Dichosas dinámicas

El pasado domingo nuestro equipo se enfrentó, a priori, a un equipo superior, recién descendido y cuyo objetivo es volver a División de Honor. Nosotros veníamos de jugar y ganar por 1-0, y gracias, a los últimos clasificados. El partido fue para olvidar, no se compitió y es que en mi opinión estos son los peores partidos, son los “únicos que tienes que ganar por obligación” y los jugadores se ven superiores por la distancia clasificatoria. Lo justo hubiera sido un empate, la primera parte fue para ellos y la segunda para nosotros. Nuestro rival venía de perder frente a los terceros clasificados y estaba obligado a ganar para no perder el tren.

Una vez puestos en antecedentes, volvamos al domingo. Avisamos a nuestros jugadores de la importancia de salir bien, concentrados y con la intención de competir como lo habían hecho en casi todos los partidos y que nos debían los primeros 45 minutos de la semana anterior. El partido empezó muy bien, el rival cambio su habitual plan y creo que eso nos benefició, estuvimos cómodos y ellos no. Le quitamos la pelota y con transiciones rápidas les hicimos daño. Ellos son un equipo acostumbrado a tener el balón, con una movilidad muy concreta que habíamos trabajado pero, desconozco el porqué, cambiaron el planteamiento. En el minuto 15 nos adelantamos, tras recuperar dentro llevamos el balón fuera y finalizar en una situación de centro-remate. Con el paso de los minutos el guion no cambiaba, ellos seguían incómodos y nosotros generando aproximaciones al área rival. En el minuto 33 se quedan con uno menos al ser expulsado uno de sus centrales por doble amarilla. La primera por cortar una contra, bien hecha, y la segunda por ir al suelo de una manera inapropiada. Concluyó la primera parte con muy buenas sensaciones aunque los últimos cinco minutos ellos se acercaron al área producto de nuestra relajación.

El mensaje en el descanso fue salir a hacer lo mismo sin pensar que ellos estaban con uno menos. Les comenté que no protestaran ni perdieran tiempo porque el árbitro a la mínima iba a expulsar a uno de los nuestros para igualar la situación. El comienzo de la segunda fue totalmente de ellos, salieron a una intensidad brutal en busca del empate, y nosotros motivados por ser uno más empezamos a especular, a no ir al 100%. Poco a poco fuimos metiéndonos en el partido. En el minuto 59, cuando tenía  dos jugadores para salir al campo por mis dos delanteros, ambos con amarilla, y pasar de un 1-4-4-2 a un 1-4-5-1 y así protegernos de esas embestidas, uno de ellos protesta una acción y es expulsado. Pocas veces me cabreé tanto, era cuestión de un minuto que mi jugador estuviera en la ducha y nosotros seguir con 11 sobre el terreno de juego. Ambos equipos nos dispusimos en dos claros 1-4-4-1. La expulsión no nos hizo daño y en el 74 hicimos el 0-2. Estaba siendo un partido redondo, nos salía todo según lo establecido y estábamos muy cómodos. En el minuto 80 nos dimos el “lujo” de fallar un penalti…

Minuto 93, una desconexión en un saque de banda en contra provoca que un jugador nuestro derribe a un rival en el área haciendo penalti y hagan el 1-2… Lo que ocurrió a partir de ahí se sale de cualquier lógica táctica, jugadores fuera de sitio, corriendo de más, ejecuciones técnicas nefastas, toma de decisiones erróneas… hasta que en el minuto 97 empatan. Digerir estas situaciones y conseguir entenderlas me resulta complicadísimo por no decir imposible. El resto del día me lo pasé sintiéndome un inútil, mal entrenador, incompetente al no saber controlar una situación del juego, al no ayudar a nuestros jugadores a gestionar ese contexto y es probable que si el partido hubiera durado cinco minutos más lo perdiéramos. Hay dinámicas que son incontrolables ¿o no? 

El artículo de hoy me sirve para desahogarme a sabiendas de que esta impotencia no se pasará hasta que el próximo sábado a las 16h empiece el siguiente partido, y también para dejar algunas cuestiones ¿En qué porcentaje podemos influir en un partido? En situaciones en las que las pulsaciones están a mil ¿puede un entrenador manejar esas emociones de sus jugadores? Me gustaría conocer vuestras experiencias… 

A veces, partidos que parecen terminados, se van de las manos en los últimos minutos. (Fuente: theguardian.com)