El comportamiento del entrenador en un partido

La buena conducta de un entrenador de fútbol durante un partido en las diferentes fases de éste es un aspecto fundamental que se debe preparar y trabajar.

En primer lugar hay que destacar la actitud del entrenador en un partido que debe ser: objetiva, positiva y constructiva.

  • Objetiva, porque debe valorar con objetividad qué pueden hacer sus jugadores (antes del partido), qué es lo que están haciendo (durante el partido) y qué es lo que han hecho (después del partido).
  • Positiva, porque sin perder la objetividad, el partido no es el momento para analizar los errores, sino para destacar las conductas positivas de los jugadores y animarlos para que hagan sus acciones sin miedo a fracasar.
  • Constructiva, porque pase lo que pase en el partido, el entrenador debe aprovecharlo para que sus jugadores, de manera individual y colectiva, obtengan un beneficio deportivo y personal.

En segundo lugar, como entrenador es importante tener en mente un control de la situación para no perder el rumbo durante la competición. Para ello se pueden llevar a cabo unas pautas de actuación en las diferentes fases (antes del partido, durante el partido y después del partido).

André Villas – Boas en el Olympique de Marsella (fuente: PHOTOPQR)

Antes del partido

Desde mi punto de vista esta fase, pre partido, es la más determinante para el entrenador, donde tiene un papel más principal.

Preparar y comprobar todo lo necesario para el calentamiento y el partido. Revisar todo el planteamiento táctico del partido, alineación, visualizar posibles situaciones y sustituciones.

En la reunión con los jugadores, que debe ser breve, ya que en ese momento la capacidad atencional de los jugadores es muy limitada, mostrar calma al dar las instrucciones, ser conciso y directo creando seguridad en el mensaje a la plantilla.

Es fundamental repasar los planes más importantes del partido, señalando las conductas más prioritarias que los jugadores deben realizar. Es un error querer repasar todo, decir muchas cosas o dar demasiada información, ya que los jugadores no la asimilarán. Por lo tanto, se debe seleccionar aquellos aspectos que se consideren más importantes para centrar la máxima atención de los jugadores y que salgan al campo percibiendo que controlan aquellos aspectos claves del partido.

El entrenador debe gestionar la transmisión de información (fuente: culemania.com)

Durante el partido

En el campo los principales protagonistas son los futbolistas. Por ello se trata de una fase menos determinante para el entrenador pero aun así éste debe realizar unas apropiadas conductas.

Durante el partido, el entrenador debe distinguir entre los períodos de participación activa, aquellos en los que el partido se está jugando, y los períodos de pausa, aquellos otros en los que el partido está parado (interrupciones del juego, descanso del partido, cambios, etc). En los primeros, los jugadores deben estar muy concentrados en el juego, y por lo tanto lo importante es «dejarles jugar». Es decir no es conveniente que el entrenador se dirija a los jugadores cuando éstos dominan bien las conductas que deben realizar. En los segundos, el entrenador puede aprovechar las pausas para transmitir instrucciones más amplias a los jugadores.

Las instrucciones a los jugadores deben ser claras, con correcciones positivas, y dar ánimos. No gritar en exceso salvo por la necesidad puntual. Si se realiza algún mensaje con gestos tienen que ser interpretados perfectamente por el jugador.

Intentar hacer partícipes del partido a los jugadores suplentes, comentando alguna jugada o hablando con algún posible cambio.

Visualizar el partido de manera calmada, analizando con cualquier detalle que te pueda recordar y transmitir en el descanso para beneficio del equipo.

Solksjaer consuela a Rashford (fuente: manutd.com)

Después del partido

En primer lugar, procurar que todos los jugadores que finalizan el partido, lo hagan correctamente, dando la mano al árbitro, al equipo rival y aplaudiendo a los aficionados que están en el campo.

Ya en el vestuario, dar unos minutos prudenciales de intimidad al equipo y de descanso. Después, realizar unos breves comentarios, siempre hablando desde una perspectiva positiva, invitando a la compresión individual y crear metas colectivas para los próximos compromisos de la competición.

Hay que ser consciente que nada mas terminar el partido, los jugadores no suelen estar en buenas condiciones psicológicas para recibir comentarios del entrenador relacionados con el análisis del partido. Y en muchos casos, tampoco el entrenador se encuentra en buenas condiciones para transmitir los adecuados mensajes del análisis del partido. Por estos y otros motivos, es mejor que el entrenador adopte la costumbre de no hablar con los jugadores después de los partidos, dejando sus comentarios del partido para el próximo día de entrenamiento.

Por lo tanto, es esencial que el entrenador desarrolle de la manera más óptima posible sus conductas referentes al día de partido, para sacarle el mayor beneficio a sus jugadores.