Arturo Vidal: una molestia necesaria

 Arturo Vidal es un jugador que se deja ver. No sólo por su icónica cresta y sus tatuajes, sino por su presencia en el campo. 

En los últimos meses, en los que el Barça desplegaba por momentos un juego pobre y repetitivo, eran pocos los detalles que rompían la monotonía. No se trata de si jugaba mejor o peor, ni de hacer comparaciones odiosas con antiguos modelos de juego, sino de que, objetivamente, había ocasiones en las que los blaugranas a penas generaban acciones de peligro contra sus rivales. 

Algunos de estos destellos venían, por supuesto, de Leo Messi, un chaval argentino que acostumbra a llevar el 10 en la espalda y a bailar sobre el césped. Pero, dentro de los mortales, se contaban a cuentagotas este tipo de acciones. Ousmane Dembelé, cuando estaba operativo, era uno de ellos ya que por su perfil de jugador (extremo desequilibrante) acostumbraba a intentar “algo” distinto a la tónica general del partido. Algo parecido ocurre con Ansu Fati. No obstante, esto se debe en mayor medida, a que ocupan una posición en el campo con una orden clara dadas sus características: encara, regatea, arriesga.

Arturo Vidal
(fuente: marca.com)

El otro sujeto que rompía un poco los moldes es Arturo Vidal. El chileno es una de esas piezas que, como ocurría hace dos temporadas atrás con Paulinho, aporta unas características al fútbol del Barcelona que ningún otro jugador tiene. 

Arturo Vidal es un jugador desordenado dentro de un orden. Aunque ocupa una zona del campo muy estricta a nivel táctico, y más en el fútbol combinativo y de posesión que practican los azulgranas, es la pieza más anárquica del equipo. Esto, puede ser un problema, pero también una bendición. En muchos partidos necesitas de ese desorden para generar un pequeño caos controlado que te aporte superioridad numérica en ataque y de coberturas de apoyo en fase defensiva.

Aunque a nivel posicional, no sea un jugador muy estricto, el chileno es un futbolista que aparece siempre y lo suele hacer con mucho acierto. Es consciente de sus limitaciones (es difícil verlo en conducciones medias o largas), lo cual siempre es positivo, y además tiene una gran lectura del “momento gol”, ya que suele estar bien situado para el remate, o para llegar desde segunda línea. 

En muchos partidos ha sido él el que con su entrada desde el banquillo, o partiendo del 11 titular, rompiese con esa “fase ofensiva inofensiva” de la que ha pecado el Barcelona en los últimos meses. Es un jugador que genera superioridades y que, como vimos el otro día ante el Eibar, puede aportar desde posiciones totalmente ajenas a sus cualidades, como es el caso del extremo, dónde suelen jugar aquellos futbolistas rápidos, técnicos, con desborde, buena conducción… 

A pesar de eso, Arturo Vidal resulta sobre el papel un jugador poco útil para practicar un juego de posición que tanto gusta al Cruyffismo, y, lamentablemente para él, todos los partidos se preparan sobre el papel aunque luego la realidad del terreno de juego sea otra. 

Veremos qué pasa con el futuro del chileno y qué papel juega en este último tramo de temporada, pero está claro que la garra, la entrega, y la constancia que aporta se verán enfrentadas a su anarquía posicional y falta de tacto con el esférico. 

Si Quique Setién apuesta por la veteranía del chileno en los partidos decisivos en detrimento de otras opciones como Arthur, podríamos confirmar que para el estilo de juego del Barcelona, Arturo Vidal se habrá convertido en una molestia necesaria.