Una cuerda locura

Como la vida misma, el fútbol está lleno de ángeles o demonios, a los que no queda más remedio que amar u odiar, ya que el término medio no suele existir para los que componen este grupo.

Cuando accedió a la presidencia del Athletic Club de Bilbao en 2011, Josu Urrutia quiso agradecer a los aficionados su apoyo con un verdadero fichaje estrella. Pero en esta ocasión, no se trataba de ningún jugador, sino de la persona que se encargaría de dirigir al equipo desde el banquillo.

No era un entrenador cualquiera, ya que hablamos de alguien que fue nombrado mejor seleccionador del mundo en 2001 y que conquistó con Argentina el oro olímpico en Atenas 2004.

Desde 1998, Marcelo “el loco” Bielsa no había dirigido a ningún club, ya que había estado al frente de las selecciones de Argentina y Chile, respectivamente. Por lo tanto, la repercusión mediática del fichaje estaba más que asegurada. En ese terreno, el presidente parecía haber acertado de pleno con su flamante adquisición.

Bielsa había rechazado ofertas para dirigir a Inter, Sevilla o Real Sociedad. Urrutia se frotaba las manos celebrando su éxito. Hasta que un día se presentó en Lezama para presenciar un entrenamiento del equipo. El loco paró la sesión y dijo al presidente que no lo quería ver más por allí porque aquel no era su lugar. Amenazó con marcharse si volvía a repetirse aquella situación.

Mientras en liga la temporada del equipo era más que discreta, en las otras dos competiciones maravilló a todo el mundo con su fútbol atrevido y vistoso.

Marcelo Bielsa saluda niño Athletic Bilbao
(fuente: publinews.gt)

En la fase de grupos de la Europa League, los vascos quedaron encuadrados con Salzburgo, PSG y Slovan de Bratislava. El Athletic superó con nota esos escollos para terminar como primero de grupo. El entrenador argentino ya había construido su equipo tipo, un once que la afición acabaría recitando de carrerilla.

Iraizoz, Iraola, Javi Martínez, Amorebieta, Aurteneche, Ander Herrera, Iturraspe, De Marcos, Susaeta, Llorente y Muniain.

En las eliminatorias posteriores, los leones quedaron emparejados con Manchester United, Schlake 04 y Sporting de Portugal, pero todas estas escuadras cayeron eliminadas por los de San Mamés. El Athletic volvía a una final europea 34 años después.

En la copa del Rey, también fueron aniquilando rivales hasta plantarse en la final de la competición.

A pesar de eso, el fútbol no parecía ser lo más importante para la prensa, interesada más en las excentricidades del entrenador que en los éxitos de su equipo. Tras un disputado partido con el Villarreal, una pregunta en la rueda de prensa posterior al encuentro, sorprendía a Bielsa.

—¿Por qué, cada vez que ataca el rival, da usted trece pasos en su área técnica?

El entrenador, atónito, tiró de ingenio para responder tan sorprendente cuestión.

“Lo que es casualidad es que alguien, con un partido tan bonito, dedique su tiempo a contar la cantidad de pasos que doy”.

Sin embargo, a pesar de tan excelente campaña, un Falcao de otro planeta y el intratable Barcelona de Guardiola privaron a los leones de levantar algún título.

Solo una temporada bastó a Bielsa para ganarse un lugar en el corazón de miles de aficionados.

En la actualidad, otro histórico, el Leeds United, al mando de Marcelo Bielsa, acaba de ascender a la Premier League tras 16 años de espera.

Allá donde recale, Bielsa seguirá despertando tanto amor como odio entre los aficionados y no dejará a nadie indiferente. Es lo que tienen los locos.

Siempre hay algo de locura en el amor; pero también siempre hay algo de razón en la locura.”

Nietzsche