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4 claves para conseguir el compromiso de tu equipo

Para un entrenador muchas veces resulta difícil que todos los jugadores de la plantilla compartan sus ideas. Aún es más complicado que todos pongan su nivel de compromiso para conseguirlo y se esfuercen al máximo para el beneficio común del equipo.

El ser humano en general, y los jugadores de fútbol en particular, tiende a buscar su propio beneficio, ignorando, de manera consciente o no, si el resto de los integrantes sale perjudicado. De ahí el tópico que dice «el jugador es egoísta por naturaleza».

En primer lugar, como entrenadores tenemos que darnos cuenta de que el compromiso es contagioso, tanto de manera positiva como negativa. También hemos que saber que no nos interesa que se generen conflictos interpersonales en nuestro equipo ya que pueden influir de manera negativa en el grupo y, por lo tanto, en el resultado del equipo.

Por ello, es importante que los entrenadores trabajen la denominada «socioafectividad». Siendo el compromiso uno de esos conceptos integrados en este tema.

Conseguir el compromiso de nuestros jugadores reducirá las posibles disputas internas que se puedan producir en el vestuario. Asimismo, mejorará aspectos como la cohesión y la confianza. Y es que la confianza entre los integrantes de un equipo es un aspecto que marca la diferencia a la hora de ser un equipo ganador.

Éder Sarabia, ayudando a Quique Setién
Éder Sarabia, ayudando a Quique Setién (fuente: ABC de Sevilla)

Obtener este compromiso en los jugadores no es una tarea fácil. Pero existen estrategias prácticas que se pueden desarrollar para conseguir mantener el equipo unido y que todos sus integrantes vayan en la misma dirección. Algunas de estas estrategias pueden ser:

1. Consensuar el nivel de compromiso

Al empezar la temporada, el entrenador puede reunir al grupo y preguntar, de manera transparente y delante de todos, cuales son los objetivos que espera cada integrante del grupo. Con ello, intentar llegar a un acuerdo democrático sobre el objetivo y, lo más, importante poner sobre la mesa el precio que va a tener conseguir ese objetivo (días de entrenamiento, nutrición, recuperación por cuenta ajena,…).

2. Agrupar por nivel de compromiso

Esta claro, que desde el primer momento, no podremos mantener el compromiso de todos al 100%, pero lo que sí podemos hacer es diferenciarlos y premiar a los que mayor compromiso muestren. De esta manera los más rezagados se contagiaran de los que son premiados e intentarán buscar esas recompensas que el entrenador ha propuesto. Se trata de conseguir contagiar el compromiso positivo en los demás jugadores.

3. Liderar para cohesionar al grupo

Aunque es complicado, el entrenador debe hacer sentir a cada miembro del grupo como un superhéroe, cada jugador debe sentirse importante y a ser posible el entrenador debe delegar tanto como sea posible hasta que cada integrante sea líder en sí mismo. Solo así el equipo se retroalimentará y cada miembro satisfará una necesidad de otro. 

4. Guiar hacia el máximo rendimiento

El objetivo es crear un ambiente de trabajo que favorezca el aprendizaje y el rendimiento. El grupo  entrará en un circulo de crecimiento en todos los niveles que a medio y largo plazo traerá resultados. El entrenador debe guiar este proceso y permitir el desarrollo de todos sus integrantes. Cuando el equipo alcance el alto rendimiento se mantendrá unido, con un gran compromiso y con una filosofía similar, ya que se ha vivido el proceso desde sus comienzos.

Todas estas estrategias pueden ser aplicables por el entrenador, pero necesitan de un cuidado diario para que funcionen. El entrenador debe mantener a sus jugadores motivados para que tengan buen rendimiento y para ello necesita liderar correctamente al grupo y estar preparado para cuando el equipo necesite de su intervención.