Contrato espectador-club de fútbol

Entrada fútbol

Hoy en nuestra entrada procedemos a analizar una cosa tan simple pero a la vez tan importante, como es la relación que se da entre el espectador y el club de fútbol derivada de la adquisición por parte del primero de una entrada o ticket al club para presenciar un evento.

En el Derecho existen muchos contratos que se denominan atípicos o innominados, que son aquellos que carecen regulación legal y que nacen en virtud de la autonomía de la voluntad de la partes y el principio de libertad contractual que recoge el art. 1255 del Código Civil, que prevé que “Los contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral ni al orden público”.

La relación contractual referida, denominado por la doctrina como contrato de espectáculo deportivo, representa un supuesto de contrato atípico o innominado, atendiendo a dicho principio de libertad contractual. El contrato de espectáculo habiendo sido definido por la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 27 de mayo de 2008 analiza detenidamente dicho contrato describiéndolo como “un medio mixto de impedir la asistencia al mismo de quien no accedan al recinto mediante la adquisición de la «entrada» y procurar a quienes así lo hagan la contemplación del espectáculo”.

En este comentario, evitaremos llevar a cabo discursos teóricos pasando a exponer situaciones prácticas que muestren cómo se resuelven problemas que se pueden dar en la realidad (que aunque puedan versar sobre espectáculos taurinos o conciertos pueden aplicarse en su fundamentación a un evento deportivo y, por tanto, a un partido de fútbol):

i) El espectador viene obligado en la relación expuesta a satisfacer el precio de su entrada, si bien adicionalmente debe desarrollar una serie de obligaciones secundarias como son el no llevar al recinto deportivo elementos no permitidos o peligrosos, abstenerse de acudir al evento bajo la influencia del alcohol o sustancia psicotrópicas y desarrollar un comportamiento adecuado durante el espectáculo colaborando con los agentes y personal que controle el evento.

Conforme a VILLEGAS LAZO, A. “El contrato de espectáculo en el fútbol y algunos temas afines”, Revista Aranzadi de Derecho de Deporte y Entretenimiento, num.22, 2008. BIB 2008\81.

Aficionados Cadiz
(fuente: as.com)

ii) Conforme a CASADO ANDRÉS, B., [Daños causados a espectadores y terceros con ocasión de la práctica deportiva (tesis doctoral), Universidad de Salamanca, 2014, pp. 418-423], el organizador del evento (club en este caso) viene obligado a ofrecer el espectáculo en los términos ofertados (horario, lugar, fecha…) bajo un entorno de seguridad , no resultando responsable del resultado del evento (en el caso de un partido de fútbol, el club organizador no responde de que el espectáculo pueda resultar aburrido, dado que el desarrollo del encuentro no es objeto del contrato entre el espectador y el club; conforme a MARTINEZ-CALCERRADA GÓMEZ, L., “El contrato de abono a espectáculos públicos, con especial referencia al abono taurino”, cit., LA LEY 13078/2001).

iii. La Sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia de 29 de noviembre de 2004 (JUR\2005\39564) condenó al organizador de un espectáculo taurino, ante la reclamación formulada por un espectador que había adquirido una entrada para el evento, a indemnizar a dicho espectador por una cuantía de 600 euros por los daños morales provocados dado que le fue imposible a este último asistir al evento por un error informático que produjo que se vendiera doblemente la entrada de la localidad que había adquirido el espectador.

iv. La Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 27 de mayo de 2008 ya referida resolvió la reclamación efectuada por un espectador frente a la empresa de ticketing encargada de la emisión y venta de entradas de un concierto cuyo lugar de celebración se modificó (siendo otra tercera empresa la organizadora del evento).

La Audiencia Provincial concluyó que ninguna responsabilidad presentaba la empresa de “ticketing” reclamada ya que no presentaba obligación alguna en cuanto a la modificación del lugar de celebración del concierto (responsabilidad de la empresa organizadora del evento), habiendo de otra parte cumplido con sus deberes frente al espectador (proporcionar un ticket válido para asistir al evento)


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