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El fútbol industrial español

La Copa del Rey también tenía reservadas sorpresas para la atípica 2020/21, la temporada de la pandemia. Un torneo que empieza a aclararse en cuartos de final, donde sólo sobrevive un equipo ajeno a la Liga Santander, el Almería del jeque. Pero, anteriormente, fueron los dos equipos de Madrid, los protagonistas negativos de los temidos batacazos que se perpetran en la competición del K.O. Quizás por la leyenda moral que acompaña a los alicantinos, la revelación más sonada de esta edición sea la producida por el Alcoyano.

Los de El Collao son el vivo testimonio de un fútbol caduco engullido por el actual engendro balompédico. Un conjunto, el blanquiazul, que, como muchos otros, se quedó detrás cuando empezó a primar el marketing en el deporte rey. Muchos de estos equipos estaban ligados a una industria que pasó a mejor vida con la globalización. Una deslocalización del sector secundario que trasladó las fábricas a países más competitivos en lo económico y sumió a los clubes asociados en el más profundo de los olvidos.

La moral es innegociable

El Deportivo, que es como la gente de Alcoy conoce a su equipo, siempre ha sido un clásico de las divisiones inferiores de nuestro país. No en vano, su fundación se remonta a 1928. Sin embargo, su época dorada se fija de mediados a finales de los años 40, cuando el Alcoyano disputa sus únicas cuatro temporadas en Primera División. De las cuales, la más exitosa fue la 47-48, en la que acabó como décimo clasificado y por delante del Real Madrid. No parece casual que esa edad de oro coincidiese con el segundo esplendor de la industria alcoyana, que copó el autárquico mercado español gracias al impulso del gobierno franquista.

Real Madrid Alcoyano años 50
Un Real Madrid – Alcoyano de Primera (fuente: ABC)

Textil, papelero, alimentario, el sector industrial de la localidad alicantina vivió un auge sin parangón hasta que en 1959 el Plan de Estabilización de López Rodó abrió España a otros mercados. A partir de ahí, la patria de los mors i cristians perdió protagonismo económico y su equipo de fútbol descendió a los sótanos del fútbol profesional, deambulando muchos años por la Tercera División. Sólo algunas machadas en Copa del Rey y un efímero paso por Segunda en la 2011-12 han sido los logros blanquiazules en una época contemporánea que les es esquiva. Eso sí, a moral nunca les ganará nunca nadie.

A pico y pala

Si hay un equipo tan relacionado con la industria como para ostentar dicha denominación en su título, ése es el Áviles Industrial. No obstante, hasta el año pasado no se recuperó el apelativo, que se perdió durante años en un intento por enterrar la influencia del sector en la conformación del club.

Una acertada decisión que desempolvó la rueda dentada de su escudo y  rememoró los tiempos de rivalidad con el Ensidesa, club auspiciado por el auge de la siderurgia en la zona y a la postre absorbido por los realavilesinos. Un equipo que llegó incluso a disputar una campaña en la división de plata.

Ensidesa
En el mítico Ensidesa se forjó la leyenda del brujo Quini (fuente: elcomercio.es)

No es extraño, por tanto, que los mejores años de la historia blanquiazul se situaran en la década de los 50, coincidiendo con la implantación de la citada Empresa Nacional Siderúrgica S.A. Hasta siete temporadas en Segunda División y una participación en la fase de ascenso a Primera jalonan el decenio dorado. Una época marcada por la leyenda de Mauro Rodríguez, pichichi de la categoría de plata, el único de la historia avilesina, en la 52-53.

El fútbol moderno no ha tratado bien a los asturianos, que llevan años inmersos en el pozo de la Tercera División y en una profunda incertidumbre institucional que parece apuntar brotes verdes.

Corto pero intenso

escudo La España Industrial
Escudo del primitivo equipo La España Industrial (fuente: As)

Así se podría catalogar el periplo del Club Deportivo Condal en la historia del balompié patrio. Y es que pocos recordarán la existencia de este equipo barcelonés nacido en el barrio de Hostafrancs.

Aunque para ser exactos, su origen se sitúa en el seno de una fábrica, La España Industrial. De hecho, esta era la denominación más popular del club, que cambió a Condal para poder competir en Primera División. Sí, en Primera. Un hecho que se produjo en la temporada 56-57, tras independizarse previamente del F.C. Barcelona, del que ejercía como filial. Una aventura que sólo duro un año, pero que dejó el hito de ver a tres equipos barceloneses en la élite.

A principios de los 70 la textil abandonó el barrio de Sants como preludio de un cercano final, lo que empujó al Condal a fusionarse con el Atlético Cataluña y originarse el Barcelona Atlético que conocemos como filial culé.

Se ponía así fin a 36 intensos años de historia futbolística para nuestro equivalente patrio a casos como el del Bayer Leverkusen, con la afamada farmacéutica, o el del PSV Eindhoven y la Philips.

Los reductos actuales

Como ya hemos comentado a lo largo del artículo, el tejido industrial español ha ido perdiendo peso en nuestra economía desde mediados del siglo pasado. Sin embargo, en la actualidad aún quedan dos exponentes que revierten esta dinámica. El primero se sitúa en Eibar, enmarcado en el potente núcleo industrial vasco. Su equipo se asienta temporada tras temporada en la élite pese a tratarse de una localidad de 27.000 habitantes. No obstante, el papel de su prolífica industria ha contribuido a ello. La transformación del metal era su sello, sobre todo el sector armero, que es como se conoce al conjunto azulgrana.

Más exitoso aún es el capítulo contemporáneo del Villarreal Club de Fútbol. Los groguets se han hecho habituales en las competiciones europeas del deporte rey pese a provenir de una ciudad que apenas supera los 50.000 habitantes. Buena parte de su desarrollo viene provocado por la pujanza de su actividad cerámica, que alberga a algunas de las marcas más aclamadas en el mercado internacional. Tanto es así, que los amarillos sustituyeron el nombre de El Madrigal por Estadio de la Cerámica. Sin duda, el de los castellonenses es el ejemplo de mayor crecimiento futbolísitico del siglo.