Desarrollar futbolistas: la verdadera victoria

En el fútbol el proceso de aprendizaje es realmente complejo. Tenemos que tener en cuenta que cada futbolista es único y no sigue una evolución lineal en la adquisición de conocimiento.

Desde mi punto de vista, los jugadores de fútbol base deben seguir un proceso en el fútbol muy parecido a otras experiencias de aprendizaje, como puede ser la académica. Creo que deben fallar, recibir información (por parte de los entrenadores), reflexionar y volver a tener una oportunidad para intentarlo otra vez más. Asimismo nos encontramos en este proceso con algunos jugadores, que poseen unas ventajas genéticas para el fútbol con más potencial y talento, que también debemos ayudar en su proceso de aprendizaje.

Como entrenadores de fútbol base, hemos de tener muy en cuenta este proceso de aprendizaje. No centrarnos simplemente en ser competitivos para ganar.

La mayoría de los entrenadores son competitivos, estando la necesidad de ganar por encima del proceso y desarrollo del futbolista. Esto provoca muchas veces el abandono del estilo de juego para evitar la derrota. O jugar con su equipo más fuerte sin tener en cuenta a todos sus jugadores. Es cuando aparece la frustración e incluso la desilusión del entrenador. Por ello, es importante dejar aparcados los egos, para crear futbolistas de la mejor manera posible, sin tener en cuenta el resultado deportivo inmediato. La prioridad es el proceso y sus detalles.

En este proceso de aprendizaje de los jugadores, es donde está la verdadera magia para el entrenador. Todo aquello que conlleva ayudar al jugador a llegar desde donde está, hacia dónde podría estar es lo bonito de ser entrenador.

El aprendizaje es la base del fútbol de categorías inferiores (fuente: Compromiso Empresarial)

Por supuesto ganar es importante, pero no debe ser la prioridad. En el fútbol la etapa de formación no es la misma que la etapa de rendimiento. Entonces ya hay otros factores que sí influyen en el resultado deportivo inmediato.

En definitiva, no podemos renunciar al desarrollo y al proceso de aprendizaje de los jóvenes futbolistas por el marcador. Como entrenadores, debemos disfrutar de dicho proceso y ver la evolución de nuestros jugadores.