Carácter, polémicas y calidad

Los treinta y siete años de vida que hace un par de semanas cumplió nuestro protagonista de hoy han tenido momentos muy duros, situaciones polémicas, grandes alegrías y decepciones. Se trata de un futbolista que no deja indiferente y que se hace notar, para lo bueno y lo malo. Hoy en TresCuatroTres repasaremos la trayectoria profesional de Franck Ribéry y algunos detalles y polémicas de su vida personal que le han marcado profundamente.

El extremo francés nació en la norteña ciudad de Boulogne-sur-Mer, junto al Canal de la Mancha y fue abandonado por sus padres cuando aun era un bebé. Las visibles cicatrices que tiene en la cara se la provocó un grave accidente cuando Frank tenía solamente dos años al estrellarse contra el cristal delantero de un coche. Las burlas y las miradas condescendientes que tuvo que soportar desde su niñez hicieron que el carácter de Ribéry fuera duro y agrio, formando así una personalidad que todos hemos podido comprobar sobre el terreno de juego. No se hundió y encontró en el fútbol una válvula de escape, un lugar donde ser feliz y sentirse querido. En edad juvenil perteneció al LOSC Lille, pero su trayectoria profesional se forjó desde equipos modestos de divisiones inferiores.

Un inicio de carrera complicado

Antes de llegar a la Primera División francesa, Ribéry estuvo cuatro temporadas en la Tercera División gala, perteneciendo a los equipos US Boulogne de su ciudad natal, Olympique Alès y Stade Brestois 29. De ahí pasó al FC Metz de la máxima categoría francesa, debutando en la temporada 2004/2005. A mitad de esa campaña se marchó a Turquía para fichar por el Galatasaray SK. En Estambul rindió a un nivel magnífico y logró ganar la Copa de Turquía, pero se vio envuelto en problemas extradeportivos que precipitaron su vuelta a Francia para fichar por el Olympique de Marsella tras seis meses en el club turco. Ribéry conoció en Turquía de primera mano el islamismo, profesando desde entonces esa religión.

Franck Ribéry celebrando un gol con la camiseta de Galatasaray SK
Franck Ribéry celebrando un gol con la camiseta de Galatasaray SK (fuente: arengadelabuelo.cl)

Con el OM completó una gran temporada, lo que le sirvió para ser incluido en la lista de la selección francesa para la disputa del Mundial 2006, donde Francia llegó a la final, perdiéndola en los penaltis ante Italia. Ribéry fue titular en todos los partidos y logró un gol. Con la selección francesa disputó también el Mundial de 2010 y las Eurocopas de 2008 y 2012, retirándose del combinado nacional francés en 2014 tras quedarse fuera del Campeonato del Mundo de Brasil de ese año por una lesión lumbar. Vistió la camiseta de Francia en ochenta y una ocasiones.

Sus años más brillantes

Tras el Mundial de 2006 en Alemania siguió una campaña más en Marsella para fichar al final de esa campaña por el Bayern Munich. En el club bávaro permaneció durante doce temporadas en la que se consagró como uno de los mejores futbolistas del mundo y logrando un gran palmarés: nueve Ligas, siete Copas, cinco Supercopas, una Copa de la Liga, una Liga de Campeones, una Supercopa de Europa y una Mundial de Clubes. A nivel individual ganó el Balón de Bronce en 2013 entre otras muchas más distinciones.

Franck Ribéry celebrando la Liga de Campeones de 2013
El crack francés celebrando la Liga de Campeones de 2013 (fuente: reddit.com)

Rodeado de polémicas

Franck Ribéry ha tenido sonadas polémicas. En 2014 fue a juicio junto a Karim Benzema acusados de prostitución de menores. Ambos futbolistas fueron absueltos. En noviembre de 2018, tras una derrota del Bayern Munich ante el Borussia Dortmund, discutió con el ex futbolista y periodista Patrick Guillou, llegando a propinarle un bofetón. En enero de 2019 fue criticado por comerse un filete bañado en oro. El extremo francés respondió en Twitter a las criticas por su excentricidad con una serie de desafortunados y desagradables insultos que fueron sancionados económicamente por el club alemán.

Tras dejar la Bundesliga fichó en verano de 2019 por la ACF Florentina. En Italia las cosas no le han ido demasiado bien, jugando solamente once partidos. En octubre del pasado año fue sancionado durante tres partidos por empujar al árbitro Matteo Passeri en el encuentro de la Serie A frente al SS Lazio. Para colmo de males, a principios del pasado diciembre se lesionó de gravedad en uno de sus tobillos y tuvo que pasar por el quirófano. Este parón obligado por el COVID-19 le estará viniendo bien para terminar de recuperarse y volver en plenitud cuando regrese la competición. Ojalá sea así y podamos ver a Franck Ribéry volver a hacer de las suyas, positivamente hablando, dentro de un terreno de juego.