Ascenso y caída del Olympique de Marsella

El pasado 3 de octubre fallecía en París un hombre de 78 años llamado Bernard Tapie. En su currículum encontramos ocupaciones tan variopintas como piloto de carreras, actor, presentador de televisión, empresario y hasta político. Pero para el caso que nos ocupa, nos centraremos en su labor como propietario del histórico Olympique de Marsella.

En 1986, Tapie se hizo con el control del club, inmerso en una sequía de títulos que ya duraba más de una década, a la sombra de equipos como el Saint-Étienne, el Nantes, el Monaco, el Girondins de Burdeos o el incipiente Paris Saint-Germain, que ya empezaba a asomar por la elite del fútbol galo. Los marselleses contaban ya con 5 títulos de liga en sus vitrinas, pero el último se había logrado en la campaña 1971/72. La última Copa databa de la 1975/76. Una década entera sin aumentar el palmarés. Por si fuera poco, en la campaña 1985/86 el Olympique solo pudo ser duodécimo en la clasificación final de la Division 1, a 21 puntos de un PSG que se alzaba con su primer título y cuando las victorias solo sumaban de dos en dos.

Bernard Tapie, propietario Olympique de Marsella.
Bernard Tapie, durante su etapa como presidente del Olympique de Marsella (Fuente: news.in-24.com)

En el verano de 1986, el nuevo propietario se hizo con los servicios de jugadores que elevarían el nivel del equipo. Entre ellos destacaba un joven delantero llamado Jean-Pierre Papin, fichado del Brujas belga tras una gran temporada en la que logró marcar 26 goles en 35 partidos. El ariete francés estaría en el equipo hasta el verano de 1992, dejando tras de sí unos números envidiables: 185 goles en 244 partidos. Del Girondins llegaba el centrocampista Alain Giresse, de larga trayectoria tanto en su anterior club como en la selección francesa. Ya más veterano, su estancia en Marsella sería más corta, retirándose en 1988.

Con el paso de los años, otros grandes jugadores del fútbol mundial dejarían su huella en el mítico Velodrome. Los internacionales alemanes Karl-Heinz Förster y Klaus Allofs, la leyenda uruguaya Enzo Francescoli, el enfant terrible Éric Cantona, el también germano Rudi Völler o los entonces yugoslavos Dragan Stojkovic y Alen Boksic. Ello, sin olvidar a jugadores franceses formados en aquellas lindes y que también marcaron una época, tanto en Marsella como después en otros lugares: Didier Deschamps, Fabien Barthez, Jocelyn Angloma, Basile Boli o Marcel Desailly.

Los títulos, sin embargo, se harían esperar. La era Tapie se inauguró con un subcampeonato tras el Girondins en la 1986/87. El mismo resultado se dio en la Copa, perdiendo la final por 2-0 ante el rival de Burdeos. No obstante, aquel rendimiento le dio el billete a la extinta Recopa de Europa. En la 1987/88 fueron peor las cosas y solo se alcanzó la sexta plaza, quedándose fuera de poder participar en competiciones europeas. En la Recopa se alcanzaron las semifinales tras superar al Lokomotiv de Leipzig, Hajduk Split y Rovaniemi. Cayó ante el Ajax entrenado por Cruyff (0-3 en el Velodrome y victoria insuficiente por 1-2 en el Olímpico de Amsterdam).

Olympique de Marsella temporada 88/89.
El Olympique de Marsella forma antes de un partido de la 88/89. Los de la Provenza lograrían un histórico doblete (Fuente: om4ever.com)

Fue en la 1988/89 cuando las mieles de triunfo regresaron a la costa de la Provenza, y lo hicieron nada más y nada menos que un doblete Liga-Copa brillante. Algo que el Olympique de Marsella no había logrado nunca antes en su historia y que, hasta la fecha, no ha vuelto a conseguir. La final de Copa se decantó con un 4-3 a favor del equipo blanco frente al Monaco. Tres goles de Papin y uno de Allofs superaron a los conseguidos por Marcel Dib (2) y Manuel Amoros. En Liga, el Olympique superó al PSG, con quien ya se fraguaba una rivalidad en lo deportivo y lo social, y Papin logró, además, el honor de ser el máximo goleador del campeonato, con 22 dianas.

Fue el comienzo de una serie de cinco campeonatos de Liga consecutivos: de la citada 1988/89 a la 1992/93. Papin repitió como máximo goleador en la 1989/90 (30 goles), la 1990/91 (23 goles) y la 1991/92 (27 goles), antes de marcharse al AC Milan. En la 1992/93 el máximo goleador fue Alen Boksic, con 23 goles.

Camino a la cima del fútbol europeo

Con el dominio del fútbol galo asegurado por el dinero y las estrellas que llegaban a Marsella de la mano de Bernard Tapie, la obsesión de éste y del club fue más allá, fijándose como objetivo ser el primer equipo francés campeón de Europa.

En la 1989/90 se alcanzaron las semifinales para caer ante el Benfica. La temporada 1990/91 fue, sin embargo, el primer gran asalto a la orejona. Así, tras dejar por el camino a Dinamo Tirana y Lech Poznan, el poderoso Milan de Sacchi aguardaba en semifinales. La ida arrojaba un resultado tímidamente favorable a los intereses marselleses, con un 1-1 en San Siro. La vuelta vio uno de los capítulos más rocambolescos de la historia de la competición. A saber, el Olympique ganaba por 1-0 en el minuto 88 cuando se produjo un apagón. Tras la solución del problema, el Milan rehusó volver a entrar al campo, dándosele por perdido el partido por 3-0. La UEFA sancionó además al conjunto rossonero con no participar en competición europea durante la 1991/92. Eran otros tiempos…

Alineación del Olympique en la final de Bari de 1991.(Fuente: alineacionesinternacional.blogspot.com)

El 29 de mayo de 1991, en Bari, el Olympique de Marsella disputaba su primera final de Copa de Europa de su historia, y lo hacía ante el brillante Estrella Roja de Belgrado. Por el Olympique formaron: Olmeta; Amoros, Boli, Mozer, Di Meco; Fournier, Germain, Casoni, Waddle; Abedi Pelé y Papin. El partido no respondió a las expectativas creadas po el juego vistoso que solían desplegar ambos conjuntos. Más bien al contrario, fue un encuentro tosco, sin brillo, con dos equipos con más miedo a equivocarse que otra cosa. El resultado, como no podía ser de otro modo, se decidiría en los penalties. El defensa Amoros vio como el primer tiro galo era adivinado por el meta Stojanovic. Nadie más falló y el máximo entorchado continental viajó a un país que moriría meses después en una cruenta guerra.

En la 1991/92, tras el trámite de la primera ronda ante la Union Sportive de Luxemburgo (10-0 en el global), llegó la gran sorpresa. El Olympique cayó en la segunda ronda, la que daba acceso a la primera liguilla de grupos de la historia de la competición (entonces era de Cuartos). La victoria ante el Sparta de Praga en la ida (3-2) se vio superada por el 2-1 que los granates lograron en casa. Funcionó entonces la controvertida regla del valor doble de los goles fuera de casa y el subcampeón de Europa dijo adiós de manera prematura de un torneo que acabaría llevándose el FC Barcelona.

Para la 1992/93, la vieja Copa de Europa cambió de nombre a Liga de Campeones, introdujo un logotipo en forma de balón con estrellas y estrenó un himno que hoy cualquier aficionado al fútbol conoce. Jean-Pierre Papin había hecho las maletas ese verano rumbo a Milán, llegando para cubrir su baja el ya croata Alen Boksic. El Glentoran de Belfast en primera ronda y el Dinamo de Bucarest en segunda fueron las víctimas del Olympique antes de la fase de grupos de Cuartos.

Encuadrado en el Grupo A junto al Rangers FC de Glasgow, el Brujas y el sorprendente CSKA de Moscú (que había dejado en la cuneta al Barcelona remontando en el Camp Nou), los escoceses fueron los máximos rivales para llegar a la final de Múnich. El empate a 2 en Ibrox en la última jornada abría las puertas a la segunda gran final en tres temporadas para el Olympique.

Olympique de Marsella campeón Europa
Los 11 de Múnich, antes del partido que coronó al Olympique como campeón de Europa (Fuente: prensafutbol.cl)

El 26 de mayo de 1993, en el Olímpico de Múnich, aguardaba el AC Milan entrenado por Fabio Capello. El belga Goethals alineó a Barthez; Eydelie, Di Meco, Boli, Desailly, Angloma; Deschamps, Sauzée; Völler, Abedi Pelé y Boksic. Los italianos formaron con: Rossi; Tassotti, Maldini, Baresi, Costacurta; Albertini, Rijkaard, Lentini, Donadoni; Van Basten y Massaro. Papin entraría en la segunda parte por Donadoni, pero el destino quiso que la Copa viajase esta vez a Marsella, a las vitrinas de su antiguo club. Fue gracias a un cabezazo de Boli en el minuto 43. El marcador ya no se movería. Mención especial a que aquel fue el último partido como profesional de Marco Van Basten.

Valenciennes: rumbo al infierno

Con la quinta liga consecutiva y la ansiada Copa de Europa en el bolsillo, nada parecía poder detener al conjunto marsellés, que además contaba con una plantilla joven y con futuro. Sin embargo, se podría decir que el mayor enemigo de aquel equipo estaba precisamente en el palco presidencial del Velodrome, y no era otro que su flamante y polémico propietario, Bernard Tapie.

Cuatro días antes de la final de Múnich, el Olympique viajaba a Valenciennes para el último partido de Liga. El intento de amaño por parte de Tapie salió a la luz gracias al jugador del Valenciennes, Jacques Glassmann, uno de los contactados para el soborno. La idea de Tapie era que el Valenciennes se dejara ganar el partido sin que los jugadores del Marsella se fatigaran mucho antes del partido decisivo de Múnich.

La acusación fue confiada a los tribunales de justicia y, en el seno de la investigación posterior, se demostró el amaño. El día 24 de junio se descubrieron 250.000 francos enterrados en el jardín de la casa de Christophe Robert, jugador del Valenciennes, quien afirmó que se los había dado el jugador del Olympique de Marsella Jean-Jacques Eydelie, quien al principio negó los hechos. Sin embargo, tras la detención de su esposa (implicada como cómplice en el asunto), Eydelie cambió su declaración y reconoció haber dado 250.000 francos a cada jugador del Valenciennes en recompensa por el cumplimiento del amaño.

Como consecuencia, el Olympique de Marsella perdió su título liguero de la 1992/93, que quedó sin dueño después de que el PSG, subcampeón, renunciase al mismo, El 6 de septiembre, la UEFA excluyó al club marsellés de competiciones europeas y el 27 de ese mismo mes fue descalificado de la Copa Intercontinental que debía medirle al Sao Paulo en diciembre.

La sentencia judicial falló que Bernard Tapie fue el principal instigador de todo el asunto. Tras la misma, el 22 de abril de 1994 la FFF tomó la decisión de descender administrativamente al Olympique de Marsella a la División 2 para la 1994/95. Fue el fin abrupto de la era Tapie y de un ciclo ganador que no se olvidará en esa ciudad.