el portero. Sin embargo, se considera excesivo este extremo y se valora que la repetición de la pena máxima sea suficiente castigo para el arquero.

Por último, se encuentra en fase embrionaria el análisis de una de las problemáticas más enquistadas de las reglas del fútbol: las manos. No es difícil encontrar en una misma jornada, o incluso en el mismo partido, cómo los árbitros observan diferentes criterios a la hora de señalar estas infracciones. Ni siquiera las frecuentes circulares que suelen expedir los Comités parecen aclarar cuestiones al respecto como la voluntariedad, que es el mayor escollo de estas situaciones. En este sentido, el organismo internacional ya trabaja en consensuar un estándar que permita clarificar la señalización o no de estos casos.

Mano Coke Levante Betis
Una mano no señalada a Coke esta temporada (fuente: estadiodeportivo.com)

En definitiva, la lenta evolución del fútbol parece no tener fin. Aún no sabemos qué deporte rey nos encontraremos en el futuro. Sin embargo, en estas líneas hemos querido informar de cuáles son las líneas de actuación en las que ya se trabaja a medio y largo plazo y que caracterizarán el balompié que está por llegar.

Fuente: Fútbol con Respeto
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