El Atlético de 2020 sigue sin definirse

Hace poco más de un año, a principios de 2019, escribí en TresCuatroTres un artículo dedicado a la situación del Atlético de Madrid, titulado Un 2019 para definirse. En él mostraba la indecisión que afrontaba el club, que había perdido consistencia respecto a temporadas anteriores, era menos reconocible y menos temible. A pesar de ello, circulaba segundo en la tabla a cinco puntos del Barça líder, y se mantenía vivo en Copa y Champions. Ahora es quinto, a diez puntos de un Real Madrid al que visita en este fin de semana, eliminado de la Copa por un Segunda B, y con un pie en la tumba europea dado el momento actual del Liverpool.

Revisado ese artículo de hace poco más de un año, valdría para copiarlo y pegarlo actualmente con muy pocas modificaciones. No lo voy a hacer, obviamente, pero sí debo insistir en una serie de indefiniciones y problemas estructurales que se mantienen y que, en mi opinión, van más allá de la responsabilidad de Simeone.

Sin embargo, no soy de los que descarto que pueda estar llegando el momento de que el argentino vaya abandonando el banquillo del Metropolitano. Es innegable el gran paso adelante que ha dado el club, en prestigio, en palmarés y en objetivos, desde que llegó Simeone en Diciembre de 2011. Y ni tan siquiera los más furibundos críticos del técnico se atreven a negarle el altísimo porcentaje de responsabilidad que tiene en esta mejoría.

Tampoco hay que olvidar, en su defensa, que probablemente sea la primera gran situación de crisis que sufre el equipo en estos ocho años. Tan solo se le aproxima la caída en fase previa de la Champions en la temporada 17/18, pero aquel año finalizó con una Europa League que limpió el mal sabor de boca.

El Cholo creó un bloque muy compacto, con las ideas muy claras, una especie de guerrilla con un comandante al mando. Seguramente, no incluía a los mejores jugadores posibles, pero si a los propicios para la idea de un entrenador. De unos años para acá, esa indefinición que ya citaba hace una temporada, ha llegado al intentar introducir algo más de calidad en el esquema del Atlético de Madrid.

Diego Pablo Simeone
Simeone pensativo (fuente: Marca)

El equipo lleva algunas temporadas convirtiéndose en algo que no es ni carne ni pescado. No puede competir en calidad pura con los grandes, no tiene ningún recurso fácil para lograr goles, no opta a Balones de Oro. Pero tampoco son esa banda de guerreros que te incomodaban en cada metro del campo, que vivían cómodamente encerrados en su área, que tenía más vidas que un gato.

El nivel defensivo de los Godín, Juanfran o Filipe Luis, reforzado por el trabajo en el centro del campo de Gabi, Tiago o Raúl García, no está al alcance de la plantilla actual. Tampoco tiene ahora a Diego Costa en su mejor momento, ni la superioridad de antaño en el balón parado.

No quiere esto decir que tenga mala plantilla, ni mucho menos, pero hay una cierta incongruencia entre las ideas de Simeone y los recursos de los que dispone en su vestuario. O al menos, se ve que Simeone no está siendo capaz de transmitir sus ideas a esta plantilla al nivel que lo hizo con el grupo al que se encontró al llegar al Manzanares.

Esta temporada, el equipo no ha terminado de carburar. Si no contamos con los espejismos de la pretemporada, que mostraron a un Atlético que cogió la forma competitiva demasiado pronto, cuando el equipo ha encontrado resultados estos han llegado sin buen juego, y cuando ha tenido buen juego no le han acompañado los resultados.

Tener que cambiar cada temporada cuatro o cinco jugadores importantes no es bueno para ningún equipo. Los rojiblancos perdieron este verano a veteranos con tanto peso específico como Godín, Juanfran o Filipe, a jóvenes que aparentaban poder llevar el peso futuro del equipo como Lucas y Rodri, o a su jugador franquicia del momento, Antoine Griezmann. Hacer obra en el edificio cada año no es agradable, pero es que este año ha habido que tocar incluso los cimientos. Ya avisó el Cholo de que este era un año de transición.

despedida de Godín Atlético de Madrid
La despedida de Godín (fuente: www.futbol.com.uy)

Tampoco las lesiones, que han ido afectando a prácticamente todos los jugadores importantes sin permitir asentar un once titular, han facilitado el trabajo al técnico. Los centrales que debían ser titulares, Savic y Giménez, han faltado a muchos partidos. Los laterales, Trippier y Lodi, que estuvieron entre lo más brillante del inicio de la campaña, no terminan de convencer al entrenador a la hora de mantener el equilibrio.

En el mediocentro solo Thomas, con su naturaleza irregular, parece tener plaza fija. Ni Herrera, ni (mucho menos) Llorente, se han ganado el puesto. Saúl parece desconcertado por los cambios de posición y atenazado por el corsé táctico. Koke no arrancó bien y, cuando manejaba al equipo, una inoportuna lesión le tiene fuera de los últimos partidos. A pesar de las críticas de parte de la grada, este equipo sufre mucho sin el vallecano.

Para el ataque, Lemar no existe, Vitolo y Correa solo parecen rendir si son suplentes. Diego Costa no ha sido el que fue en ningún momento de su actual etapa como colchonero, pero su arranque de esta temporada ni siquiera tuvo la garra que se le presupone. Morata aguanta el tipo dentro de su nivel.

El caso de Joao Felix es el empieza a preocupar. Mientras en los primeros partidos se destacaban más sus detalles de calidad, cada vez menos aficionados se fijan en eso y más en que su actitud es algo pasiva, casi miedosa, y que sus cifras están lejos de lo que debería mostrar un jugador de 126 millones de euros, por mucho que tenga 20 años recién cumplidos.

Ahora se habla de Cavani para la falta de gol, como hace un año se hablaba de Morata. Cierto es que un rematador de ese nivel no le va a hacer mal a los colchoneros, pero tengo la impresión de que el problema es más profundo. Probablemente el Atlético, más que un goleador, necesita un creador. Alguien de más nivel y continuidad que los Correa, Vitolo o Lemar, que suelen ocupar ese rol en el equipo. De hecho, en muchos partidos, más que fallar un gran número de oportunidades, el problema es que no llegan ni a crearse.

Thomas Lemar Atlético de Madrid
Thomas Lemar no arranca en el Atlético de Madrid (fuente: Viva Fútbol)

Pero también eso es parte de la indefinición. Creo que Simeone se ha ganado el derecho a decidir cuándo quiere irse del Atlético. Pero él mismo debe plantearse si tiene fuerzas para conseguir volver a transmitir sus ideas, algo normal después de tantos años, y decidir: o da un paso a un lado y deja que llegue savia nueva, o decididamente modifica su ideario para dar más soltura y libertad a jugadores de calidad, o limpia la plantilla para conseguir hacer un equipo a su imagen y semejanza.

Sea como sea, me cuesta pensar que a principios de 2021 me toque volver a escribir un artículo hablando de temporadas de transición y de indefinición. El fútbol no suele tener tanta paciencia. Ni siquiera con historias de amor tan bonitas como la del Atlético de Madrid con Simeone.