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El Atlético, campeón de invierno

Llevo varios eneros aprovechando alguno de los primeros artículos de cada año para repasar la impresión que me dejaba el Atlético de Madrid a estas alturas de la temporada. Este año no iba a ser menos. Lo que ocurre es que, a diferencia de los últimos cursos, en este 2021 veo un equipo fuerte, sobrio, determinado y con enormes expectativas.

En los repasos de los anteriores eneros, coincidía en una idea. Veía a un Atlético que no era ni carne ni pescado. No era ni el equipo terriblemente sólido, casi imposible de hacerle encajarle gol, como en 2014. Tampoco era un equipo vistoso, que abandonara el «unocerismo» para adoptar un juego más dominante u ofensivo. Así que, sin tampoco pretender exigirle mucho más, predije temporadas en las que el objetivo básico de la clasificación para Champions se lograra, pero sin poder pelear por títulos, ni en España ni en Europa.

Pero esta temporada es muy diferente a todo lo que el Atlético, incluso en esta última década de buenos resultados, está acostumbrado a vivir. Los datos son claros. El Atlético es líder y matemáticamente campeón de la primera vuelta, a pesar de haber disputado solo 16 de los 19 partidos que la componen. Aventaja al Real Madrid en cuatro puntos y al F.C. Barcelona en siete (segundo y tercero respectivamente), a pesar de haber disputado dos partidos menos que ellos.

La proyección de los puntos alcanzados hasta el momento para el total de la temporada, nos muestra que el Atlético está en camino de lograr 97 puntos al final de la Liga. Un registro propio de los años de Guardiola y Mourinho. Mientras, el Real Madrid va camino de conseguir 78 puntos y el Barça se quedaría en 72.

Para que se hagan una idea, el Atlético logra 2’56 puntos por partido. Esto supondría que, aplicando ese ratio de puntos a los dos partidos que tiene pendientes, hablaríamos de una ventaja actual teórica de nueve puntos sobre los merengues y doce ante los blaugrana.

Saúl celebra el segundo gol frente al Sevilla (fuente: El Confidencial)

Pero no solo son los datos, también las sensaciones. Partidos como el que venció en el último minuto ante el Alavés o el igualado duelo que ganó ayer 2-0 ante el Sevilla son la muestra de lo que se suele llamar la suerte de los campeones. Como yo no creo en la suerte en el fútbol como azar, sino como el resultado de una serie de factores difíciles de controlar. Así, probablemente el Atlético esté sacando adelante más partidos igualados que otros años por estar más preparado, tener mejores recursos y estar más seguro de que es capaz de vencer.

Es un Atlético de Madrid que sigue manteniendo la solidez defensiva típica de la era Simeone. Con uno de los mejores porteros del mundo y cuatro centrales solventes capaces de rotar por lesiones o descansos, de los que uno de ellos, Mario Hermoso, ha acabado asentándose como lateral izquierdo. Esto le concede mayor seguridad atrás e, incluso, ayuda a la salida de balón por el buen desplazamiento del exespanyolista.

Pero, respecto a anteriores temporadas, está encontrando la posibilidad de defender mejor porque la presión en campo rival es más fuerte. Esto hace que puedan juntar líneas en posiciones más adelantadas y el ataque rival quede desactivado muchas veces metros antes de acercarse al área. También la capacidad para aguantar más y mejor la posesión les ayuda a defenderse. Aunque el control del balón en si mismo es algo que no interesa a Simeone, la dinámica de esta temporada les lleva a destacar incluso en este punto.

La utilización de Marcos Llorente está siendo también una de las claves. Un jugador con suficiente potencia, versatilidad y despliegue físico como para jugar en cualquier posición del centro del campo y del ataque, siempre es útil. Pero en el caso de Llorente, a veces parece capaz de jugar en más de una posición al mismo tiempo. Mientras al principio de la temporada pasada parecía un desperdicio haber pagado 40 millones de euros por él, desde la gloriosa noche de Anfield nadie recuerda su precio. Sostiene la posición en el centro del campo, tiene llegada a gol y a posiciones favorables para poner centros, y no se cansa nunca.

Al principio de la temporada, se situaba en posiciones más adelantadas, comandando la presión para que crearan Koke, Saúl y Herrera. El mexicano fue otra de las sorpresas agradables del Atlético hasta que se lesionó. Y en el caso de Koke, el capitán vuelve a mandar con criterio, incluso vlviendo a la selección. Con el paso de las jornadas, fue entrando Carrasco, saliendo Saúl y Herrera, retrasando su posición Llorente, y renaciendo un Lemar del que nadie esperaba ya nada.

Torreira y Kondogbia entrenando (fuente: Diario As)

Además, tiene el sustento de Torreira y Kondogbia, dos jugadores capaces de ocupar mucho campo y mantener al equipo. Ojo, sin menosprecio de su buen criterio con la pelota en los pies.

En ataque, la clave es la llegada de Luis Suárez. Cuando tienes un delantero tocado por la varita de la facilidad ante el gol, todo es mucho más fácil. Aunque sea clarísimo que ya no está en su mejor momento. Un goleador así hace crecer la autoconfianza dentro de un equipo. Junto a él, un Joâo Félix que, aunque sigue siendo irregular, aparece más que en su primera temporada. Y además, cuando el portugués ha estado brillante, ha sido capaz de firmar partidos de primerísimo nivel, un top mundial en potencia.

Pero Luís Suárez no está siendo solo gol. También se beneficia el equipo de su capacidad para recoger el balón de espaldas y distribuirlo, resultando molesto para los centrales. Esto consigue espacios para que Joâo Félix juegue más liberado y para que otros jugadores como Carrasco, Llorente o Trippier percuten desde las bandas. El único problema es que, con la salida de Diego Costa, solo Correa queda como recambio de garantías arriba.

El equipo, en definitiva, juega como una maquinaria bien engrasada, donde todos saben lo que tienen que hacer en cada momento. Esto les ha llevado a conseguir buenos resultados, que a su vez retroalimentan la capacidad de cumplir correctamente con su función.

Aunque el Barça de Koeman vaya levantando cabeza, parece que la Liga de este año va a ser una carrera entre los dos equipos de la capital. El Real Madrid, con su irregularidad a cuestas, se cimenta en un centro del campo que suma 94 años entre sus tres integrantes. Casemiro, Kroos y Modric parecen casi indispensables para los de Zidane, que parecen más capaces de discutir victorias frente al resto de grandes equipos que contra los rivales más pequeños.

El Real Madrid, único rival capaz de vencer al Atlético en Liga (fuente: Sporthd News)

No en vano, este Real Madrid que se ha dejado puntos frente a Elche, Cádiz u Osasuna, ha sido el único rival capaz de vencer esta temporada al Atlético. En el que, probablemente, fuera el peor partido de los del Cholo de este curso, Zidane le ganó claramente la partida. Siempre que tienes a un equipo con el poderío y la historia del Real Madrid detrás, no puedes estar tranquilo. Pero parece cuestión de tiempo que la poca capacidad de los merengues para ir a tope en todos los partidos, les lleve a descolgarse.

Eso sí, tampoco el Atlético de los últimos partidos es el mismo del principio de la temporada. No los domina con tanta claridad, aunque siga siendo muy efectivo. Y el petardazo en Copa ante el Cornellá, demuestra que con varias bajas puede tener problemas. La más que posible sanción a Trippier, que de momento van capeando, la ausencia de un sustituto de garantías para Suárez (que resulta evidente que va a necesitar descansos) y la dificultad de que jugadores como Llorente, Hermoso o Koke aguantan a gran nivel toda la temporada, son los mayores temores colchoneros.

En definitiva, una temporada que pinta mejor que las anteriores. Donde se ha conseguido ese salto de consistencia que te lleva de conseguir buenos resultados, sin más, a ganar títulos. Aunque no parezca un año propicio para la Champions, a la vista de la diferencia de nivel que se vio en el enfrentamiento contra el Bayern Munich, sí huele a favorito para la Liga en el Metropolitano.