Aprender a analizar los datos

En numerosas ocasiones he escrito sobre la importancia de conocer el comportamiento, tanto, de nuestro equipo como de nuestros rivales. Si hablamos de un fútbol más profesionalizado nos encontramos con softwares que lo analizan todo, dándonos el trabajo desmenuzado. Sin embargo, luego llega el trabajo que ningún tipo de máquina ni sistema informático podrá jamás hacer: interpretar esos datos. ¿Qué quiere decir que un equipo pierda más balones en una zona concreta del campo?

En esas me puse yo durante dos días. Analicé la final de la Champions League de la temporada 94-95 entre el AC Milan y el AFC Ajax. Me crié en aquella época, y ver a los Seedorf, Kluivert, Kanu o Panucci dar sus primeras patadas a un balón, reconozco que hizo saltar mi nostalgia.

Quien siguiera el fútbol de aquella época podría intuir el tipo de partido que se vería aquella noche, con dos ideas totalmente antagonistas.

Hay datos que no sabemos cómo interpretar al ver solo un partido, pero si analizamos otros de un mismo equipo podemos observar que se da un patrón.

Por poner un ejemplo, valdría el actual Atlético de Madrid de Simeone. Imaginemos que centramos nuestra atención en los resultados de un equipo totalmente desconocido. ¿Qué nos diría el hecho de que de las 38 jornadas disputadas hubiera ganado 22 partidos por la mínima diferencia y de esos 22, 16 fueran por 1-0 o 0-1?

Podrían darse varios escenarios, el primero es que se trata de un equipo con unas conductas defensivas bien desarrolladas. Un mínimo de 16 partidos con la portería a 0 está muy bien, pero por otra parte tiene un handicap, o bien carece de unos mecanismos ofensivos que le permitan llegar con mayor claridad a zonas de finalización o por contra no dispone de delanteros que materialicen las ocasiones. Resumiendo. Cuesta mucho hacerle gol, o bien porque las situaciones que le generan las desbarata el portero o simplemente porque no se las generan. Le cuesta horrores hacer gol.

Sin embargo, no podemos quedarnos en una lectura tan superficial. Estos datos pueden darnos cierta orientación de cómo afrontar un partido pero nos faltan los detalles, y es ahí cuando interviene el análisis de video.

Veamos, este equipo cuyos resultados acabamos de analizar, defiende muy bien, pero…¿dónde lo hace? ¿Se repliega o por contra acostumbra a adoptar un posicionamiento más avanzado o intermedio? Los datos numéricos no nos responden a esta pregunta, hay que ver el partido.

Pongamos otro ejemplo. Extraemos el número de pases de un equipo desconocido de un partido determinado, 518 pases. ¿Podemos intuir que es un equipo que lleva la iniciativa y con un modelo de juego asociativo? A lo mejor este dato nos hace plantear el partido de una manera más conservadora o más timorata a la hora de presionar. Sin embargo, podemos caer en un error bastante absurdo al no responder a una pregunta muy básica. ¿Dónde se producen esos pases?

Aprender a analizar datos de fútbol
(fuente: rs-online.com)

En el fútbol moderno tenemos la tendencia a creer que cuantos más pases más bonito, más vistoso, cuando lo importante no es cuántos sino dónde.

Nos ponemos a analizar ese partido y resulta que este equipo realiza de ese total de pases, 227 en la primera parte y 291 en la segunda. Este dato, de por sí no nos aporta nada, pero si el patrón se repitiera en un gran número de encuentros, podríamos afirmar que le sientan mejor las segundas partes que las primeras.

Sigamos. Si en la primera parte observamos que de las tres zonas del juego ofensivo (iniciación, creación y finalización) el reparto de pases respectivamente es 33, 147 y 47, ¿qué conclusión podremos sacar? ¿se podría “deducir” qué tipo de idea intenta plasmar este equipo? Pero de repente en la segunda parte, el número de pases no solo crece si no que se invierte, teniendo en cuenta las zonas anteriores, los pases ahora son 98, 161 y 32 en la zona de finalización.

Los números de la primera parte hablan más de un equipo que practica un juego más directo, con pocos pases en iniciación, llegando casi a doblarlos en finalización, mientras que en la segunda los datos se asemejan más a un modelo de juego más asociativo, más dinámico. ¿Qué pudo suceder?

El fútbol, por suerte es un deporte con múltiples incertidumbres. No solo dependes de tus jugadores, sino del plan de tu rival.

En la primera parte de este partido, el rival del equipo al que analizábamos planteó un posicionamiento avanzado y agresivo, evitando que su rival saliera jugando cómodo pero gastó todas sus energías en ese intento por lo que en los últimos 45 minutos se vio obligado a replegarse, dejando más libre la zona de iniciación y creación.

Estadísticamente, todo es susceptible de ser analizado; saques de banda, saques de esquina, número de faltas realizadas y recibidas, el tiempo de juego real del partido que no acostumbra a superar el 70% de los 90 minutos, los tiros a portería y si estos son entre los tres palos…Pero recalco, no nos centremos en el cuánto. En unos días publicaré los datos del partido que comenté anteriormente y las conclusiones que se pueden sacar de él.

No acostumbro a despedirme pero creo que la ocasión lo merece.

Ánimo y mucha fuerza en estos momentos tan complicados, os deseo lo mejor a vosotros y vuestras familias. Un abrazo enorme.