El fútbol genuino

Cada vez me siento más alejado de todo lo que representa el fútbol actual. Para mi modo de ver las cosas el bello deporte del balompié es otra cosa, distante de manera sideral de lo que hoy en día se ha convertido. Soy perfectamente consciente que es una batalla perdida ser aficionado de un club importante y profesional y pretender que imperen los valores y los sentimientos al negocio y a toda la vorágine que rodea este mundo. No voy a ser iluso y no voy a pretender cambiar algo que no está a mi alcance, así que lo único que puedo hacer es seguir disfrutando a mi manera, obviando todo lo que no me gusta.

Para mí el fútbol de verdad, el genuino, es el rato que pasas con los amigos y con mi hermano antes, durante y después de los partidos. Es la cerveza que te tomas con tu padre cuando tu equipo juega fuera de casa y no te queda más remedio que verlo por la televisión. El fútbol es la foto que te manda por WhatsApp un amigo aficionado de Boca Juniors vestido con una camiseta del Real Betis y mi respuesta enviándole otra foto con la camiseta del club xeneize.

Explicado con sus palabras, el fútbol es un gol de Palermo a River, los dos que le metió al Real Madrid en la Intercontinental del año 2000, la chilena a Banfield o el caño de Riquelme a Yepes. Ese es el fútbol que emociona a mi amigo, cargado de bellos recuerdos, de detalles mágicos y de momentos cumbres. Y así también lo siento y lo vivo yo.

Palermo celebra gol de Boca Juniors contra el Real Madrid Intercontinental 2000
Martín Palermo celebrando uno de los dos goles de la Final de la Copa Intercontinental de 2000 (fuente: diariopopular.com.ar)

Detrás de mi amigo Walter Daniel (siempre le conocí como Patito y el otro día supe su nombre real) hay anécdotas e historias que me cautivan. Antes de llegar a Jerez de la Frontera en el año 2010 vivía en la ciudad argentina de Córdoba. Desde allí, con la peña Córdoba junto a Boca, partía en autobús para ver los partidos de Boca en La Bombonera. Se pegaban doce horas viajando el sábado para llegar el domingo a Buenos Aires y poder disfrutar de los partidos de su equipo. Aún tiene en su memoria y en su corazón guardado el ambiente y el olor que se respiraba alrededor del estadio al famoso choripán, a la grasa quemada, a las hamburguesas Paty, a las pizzas y a los bocadillos de carne. No es el primer hincha de Boca que me habla de esos olores.

Dejó su país, se vino a España y en Jerez de la Frontera vive junto con la familia que ha formado aquí. Me cuenta que hay un cierto paralelismo con lo que le pasó a su tío Carlos Fontana, que tras jugar en CA Belgrano y CA Independiente fichó por el Xerez CD y en la ciudad jerezana conoció a su esposa y se afincó, eso sí, tras jugar también en el CD Castellón, RC Deportivo de La Coruña, UD Melilla, Racing Portuense y UD Almería. Con él incluso compartió equipo técnico en el Arcos CF encargándose del entrenamiento de los porteros.

Y aquí, con un océano de por medio, sigue disfrutando, amando y sintiendo al máximo al club de su alma. No se pierde un partido, sea a la hora que sea, y forma parte de la peña Boca Juniors Madrid, que organiza viajes, actividades y vídeos para citas especiales. Gracias a esta asociación mantiene mucha relación con la institución y con ex futbolistas históricos de Boca. El otro día, sin ir más lejos, estuvo hablando por videollamada con Enrique Hrabina y José Basualdo en las charlas xeneizes, organizadas por el Ministerio de Exteriores e Internacionales de Boca Juniors.

Para ellos su club se convierte en un modo de vida, en una filosofía propia, casi en un asunto de Estado, es lo que le une al sentimiento que dejaron en Argentina. Por eso cada vez que Boca Juniors juega en Europa hay muchos seguidores que acuden a ver el partido. Patito ha estado en el Trofeo Joan Gamper, en el Sánchez Pizjuán, en la Emirates Cup de Londres y, por supuesto, en la Final de la Copa Libertadores disputada en el Santiago Bernabéu.

Miembros de la peña Boca Juniors Madrid (fuente: ole.com.ar)

Siempre sentí predilección por Boca Juniors desde los tiempos de Juan Román Riquelme y Martín Palermo y, a su vez, Patito siente estima por el Real Betis desde que este último vistiera la camiseta verdiblanca. Me reconforta tener amigos que sienten y viven el fútbol de esta manera, que no dejan que la distancia y la lejanía enfríen su corazón y que además abren el suyo para que tú seas participe de su afición.

Por eso he creído que lo más apropiado para poner el punto y seguido a mi andadura en TresCuatroTres era haciendo un artículo personal, dedicado a un amigo que siempre me dedica un abrazo de gol. Después de siete años y medio y doscientos treinta artículos toca descansar y recargar las pilas. Muchas gracias a todos.