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Compartiendo la gloria – Mamen Hidalgo y Carlos Torres

La historia que hay detrás de los éxitos deportivos, suele estar trufada de esfuerzo, sacrificio y dedicación. Detrás de las medallas de oro, de las copas y trofeos, nada es fácil. Más allá del talento natural de cada deportista, existe una serie de renuncias, de inversión arriesgada del tiempo de su juventud en un camino que nadie les asegura que llegará a la meta deseada. Son muchos y muchas los que empiezan, pocos los que llegan.

Además, aunque en el fútbol estamos muy acostumbrados a encontrar grandes estrellas que ven su esfuerzo recompensado con fama y fortuna, no en todos los deportes ese tiempo invertido en preparación tenga una compensación tan cuantiosa. Pienso, por supuesto, en esos deportes que precisan de tres o cuatro veces más horas de entrenamiento diario que el fútbol para que solo les prestemos atención cada cuatro años en los Juegos Olímpicos. Deportes cuya práctica profesional depende de una beca que puedes perder si tienes una mala tarde en tal o cual competición.

Pero también en el fútbol se da esa paradoja. Seguramente, la diferencia entre militar en Segunda B o en Primera División no es tanta en cuanto a calidad y dedicación. Tal vez una lesión a destiempo, una mala decisión en tu carrera o medio segundo más en un sprint de 50 metros te pueden dejar sin dar ese último salto hacia la élite. Pero en el caso del fútbol femenino, seguramente es aun más sangrante.

Compartiendo la Gloria

De recordarnos éste esfuerzo necesario para alcanzar la élite nos habla el libro al que dedicamos esta reseña. Compartiendo la Gloria, define en su subtítulo aquello a lo que nos referimos: El testimonio inspirador de siete mujeres futbolistas. Se trata de un libro ágil y de lectura rápida dividido en siete secciones, una por la historia de cada jugadora protagonista de la publicación.

Todas ellas profesionales, aunque de diferente nivel, tenemos a veteranas históricas, como Vero Boquete o Vicky Losada, jóvenes que apuntan alto, como Aitana Bonmatí, o el particular caso de Alba Palacios, la primera jugadora transgénero federada en España. Todas ellas cuentan sus vivencias en primera persona, con su propio lenguaje y vocabulario, desde sus inicios hasta la actualidad.

Aitana Bonmatí, con la selección española (fuente: Marca.com)

La coordinación del libro, necesaria para reunir y compactar estas siete historias, corre a cargo de Mamen Hidalgo y Carlos Torres. La primera de ellas, es actualmente periodista en Newtral.es y ha dedicado su vida profesional a la faceta deportiva de su profesión, pasando por medios como El Periódico de Cataluña, 20 Minutos o la revista Panenka. En cuanto a Carlos Torres, es el editor a cargo del libro, que ha sido publicado por la editorial malagueña La Calle.

Siete historias con puntos comunes

Las siete historias tienen sus componentes particulares, pero una línea común que muestra cómo la actual situación de pujanza del fútbol femenino español se debe a una brillante generación de jugadoras impulsadas por una pasión. Sin una estructura de base que fomente la profesionalidad, en la que solo desde hace unos pocos años se está empezando a trabajar, el fútbol femenino ha dependido de la ilusión y el esfuerzo de unos pocos. No solo hablamos de las jugadoras, sino del personal técnico, de gestión y administración de los equipos, de familias, etc, que prestaron su dedicación sin esperar nada a cambio.

Así, estas cuasi pioneras que nos cuentan su historia, tuvieron que empezar a jugar en equipos de chicos, tuvieron que escuchar un montón de comentarios en contra de que pudieran jugar a lo que les gusta e, incluso, en algunos casos, tuvieron que salir al extranjero en busca de la profesionalidad que aquí no encontraban. Todo ello, casi sin saber que existía la posibilidad de poder hacer del fútbol su profesión. Sin referentes, algo mucho más importante de lo que pueda parecer y que ahora son ellas para las niñas que empiezan.

Ese tema de los referentes es recurrente en las historias de las futbolistas presentes en el libro. Psicológicamente, poder ver gente que practique el mismo deporte que tu, te presenta un horizonte de posibilidades, una opción de futuro, o simplemente, modelos a los que imitar. Encontrar en la televisión cada fin de semana partidos de fútbol femenino, o ver cómo el Mundial del verano pasado era seguido por medios y espectadores en nuestro país, seguramente habrá animado a un montón de niñas que, de otra manera, lo habrían acabado dejando de lado.

Necesidad de referentes

Este libro va en esa línea. Su gran virtud es la posibilidad de que las futuras generaciones abran los ojos ante la nueva realidad del fútbol femenino. En una sociedad que, inevitablemente, debe cabalgar con decisión hacia la igualdad real entre géneros, que el fútbol femenino tenga un mayor espacio es una cuestión, por encima de todo, de justicia. De eso va este libro, de compartir la gloria, como indica su título, para que las niñas que algún día serán futbolistas profesionales, no tengan que contar historias similares a las que aparecen en el libro.

Portada libro Compartiendo la gloria
Portada de «Compartiendo la Gloria» (fuente: Amazon.es)

Serán historias llenas de esfuerzo y dedicación al deporte, pero dicho esfuerzo será necesario por la competencia propia del alto nivel y no por las zancadillas que se encuentran quienes quieren desarrollar un campo casi sin explorar.

Si algo podemos objetar al libro es la posibilidad de haber contado con alguna jugadora incluso más antigua. Si bien es posible que los coordinadores lo hayan descartado por ser eras tan prehistóricas del fútbol femenino, que hayan preferido centrarse en épocas en las que ya existiera una cierta organización alrededor del mismo.

Lo que sí puede resultar en ocasiones algo molesto es que se mantenga la literalidad de lo expresado por las jugadoras, da la impresión de que apenas se ha modificado lo escrito por ellas. Aunque le da sensación de verosimilitud y naturalidad, alguna pequeña corrección, teniendo en cuenta que no son escritoras profesionales sino futbolistas, lo hubiera convertido en más agradable de leer.

Conclusión

En conclusión, un libro con una utilidad social innegable, interesante y entretenido para dedicarle unos ratos de lectura en este verano que recién comienza. Muy recomendable para las chicas jóvenes que empiezan a dudar si pasión por seguir jugando al fútbol es una decisión práctica.

Pero también debería ser de lectura obligatoria para aquellos que siguen afirmando, de forma vomitiva y errónea, que «el fútbol femenino no es ni fútbol ni femenino». Estas siete historias rezuman fútbol por los cuatro costados. Demuestran lo que en una ocasión me dijo el entrenador que había tenido experiencia con equipos formativos tanto masculinos como femeninos.

Afirmaba que prefería los equipos femeninos, porque muchos chicos juegan solo por costumbre o por pensar (ellos o sus padres) que van a llegar a ser millonarios pegando patadas a un balón. En el caso de las chicas, quienes superan las miradas de desdén que aun se levantan como un muro ante ellas, lo hacen equipadas de una pasión inconmensurable. De lo contrario, sería imposible. Hagamos que las niñas no tengan que tirar casi de heroísmo para jugar al fútbol. Estamos en el camino correcto, no permitamos, por justicia, que se den pasos atrás.


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