El fenómeno del peñismo en España

Que el fútbol mueve pasiones a todo lo largo y ancho del planeta es algo notorio y por nadie puesto en duda. Y no sólo hablamos de sensaciones más o menos vehementes desde un punto de vista netamente sentimental, sino que el deporte rey extiende su incidencia a los más variados ámbitos de la vida, incluidos el económico, el social y el cultural.

Es una mezcla de todo lo anterior lo que hace que aparezca en el ámbito de los aficionados al fútbol el fenómeno del peñismo, que en nuestro país goza de una salud envidiable, dado que parte considerable del movimiento social en torno a cada club pivota en gran medida sobre la actividad e iniciativas de sus peñas, que se erigen como factor de cohesión de aficionados de un mismo equipo al tiempo que, en no pocos casos, ejercen influencia a modo de particulares “lobbies” en la política interna del club en cuestión, sobre todo en esos pocos que no han sufrido la desgraciada conversión en sociedades anónimas deportivas.

Historia del peñismo

Para hallar la génesis del fenómeno del peñismo en el ámbito español hemos de remontarnos al año 1927, y concretamente a la ciudad de Sevilla. Durante aquel año, allí abre sus puertas la primera peña del fútbol español de la que se tienen registros, la cual además sigue viva a día de hoy: la Peña Cultural Bética “Puerta de la Carne”. Así pues, es ésta la peña decana del balompié español y así le fue reconocido este honor por parte de la Liga en su gala de conmemoración del nonagésimo aniversario de la competición nacional, que tuvo lugar en mayo de 2019.

El presidente de la peña bética Puerta de la Carne recibe el galardón que le acredita como la decana del panorama nacional (fuente: marca.com)

Pero esta peña no hizo sino abrir la veda y mostrarle el camino a todo el aluvión de nuevas peñas que llegarían año tras año, consolidando al peñismo como el fenómeno asociativo del hincha español por excelencia, que tomaba como parangón organizativo las ya existentes peñas taurinas que desde antiguo existían por toda España.

Cuenta incluso el peñismo español con un ente rector y cohesionador de las peñas de los diferentes equipos del panorama nacional: la AFEPE o “Aficiones Unidas”, que cada año organiza un congreso nacional a final de temporada durante todo un fin de semana en una sede rotatoria.

Según fuentes de AFEPE, concretamente su página web, podemos elaborar un top 5 de clubes españoles en relación con su número de peñas, siendo el equipo con mayor cantidad de peñas el Real Madrid, con casi dos mil trescientas oficiales, seguido por el F.C. Barcelona, con prácticamente la mitad. Los tres restantes puestos del ránking los ocupan, por este orden, Atlético de Madrid, Athletic Club y Real Betis Balompié.

¿Qué es una peña?

Cartel del último congreso nacional de peñas (fuente: fpcadistas.com)

A día de hoy, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el peñismo es un fenómeno ampliamente asentado en la totalidad de clubes españoles y que goza de gran vigor. Pero para poder ilustrarnos acerca de en qué consiste la actividad habitual de una peña tipo y conocer su rutina y su intrahistoria, qué mejor que adentrarnos en los entresijos de una peña futbolera cualquiera.

Por cercanía, presentaré al lector la peña que más me concierne por ser el que suscribe el presente artículo socio de la misma: la peña bética Pomada Verdiblanca.

A lo largo de un breve recorrido a través de algunos de sus integrantes y de sus pequeñas historias e iniciativas, intentaré pintar un fresco fidedigno de lo que representa el día a día de una peña cualquiera.

Los inicios siempre inciertos

En este caso de la Peña Bética Pomada Verdiblanca, la fundación de la misma se sustenta sobre la base de un grupo de amigos que año tras año toman la costumbre de juntarse en determinados momentos y lugares para disfrutar de la previa del partido, para ver los encuentros de fuera de casa en algún domicilio o algún bar, o incluso para realizar desplazamientos. Igual que en tantísimos y tantísimos casos de muchas otras peñas en España.

Los inicios están siempre envueltos en cierta incertidumbre. Además, el papeleo que se requiere en España para la formación de una peña deportiva es profuso y fastidioso: hay que seguir la normativa autonómica en cuestión para constituirte como entidad sin ánimo de lucro, previo otorgamiento de unos estatutos, y registrarse en el registro pertinente. A ello hay que unirle, una vez cumplimentada con éxito toda esta traba burocrática, la afiliación a la federación de peñas del equipo correspondiente, a fin de constar como peña oficial.

Esta incertidumbre de los inicios siempre plantea similares problemas: confección de una junta directiva, elección de presidente, así como dotar a la peña de nombre y escudo representativo. Sobre todo estos últimos son asuntos no menores, pues van a ser la denominación y el símbolo gracias a los cuales se identifique y se reconozca a la peña en lo venidero.

Corría finales de agosto de 2018 y la peña echaba a andar. En cuanto al escudo, es un socio de la peña el creador del mismo, Alejandro Fernández.“Durante la creación de la peña todo el mundo tenía que aportar su granito de arena y ésta era una forma de ser parte, un primer boceto y la ayuda de otros peñistas completaron el diseño”, nos cuenta un humilde Alejandro Fernández, cuando lo cierto es que la elaboración del escudo estaba siendo caótica y los bocetos de los escudos propuestos resultaron un verdadero desastre y él se encargó motu proprio de la confección del definitivo, que sería aclamado y aprobado por unanimidad en cuanto lo presentó.

La peña como fenómeno sociológico de cohesión

El escudo de la peña, creación del socio Alejandro Fernández

Como dijimos al inicio de estas letras, el peñismo es un fenómeno de cohesión social, creando vínculos entre los distintos socios y de éstos con la peña que desembocan en un sentimiento de pertenencia del socio a la peña que sólo se entiende en el ámbito de los sentimientos que el fútbol hace aflorar. Igualmente une el peñismo a aficionados que residen en los lugares más variopintos del territorio nacional, contando así la peña con nutridas representaciones en Madrid, Algeciras, Mallorca, Huelva, Valencia, Barcelona o Santander; incluso con dos peñistas en Oxford.

Para muestra un botón. Manolo Manzorro, natural de Algeciras y padre de dos pequeños que desbordan beticismo por los cuatro costados, Manu y Marcos, nos cuenta que para la gente de fuera de Sevilla “pertenecer a la peña tiene un plus, te hace más cercana la experiencia de sentir unos colores”, para seguir diciendo emocionado que “logras una experiencia directa con los tuyos, que te dan compañía y acrecienta tus vivencias en modo bético”. Esta última frase es muy ilustrativa de lo cohesionador de una peña en el sentido de estrechar lazos entre personas que de otro modo difícilmente se habrían llegado a conocer.

Hoy, cualquier día de Betis que Manolo llega desde Algeciras tras hacerse casi doscientos kilómetros hasta Sevilla lo hace con la antelación suficiente para tomarse una cerveza en el lugar de reunión habitual de los peñistas y poder abrazar a los que, desde que pasó a formar parte de la misma, son sus hermanos de Betis. Y es que, sin duda, pasas a formar parte de una hermandad. Cosas como éstas sólo las logra el fútbol.

Padre e hijos antes de poner rumbo al Villamarín

Al igual que lazos entre personas, no hay que obviar los lazos que se van estrechando con otras peñas amigas. Así, el fenómeno asociativo del peñismo abarca desde iniciativas solidarias de todas las peñas en unión, hasta actos conmemorativos tales como torneos de fútbol organizados por peñas amigas de rancio abolengo bético como “Juan Andante” y “La Esquinita”, o incluso visitas a sedes de peñas béticas de otras ciudades, como fue el hermanamiento con la Peña Bética de Palencia con motivo de la visita de unos peñistas de la Pomada Verdiblanca a dicha ciudad. Por no olvidar también los estrechos lazos de hermanamiento que existen con peñas de pueblos de la provincia como la “Trece barras” de Peñaflor, la peña bética de La Puebla de los Infantes o la peña bética “Sierra del Agua”, de la localidad de Guadalcanal.

Los presidentes de ambas peñas amigas durante la previa del partido de esta temporada en Granada

La peña como obra social

La peña bética Pomada Verdiblanca, al igual que la inmensa mayoría de peñas, es una asociación comprometida socialmente. Como modesta parte integrante o constitutiva de la sociedad civil, una peña de fútbol, como cualquier otro ente social, no puede permanecer impasible ni indiferente ante los problemas que van surgiendo en su entorno.

Dos iniciativas con marcado carácter de obra social sirven como claro ejemplo de la vertiente benéfica y de concienciación social de que también queda impelido el fenómeno del peñismo en España. Amador Llamas, community manager de la peña, nos cuenta acerca de este particular. Acudimos a él porque es indudable que hoy en día la presencia de la peña en las redes se antoja como algo fundamental para dar a conocer cualquier iniciativa que parta de la misma.

“Desde que fundamos la peña hemos lanzado varias campañas. Por destacar alguna, (…), hemos colaborado haciendo varias donaciones en la lucha contra el coronavirus”, nos comenta Amador, que es el encargado de todo lo relacionado con la gestión en redes sociales de las cuentas de la peña. Continúa aseverando que “otra campaña muy especial para nosotros fue para recaudar fondos destinados al estudio de la enfermedad rara SMARD-1, enfermedad que padece nuestra socia más benjamina y en cuyo estudio seguimos colaborando a través de la asociación ´We can be heroes´.

Así pues, con este ejemplo concreto, observamos que el peñismo español en general y esta peña en particular no son ajenos a los problemas sociales que nos acucian. En el caso de la peña bética Pomada Verdiblanca, se fomenta la labor social en la medida de sus posibilidades pecuniarias habida cuenta de la saneada situación económica de que goza, gracias a su intachable tesorero Ildefonso Ariza, sin cuyo visto bueno no se mueve un euro de las arcas.

La peña y su relación con el club

Un buen espejo para saber cómo es la gestión de un club es la forma en que éste trata a los suyos, muy especialmente a sus peñas. De si le suponen una molestia o si, en cambio, las dignifica y las cuida como importante vector de fomento de la afición por el equipo.

Sobre este particular interpelamos al presidente de la peña, Juan Pedro Pizarro, quien nos indica que “el club se preocupa y se compromete realmente con las peñas, queda demostrado con la creación en 2016 de la Oficina de Atención al Bético, donde se realiza un gran trabajo con las peñas”. Además, prosigue Juan Pedro refiriéndose a otras iniciativas que el club ha puesto en marcha, entre las que destaca la firma en 2017 de un convenio que, en sus palabras, “supuso un gran avance de la colaboración del club con las peñas, ya que de la mano de dicho convenio aterrizaron y se consolidaron distintos acuerdos entre los que destaco las promociones de entradas y carnets e iniciativas como la de ´Un partido, una peña´”.

El presidente de la peña posando junto a Rafael Gordillo horas antes del partido de esta temporada en el Bernabéu

No obstante, también plantea el presidente una sana y constructiva crítica o sugerencia de mejora hacia el club, dado que echa en falta que se vuelque más con la grada de animación “Gol Sur 1907” y esgrime que “es el pulmón del Benito Villamarín y si queremos que el ambiente de nuestro templo sea un referente a nivel mundial el Betis se debe centrar ahí”. Igualmente, conmina al club a buscar algún sitio fijo en los alrededores del Villamarín para que aparquen los autobuses de las peñas y a negociar con Renfe una ampliación del horario de cercanías para aquellos partidos con horarios intempestivos.

Y lo más importante: lo deportivo

Sin menospreciar las anteriores vertientes en que el peñismo se ramifica, no se puede obviar que la dimensión deportiva y de fomento de la afición por el equipo en cuestión es la actividad fundamental de cualquier peña que se precie, y el caso de la Pomada Verdiblanca no es, naturalmente, una excepción.

Arropado con la gente de tu peña desde la previa del partido, el fútbol se vive, si cabe, más intensamente. O reuniéndote a comentar los lances del encuentro con posterioridad al mismo, para lamerte las heridas o bien para festejar. O la organización de desplazamientos para seguir a tu equipo por los más variados rincones de la geografía española y europea.

A tal respecto, nos cuenta el presidente, Juan Pedro Pizarro: “En los desplazamientos hemos disfrutado muchísimo viviendo muchos grandes momentos. Yo no tuve la suerte de estar en el desplazamiento de Milán, que me consta que fue épico y que los pomadas disfrutaron a raudales; o en las victorias del Camp Nou o del Bernabéu en las que también estuvieron presentes numerosos miembros de la Peña.

Pero sí tuve la suerte de vivir una previa espectacular en el Real Madrid – Betis de la presente temporada en la que nos reunimos más de cuarenta personas para comer y unas cuantas más se añadieron en la sobremesa. Desde el sitio donde comimos hasta los aledaños del Bernabéu fuimos ataviados con más de 20 banderas de la Peña. Mientras éstas ondeaban los cánticos no cesaban y algunos béticos se unían a nosotros. Durante el partido, en el que el Real Madrid una vez más no consiguió derrotar al Betis, la Pomada no cesó de animar durante los noventa minutos”.

Lo cierto es que es ésta una peña que si de algo se puede jactar es de estar presente en la mayoría de desplazamientos durante la temporada, gracias a que casi siempre alguno de sus ciento cuarenta socios se echa la manta a la cabeza y se atraviesa media España para estar con su equipo. Esta última temporada entre liga y copa ha estado presente en El Sadar, Ipurúa, Bernabéu, Butarque, Coliseo Alfonso Pérez, Vallecas, Mendizorroza, Los Cármenes, el Estadio de la Cerámica, Cornellá, Son Moix, Mestalla y La Florida (Portugalete)

La peña como hermandad

Y es que el vivir tu pasión acompañado de tus hermanos de alegrías y de fatigas hace que la experiencia sea aun más intensa. De ahí a que sea común a todos los equipos de nuestro país el fenómeno del peñismo.

La peña, presente en el estadio El Sadar de Pamplona. Septiembre de 2019.

Para entenderlo, baste otra de las sensaciones que comparte con nosotros el peñista de Algeciras, Manolo Manzorro, para quien “el peñismo le da plena dimensión a nuestro moto ´de padres a hijos´. Particularmente en el caso de mi familia, mis niños están enamorados de su Betis y de su peña. Indudablemente no es lo mismo llegar solo a ver el partido, que hacerlo previo encuentro con tus amigos de la peña. Para nuestra familia, el Betis siempre ha sido adictivo, pero me atrevo a decir que desde que somos peñistas los tres, aún más. Un dato, mis hijos han hecho adeptos a muchos amigos y eso sólo se explica por la pasión que emanan. En esa pasión, su peña es parte fundamental”.

El fútbol y el peñismo se viven desde pequeño

Y hasta aquí este pequeño homenaje a las peñas de fútbol de toda España que tan incansablemente siguen a sus equipos temporada tras temporada sin desfallecer y sin descuidar también todo aquello que va más allá de lo puramente balompédico: fraternidad entre aficiones, concienciación social y el fomento de la afición y de los lazos humanos. En estos malos tiempos que corren, no podemos sino desear con todas nuestras fuerzas volver a ver pronto a todas esas infatigables y animosas peñas en las calles y en los campos de fútbol.

  1. Desde la otra orilla no tengo más remedio que aplaudir este trabajo y reconocer el decanato en este tema al Real Betis,porque como dice el refrán los cortes(con acento en la e), no quita lo valiente.Un hincha del decano del fútbol sevillano.

  2. Muy bueno el relato. Enhorabuena. Soy presidente de la Peña Sevillista Puerta Osario. Ya sois los primeros en tantas cosas…..

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